(Randy Bresnik/NASA via AP)

El momento adecuado para hablar de cambio climático es ahora, aunque parezca prematuro pues la gente en el Caribe, Florida y Texas todavía está limpiando sus casas inundadas.

Y no, los cambios en la atmósfera de nuestro planeta no causan huracanes como Harvey o Irma. Pero el consenso entre los científicos es que los efectos del cambio climático, como el aumento del nivel del mar y las temperaturas más cálidas de los océanos, hacen que esos ciclones sean mucho más destructivos de lo que hubieran sido en décadas pasadas.

“La versión corta es que el cambio climático hace que estas tormentas y huracanes sean mucho peores”, dice Sean Sublette, meteorólogo de Climate Central, una organización sin fines de lucro que estudia el cambio climático. “No es la causa del huracán, pero hace que sea mucho peor. Y en el caso de un huracán realmente peligroso, el cambio climático puede hacer que sea totalmente desastroso o catastrófico”.

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Barrios enteros resultaron inundados en Houston tras el paso del huracán Harvey.

La estadística del impacto específico del calentamiento del planeta en Harvey e Irma no se conocerá durante mucho tiempo. Pueden ser necesarios meses y hasta años para recolectar y analizar esa información.

Pero la ciencia es esto: los huracanes crecen y se fortalecen en intensidad sobre aguas más cálidas, y los océanos se calentaron en promedio entre 1 y 3 grados Fahrenheit durante el siglo pasado, y el nivel del mar aumentó casi 18 centímetros en ese periodo. Suma un aumento del nivel del mar, con calentamiento global, marejadas ciclónicas y lluvias extremas y tendrás la mezcla perfecta para producir unas inundaciones históricas.

En Estados Unidos lo vimos en el área metropolitana de Houston por culpa de Harvey y a lo largo de la costa atlántica, desde Jacksonville (Florida) hasta Charleston (Carolina del Sur), por culpa de las intensas lluvias producidas por Irma.

Harvey arrojó un récord de 51 pulgadas (1,29 metros) de lluvia mientras pasaba por Texas y Louisiana, y saturó esa región con 27.000 billones de galones de agua en seis días. En su punto más fuerte, Irma alcanzó vientos de 297 kilómetros por hora, más que cualquier otro huracán registrado en la cuenca del Atlántico en la historia. Irma duró tres días siendo un huracán de categoría 5, la más alta de todas.

“Si esto no es el cambio climático, no sé qué sea”, dijo el alcalde de Miami Tomás Regalado sobre Irma devastaba Florida.

Kelly McClenthen vuelve a su casa inundada con su novio Daniel Harrison, tras el paso del huracán Irma por Bonita Springs, Florida.

¿Cuándo hablar del tema?

La semana pasada, el director de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) Scott Pruitt, dijo que sería “insensible” hablar de calentamiento global mientras Irma golpeaba a Florida.

Otros funcionarios del gobierno se han negado a abordar el problema. Cuando se le preguntó este jueves si los huracanes recientes habían cambiado su punto de vista sobre el cambio climático, el presidente Donald Trump respondió que “tenemos tormentas más grandes que esta”, contradiciendo el lenguaje hiperbólico que usó para describir la fuerza del huracán Irma días antes, cuando se acercaba a Florida. En el pasado, Trump ha dicho en varias ocasiones que el cambio climático es un fraude.

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Sin embargo, los científicos dicen que hablar de cambio climático en medio de grandes huracanes está en su ADN.

En agosto del 2016, lluvias prolongadas causaron inundaciones catastróficas y mortales en el sureste de Louisiana. Un equipo de científicos estudió la tormenta y determinó, unas semanas después, que el cambio climático hizo que hubiera un 40% más de probabilidades de que ocurriera.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) dijo el mes pasado que es “prematuro” concluir que las actividades humanas tienen un impacto detectable en la actividad de huracanes del Atlántico, aunque agregó que a finales de este siglo el calentamiento global probablemente hará que haya tormentas tropicales más intensas.

Katharine Hayhoe, directora del Centro de Ciencia del Clima de la Universidad de Texas Tech, está de acuerdo en que este no es el momento de discutir si los habitantes de Florida y Texas estaban preparados ante la llegada de huracanes ni si su consumo de energía puede impactar el planeta. Pero “ahora sí es el momento de hablar sobre los efectos en tiempo real del cambio climático”, dice.

“El mito más peligroso que hemos comprado como sociedad no es el mito de que el clima no está cambiando o de que los humanos no son responsables. Es el mito de que “no me importa”, de que no es conmigo. Por eso, este es el momento de hablar de cómo el cambio climático amplifica o exacerba esos eventos naturales”, dice la experta.

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Sublette y Hayhoe aseguran que esos mitos tienen que ver con los argumentos de quienes niegan el cambio climático. La gente muestra imágenes de huracanes devastadores en la década de 1900 o de 1910 como ejemplos del clima extremo que siempre se ha vivido en las áreas costeras.

Pero Hayhoe dice que la gente no debería tener una actitud selectiva ante los hechos científicos ni pensar que sus creencias personales triunfan sobre la realidad.

“Puedes decir que no crees en la gravedad, pero si te apeas de un precipicio, te vas a ir para abajo”, dice.

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La gente quiere respuestas

“Todo en la atmósfera sufre ahora un impacto por el hecho de que está más caliente de lo que nunca había estado”, dice el meteorólogo principal de CNN Brandon Miller, quien ha estudiado el fenómeno del calentamiento global durante más de una década.

“Ya no hay vapor de agua en la atmósfera. El océano está más caliente. Y todo eso realmente lo único que hace es presionar el impacto en una dirección, y es la peor: más marejadas ciclónicas y más lluvia durante las tormentas y huracanes”.

Existe un debate entre los científicos sobre si futuras tormentas tropicales serán más fuertes o más frecuentes.

La intensidad, frecuencia y duración de los huracanes del Atlántico Norte ha aumentado desde comienzos de los años 80, según la última Evaluación Nacional del Clima, un reporte periódico elaborado por un equipo de más de 300 científicos y otros expertos. El del 2014 también halló que la frecuencia de las tormentas más fuertes huracanes de categoría 4 y 5 creció en las últimas décadas.

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Estos papeles personales y cuadernos fueron recuperados de una casa inundada por el devastador paso del huracán Irma en Fort-Liberté, Haití.

Pero otros científicos dicen que las pruebas son menos concluyentes.

“El registro histórico de huracanes en el Atlántico no provee evidencias convincentes de un aumento a largo plazo (en las tormentas) de las emisiones de gases de efecto invernadero inducidas por el calentamiento”, dice Ryan Maue, investigador meteorológico del Instituto Cato, un centro de pensamiento libertario.

La mayoría de los científicos dicen que en el futuro no necesariamente habrá más huracanes, sino el potencial para que más huracanes provoquen grandes inundaciones y destruyan todo lo que encuentren a su paso.

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“El público quiere saber, el público tiene el derecho de saber, la gente quiere respuestas”, dice Sublette cuando se le pregunta si cree que este es el momento adecuado para hablar de cambio climático.