(CNN) - Tiffany Johnson y su esposo, JJ, son ávidos fanáticos de los cruceros. Es más, se autodenominan "adictos a las vacaciones". En junio de 2017, los dos dejaron su hogar en Charlotte, Carolina del Norte, y se embarcaron en un crucero relajante en el Caribe.

En su último día, los Johnson organizaron una expedición de esnórquel en las Bahamas.

Zarparon en un pequeño bote con otra pareja a un lugar a 10 minutos de Paradise Island.

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Treinta minutos después de la excursión de esnórquel, Johnson tropezó con algo.

"Solo estaba mirando un pez, y sentí un tirón en mi brazo", dijo Johnson.

Tiffany Johnson y su familia, luego del ataque de tiburón en el que perdió su brazo derecho.

"Incluso recuerdo haber pensado 'Oh, ¿con qué me topé?' Y luego, cuando volteé, estaba cara a cara con el tiburón".

La lucha por su vida

Lo único que podía ver eran los ojos negros y brillantes del tiburón, que la miraban fijamente y luego se daban la vuelta. Fue impactante, le tomó un tiempo darse cuenta de que su brazo entero estaba en la boca del tiburón.

"Fue solo esta extraña y misteriosa presencia", recordó. "El miedo simplemente se hizo cargo".

Instintivamente, Johnson trató de sacar su brazo de la boca del animal, y fue entonces cuando el animal se quedó agarrado justo debajo de su codo.

Golpeando, jalando, rezando, Johnson finalmente ganó la batalla, pero cuando finalmente se liberó del brazo derecho, la mitad se había ido, desde el codo hacia abajo.

De vuelta al barco

Johnson gritó mientras nadaba hacia atrás con su brazo izquierdo.

Su esposo, que había salido antes del agua, se lanzó para ayudarla a regresar al bote.

Una vez en la cubierta, Johnson estaba tranquila. Sintió una paz más allá de cualquier cosa que pudiera expresar.

"Cuando llegó la ambulancia (en el puerto de Nassau) y comenzaron a envolver mi brazo, esa fue la primera vez que sentí dolor. Eso quiere decir que estuve 45 minutos sin dolor, lo que es un milagro", dijo Johnson.

Johnson tuvo su primera cirugía en Nassau, pero el hospital allí no podía hacer mucho. Necesitaba regresar a Estados Unidos para una cirugía más intensiva.

Tiffanny Johnson aprende a usar un "brazo inteligente".

 

Hubo un problema: no tenían sus pasaportes, ya que no los necesitaban durante el crucero, y un pasaporte de emergencia tardaría demasiado.

"Tuvimos al ministro de Turismo en las Bahamas involucrado, la embajada involucrada, la Aduana involucrada. Todos estaban tratando de encontrar una manera de llevarnos de vuelta a Estados Unidos", dijo Johnson.

Johnson llamó a su pastor a casa en Charlotte. Tenía conexiones con una compañía privada de aviones en las Bahamas.

Fue evacuada de la isla al día siguiente y llevada a su casa en Charlotte.

Hacer prótesis más humanas

Una vez que Johnson llegó a Charlotte, la colocaron bajo el cuidado de cirujanos ortopédicos, los doctores Bryan Loeffler y Glenn Gaston. Son dos de los cirujanos pioneros en un procedimiento innovador llamado reinervación muscular dirigida, o TMR por sus siglas en inglés, desarrollado por el doctor Todd Kuiken en 2002.

El procedimiento ha sido la primera línea en el esfuerzo por mejorar la interfaz entre humanos y tecnología. El objetivo es simple: devolver la esperanza y el control a los amputados de las extremidades superiores.

El TMR permite a la mente del usuario comunicarse con miembros artificiales a través de prótesis que se conectan al sistema nervioso.

Cuando la mayoría de las personas levanta el pulgar, el cerebro envía una señal a través de la médula espinal, a través de una red de nervios que baja por el antebrazo y hacia los músculos del pulgar, y le dice que se levante.

"Cuando la mano (se pierde), todavía tienes la misma señal que se puede enviar hacia abajo, pero ya no tiene un objetivo", dijo Loeffler.

Con el TMR, los cirujanos toman los nervios residuales que anteriormente controlaban la extremidad amputada y los reconectaban en la parte restante de la extremidad. Básicamente le da a esa señal un objetivo en un nuevo músculo.

"La señal que va del cerebro, ahora no tiene un callejón sin salida, tiene un músculo y hará que se contraiga. Cuando el músculo se contrae, genera una señal eléctrica que es detectada por un sensor encendido", dijo Loeffler.

El brazo biónico intuitivo y controlado por el pensamiento ha recorrido un largo camino desde su creación.

Según Gaston, una hora después del entrenamiento, muchos pacientes pueden realizar todas las funciones que permite la prótesis. En el pasado, eso hubiera llevado meses de entrenamiento.

"Literalmente solo tienen que pensar 'cerrar mi mano' y cierran su mano (prostésica)", dijo Gaston.

También tiene otro beneficio para los amputados: reduce enormemente o elimina el dolor neuronal, también conocido como dolor fantasma, que es la experiencia del dolor en la extremidad perdida.

Loeffler dijo que los nervios que se separaron de la amputación actúan como cables vivos expuestos, pero con el TMR, ahora son un circuito cerrado, ya que se les ha asignado un propósito.

De acuerdo con múltiples estudios durante la última década, el TMR ofrece una solución novedosa para el dolor postamputación. Para ese beneficio ambos doctores dicen que el procedimiento vale la pena y puede realizarse en cualquier momento, incluso años después de una amputación.

Para Johnson, desde el ataque ha sido un camino difícil. Ha vuelto a aprender cómo realizar tareas que alguna vez fueron simples, como comer, escribir y cocinar.

Se está adaptando a la vida con un brazo, y también su familia. Pero hubo otra mano amiga en el camino.

Obtener un 'brazo inteligente'

Ahora es el momento de más aprendizaje. En este día, ella recibe su primer "brazo inteligente" controlado por la mente.

Los electrodos se colocan alrededor del codo derecho de Johnson y se coloca la prótesis mecánica. En cuestión de minutos, ella se inclina, agarra y señala con el brazo biónico.

Todas estas acciones tienen su origen en la simple intención de hacerlo. Es un momento increíble tanto para el paciente como para los médicos.

"El verdadero desafío único con Tiffany fue la extremidad residual muy corta con la que tuvimos que trabajar. Tuvimos que ser bastante creativos con los nervios que redirigimos a los pocos músculos restantes", dijo Gaston.

Johnson está emocionada de atar su cabello en una cola de caballo, y cocinar con las dos manos otra vez.

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