(CNN) - Finalmente, inexorablemente, la investigación del fiscal especial Robert Mueller ha llegado hasta el mismísimo presidente de EE.UU. Donald Trump.

Ahora, se avecina un momento premonitorio para su presidencia y para la nación.

Una impresionante descarga de revelaciones este martes sugirió que al menos una parte de la investigación de Mueller sobre Rusia está en su etapa final, enfatizando la gravedad de la situación que enfrenta la Casa Blanca y la potencial vulnerabilidad del presidente.

El requerimiento de Mueller de interrogar a Trump, y la noticia de que su equipo ya entrevistó al despedido director del FBI, James Comey, y al secretario de Justicia, Jeff Sessions, indican que el fiscal especial tiene una clara imagen de hacia dónde se está dirigiendo en lo que podría volverse un caso de obstrucción a la justicia, dicen expertos legales.

"Es posible que Mueller se esté acercando a su determinación sobre cómo se ve una obstrucción, si una ofensa criminal está en su mente, si es una ofensa imputable, o si no es nada", le dijo Michael Zeldin, un exasesor senior de Mueller en el Departamento de Justicia, a Brooke Baldwin de CNN.

Las revelaciones de este martes llegaron en medio de nuevas señales de que Trump aún está intentando ir en contra de las normas constitucionales en su conducta hacia las autoridades judiciales, que generalmente son consideradas independientes del presidente.

El actual director del FBI, Christofer Wray amenazó con renunciar, según le dijo una fuente familiar con la situación a CNN, luego de que se sintiera presionado por Sessions para que despidiera a figuras principales del liderazgo que datan de la era Comey y que el presidente cree que están en su contra. La información fue reportada primero por Axios.

The Washington Post reportó que Trump le había preguntado al entonces director en funciones del FBI, Andrew McCabe, por quién había votado en las elecciones de 2016 en una reunión introductoria en la Oficina Oval, y criticó la afiliación demócrata de su esposa, una medida que infringía el trato habitual a un funcionario.

Y hay señales de que Rick Gates, el exconsejero de la campaña de Trump que en octubre se declaró no culpable de ocho cargos de lavado de dinero y de no registrar el cabildeo en el extranjero y otros negocios, podría estar listo para cooperar con Mueller, según reportó Katelyn Polantz este martes en la noche.

Y en un día de intenso drama, los esfuerzos de los republicanos para desacreditar la investigación de la trama rusa cobraron fuerza mientras la Casa Blanca dijo que Trump estaba listo para desclasificar un memorando escrito por el personal del comité republicano de la Cámara de Representante alegando mala conducta por parte de los funcionarios del FBI que investigan al presidente.

Hasta el momento cuatro personas relacionadas con Trump han sido acusados en la investigación de Mueller, pero aún no hay pruebas de algún delito por parte del presidente o indicaciones de eventuales conclusiones del fiscal especial.

Aún así las perspectivas de que el presidente de Estados Unidos testifique en la investigación elevaría la intriga a un nivel sin precedentes, y sería un espectáculo no visto desde la aparición del gran jurado de Bill Clinton hace 20 años que llevó a su eventual juicio político por una aventura con Mónica Lewinsky, la pasante de la Casa Blanca.