Washington (CNN) - El gobierno del presidente Donald Trump le asestará un duro golpe a Cuba este 1 de noviembre, al votar en contra de la resolución de las Naciones Unidas que pide terminar con el embargo sobre esa isla del Caribe.

El año pasado, el gobierno de Barack Obama se abstuvo de votar, rompiendo con una larga tradición de votar “no”, como parte de sus esfuerzos para fomentar mejores relaciones entre ambos países, en una campaña que incluyó reabrir la embajada de EE.UU. en La Habana y una visita del entonces presidente Obama.

Este año, los misteriosos ataques acústicos a diplomáticos de EE.UU. han oscurecido la relación bilateral, que ya de hecho se había deteriorado por la postura más hostil de Trump hacia La Habana.

La vocera del Departamento de Estado Heather Nauert dijo que la decisión de EE.UU. de votar en contra de la resolución de la ONU, que Cuba ha presentado cada año desde hace 26 años, pretende “acentuar” la política del gobierno de Trump frente a Cuba.

“Planeamos votar en contra de la resolución para destacar este nuevo acercamiento a Cuba”, dijo Nauert, agregando que históricamente Estados Unidos ha votado en contra. “La política del gobierno de Trump le da mucho énfasis al avance de los derechos humanos y de la democracia en Cuba, al tiempo que mantiene un compromiso que sirve a los intereses nacionales de Estados Unidos”.

Nauert explicó que la resolución también “garantiza un compromiso de EE.UU. que beneficia al pueblo cubano y garantiza el cumplimiento de la prohibición legal del turismo hacia Cuba”.

Estados Unidos suele recibir siempre el apoyo de un solo país Israel– al votar en contra de la resolución, con lo cual el voto de estos últimos 25 años casi siempre ha sido de 191 votos a favor y 2 en contra. Pero en 2016, tanto Estados Unidos como Israel se abstuvieron.

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Cuba Estados Unidos

John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial de Estados Unidos y Cuba, dice que el voto “es coherente con las políticas del gobierno Trump de cesar, revertir y fortalecer las regulaciones, todas diseñadas para ampliar la distancia entre ambos países y, específicamente, para disminuir el interés de los visitantes en visitar (Cuba) y de las empresas en participar en el comercio (de la isla)”.

El pasado 3 de octubre, Washington expulsó a 15 diplomáticos cubanos para igualar las reducciones de personal en la Embajada de EE.UU. en La Habana, después de que EE.UU. ordenó a diplomáticos no esenciales y a sus familias que regresaran al país tras los misteriosos ataques ocurridos al personal de la embajada, según reportó CNN en ese momento.

La medida provocó un duro reproche del ministro de Relaciones Exteriores de Cuba Bruno Rodríguez Parrilla. “Cuba nunca ha perpetrado y jamás perpetrará ataques de ningún tipo contra funcionarios diplomáticos o sus familias”, dijo el canciller en una rueda de prensa en La Habana.

Nauert dice que el gobierno de Trump estaba actuando en su deseo de que Cuba ofrezca a sus ciudadanos mayores libertades. “Cuba ha cometido abusos contra los derechos humanos”, dijo. “Este gobierno le sigue pidiendo a Cuba que mejore en términos de derechos humanos y también se abra a un mejor acceso a los medios, a un mejor acceso a las cosas que disfrutamos acá”.

Patrick Oppmann, de CNN, contribuyó con este reporte desde La Habana.