Nota del editor: Pedro Brieger es periodista y sociólogo, autor de más de siete libros y colaborador en publicaciones sobre temas internacionales. Actualmente se desempeña como director de NODAL y es columnista  de CNN en Español. Las opiniones expresadas en este artículo corresponden exclusivamente a su autor.

(CNN Español) - A veces uno tiene la sensación de estar ante una película que ya vio en otra oportunidad.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha calificado como un “animal” a Bashar al-Assad y amenazó con bombardear Siria de manera unilateral, sin esperar el consentimiento de las Naciones Unidas, donde Rusia veta resoluciones del Consejo de Seguridad que puedan condenar al gobierno sirio.

Claro que Trump tiene un estilo menos sofisticado que Barack Obama, que en septiembre de 2013 amenazó con atacar. Pero el objetivo parece ser el mismo: contribuir a la caída de al-Assad, enunciado una y otra vez por EE.UU. desde que comenzó la revuelta siria en 2011.

Este ha sido y continúa siendo el principal punto de discordia con los rusos, que buscan una solución negociada a la guerra civil en Siria con al-Assad como parte de cualquier solución.

Al igual que en 2013, otra vez se trata de un supuesto ataque con armas químicas por parte del gobierno contra población civil.  En 2014, Siria destruyó, bajo la supervisión de Naciones Unidas, sus armas químicas declaradas. Sin embargo, al-Assad fue acusado de seguir utilizándolas en varias oportunidades.

Estamos asistiendo a un escenario conocido porque no es la primera vez que un gobierno de EE.UU. demoniza un gobernante que no responde a sus intereses para luego invadir, como hizo en Iraq en 2003, cuando los principales responsables estadounidense comparaban a Saddam Hussein con Adolfo Hitler.

La diferencia fundamental es que Iraq entonces estaba enfrentado con la vecina República Islámica de Irán y aislado, mientras que Bashar al-Assad recibe el apoyo abierto de Irán y de Rusia, que tiene dos bases militares en territorio sirio y ya ha advertido claramente que no tolerará ataques de EE.UU.

La situación en Siria es una prueba para Trump. De hecho, un día después de tuitear que iba a lanzar misiles sobre Siria dijo, también por Twitter, que nunca había afirmado cuándo sería el ataque.

Obama no se atrevió a atacar Siria en 2013. ¿Se atreverá Donald Trump o simplemente está jugando con fuego?

No es la primera vez que un gobierno de EE.UU. demoniza un gobernante que no responde a sus intereses para luego invadir"

Pedro Brieger