Los jóvenes le dan un nuevo impulso al golf
Rory McIlroy, de 22 años, celebra con su padre el Día del Padre tras ganar el Abierto de Estados Unidos.

El Abierto Británico es un torneo deportivo que venera la madurez.

Después de todo, es el torneo de golf más antiguo del mundo —éste será el número 140— un torneo por el ques han pasado los grandes del deporte: desde Bobby Jones hasta Jack Nicklaus han conquistado el Claret Jug (el trofeo del British Open).

También es el torneo que mejor encarna el espíritu reverencial de la realeza y lo antiguo asociado a este deporte.

El Abierto puede estar bañado en el resplandor de la experiencia, pero actualmente, el deporte está cambiando. Al parecer, el golf es un juego de jóvenes. Rory McIlroy tenía 22 años cuando ganó el mes pasado el Abierto de Estados Unidos. El promedio de edad de los últimos cinco ganadores de Majors es tan sólo de 27 años.

Para el golfista de 41 años, Phil Mickelson, —quien ocupa sexto lugar del mundo— estarás perdonado por pensar que él puede resentir el verse prematuramente elevado a la las filas de la vieja guardia. Pero no hay nada de eso.

“Me encanta verlo, porque el juego de golf necesita tener buenos jugadores jóvenes que lleguen y ganen torneos importantes”, dice a CNN.

“Tenemos jugadores jóvenes surgiendo en Estados Unidos, Dustin Johnson es uno de nuestros jugadores más fuertes y también Rickie Fowler, quién está a un paso de ganar”.

El triunfo es algo que no ha podido experimentar Mickelson muy a menudo en los últimos meses. Cuando se dieron a conocer los asuntos privados de Tiger Woods, Mickelson fue el que quedó mejor ubicado para tomar el manto como el mejor golfista del mundo.

Después de una impresionante victoria en Masters en 2010, la tercera en Augusta, el golfista zurdo parecía estar listo para dominar el deporte. Pero sólo siguió una victoria más cuando surgió el grupo de jóvenes del golf.

Sin embargo, previo al Abierto Británico, que comienza en Royal St. George’s en Sandwich este jueves, Mickelson se siente confiado en que ha hecho su tarea en un campo que en el pasado ha sido particularmente difícil.

“Me pasé los últimos días en Royal St. George’s preparándome para el Abierto Británico. Quedé muy impresionado. Después de 2003, fui con muy pocas expectativas (…) realmente no me importaba”, dice, refiriéndose al tristemente famoso Abierto de 2003, que se realizó también en un campo inglés, con 78 golpes en la ronda final.

“Pero después de pasar dos días (aquí), me encanta Royal St. George’s (…) no tuve que pasar por las sutilezas de la última vez. Comencé a ver la belleza y los matices del campo de golf y me pareció magnifico.

“Royal St. George’s va a ser un sitio grandioso para el Abierto Británico de la próxima semana”, aseguró el golfista.

La preparación de Mickelson terminó en el Abierto de Escocia, que se celebró en Castle Stuart, en donde disparó 73 golpes con uno bajo, a ocho golpes del los líderes de la primera ronda, Lee Westwood de Inglaterra, y la sorpresa, Mark Tullo, de Chile.

Los dos tuvieron rondas de 65 golpes siete bajo par, y el número dos del mundo Westwood logró seis birdies y un eagle.

El favorito del público local y capitán de la Ryder Cup de Europa en 2010, Colin Montgomerie, disparó 67 golpes para pasar a uno bajo cinco, el jugador de 48 años necesitaba terminar en los primeros cinco para clasificar a Sandwich.

Montgomerie, fue acompañado en cinco bajo el número uno del mundo, Luke Donald, el sudafricano Retief Goosen y el italiano Edoardo Molinari.

Ellos estuvieron un tiro detrás de Peter Hanson de Suecia, George Coetzee y el danés Thorbjorn Olesen, con quien comparte el segundo lugar en la clasificación.

La primera ronda de Mickelson en condiciones difíciles cayó al lugar catorce donde cometió un doble bogey. Aún así, el nativo de San Diego cree que está en buenas condiciones para ganar uno de los dos Majors –junto al Abierto de EU.

Los aficionados estadounidenses al golf tienen la esperanza de que Mickelson dispare bien en el momento oportuno. Desde la caída de nivel de Tiger Woods, muchos aseguran que el golf estadounidense ha estado en crisis, otorgando la Ryder Cup a Europa el año pasado.

Y desde que Lucas Glover ganó el U.S. Open en 2009, sólo un estadounidense ha ganado uno de los siete Majors siguientes: Mickelson en el Masters de 2010.

A pesar del surgimiento de una serie de nuevas estrellas de Europa, África y Sudamérica, Mickelson cree que el golf estadounidense sigue siendo fuerte y que el aumento en la internacionalización del juego sólo puede ser algo bueno.

“Creo que el golf estadounidense sigue en buena forma, pero se ha convertido en un deporte internacional (…) me gusta ver esto”, dice.

“Disfruto ver a Louis Oosthuizen de Sudáfrica ganando el Abierto Británico, llevando exposición del deporte a esa parte del mundo. Y disfruto ver a Greame McDowell y Rory McIlroy de Irlanda (del Norte) ganar el Abierto de EU”.

“Creo que eso ha traído un gran reconocimiento a Europa (…) como promotor, como alguien que aprecia, como creyente en el gran juego que es el golf, me encanta ver que cosas como estas sucedan”.