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Latinoamérica se lanza a la caza del turismo chino

Por Juan Andrés Muñoz

María José Martínez Waldner aprendió español e inglés de pequeña en su casa de Buenos Aires. Años después decidió aprender chino mandarín, un idioma que apenas se escucha en Argentina.

En 2010, viajó a China con una beca para perfeccionar el idioma. Ahora, su conocimiento de idioma y las tradiciones chinas le son de gran ayuda en su trabajo en el Hotel Park Tower de Buenos Aires, donde recibe a los turistas chinos que visitan la capital argentina.

«Actúan como si nunca se imaginaran que alguien del hotel pudiera hablar su idioma. Me dicen, ¿Oh, hablas chino? ¿dónde estudiaste? ¿Estuviste en China? ¿Te gustaría volver?’ Es lindo recibir esos cumplidos de los huéspedes chinos», dice Waldner.

Hoy, muchos en la industria turística de Latinoamérica siguen el ejemplo de Waldner y están preparándose mejor para recibir a estos turistas procedentes de China.

Unos 60 millones de turistas chinos viajarán por el mundo este año, según la agencia de noticias oficial china Xinhua. Los datos apuntan a que la cifra podría aumentar a 100 millones para el 2015.

Aunque Europa y Estados Unidos siguen siendo sus destinos preferidos fuera de Asia, muchos se fijan ahora en América latina por su vibrante cultura y gran belleza.

«El turismo chino se enfoca sobre todo en sitio de América latina que no se parecen a China, les gusta ver glaciares, ballenas y pingüinos en la Patagonia, las cataratas de Iguazú de Argentina y Brasil, y Machu Picchu en Perú», dice Gustavo Coudannes, dueño de la agencia de viajes Uco Travel, en Buenos Aires, que trabaja con turistas chinos desde el año 2000.

China ha invertido cientos de miles de millones de dólares en Latinoamérica en la última década. En el caso de Argentina, la inversión ha sido de 15.000 millones en los últimos tres años, según la embajada china en Buenos Aires. La mayoría de estos fondos han ido a la agricultura, la minería y los sectores energéticos, pero el turismo también ha visto un crecimiento de triple dígito.

«Vimos un gran aumento en el mercado chino el año pasado. Un aumento de 364% en el Sheraton de la Ciudad de México y un 260% en Park Tower en Buenos Aires», dice Osvaldo Librizzi, presidente de Starwood Hotels Latinoamérica.

Starwood lanzó recientemente un programa en 19 de sus principales hoteles en el mundo dirigido al creciente número de turistas chinos.

El programa incluye ofrecer teteras y zapatillas en las habitaciones y acceso a los canales de televisión y periódicos chinos.

En los restaurantes de estos hoteles, los menús están impresos también en mandarín e incluyen platos atractivos al paladar chino, como leche de soja o fideos. La cadena de hoteles Hilton puso en marcha un programa similar llamado «Huanying» («Bienvenido» en mandarín) en más de 50 hoteles en 13 países.

«Estamos en el negocio de la hospitalidad y hay que asegurarse de que los clientes se sientan como en casa. Y para lograrlo, sobre todo con culturas diferentes, como la cultura china, tenemos que aprenderla bien», comenta Librizzi.

Pero no sólo los hoteles redoblan sus esfuerzos para atraer a los chinos. Los sectores público y privado de Latinoamérica también se están sumando.

La aerolínea AeroMexico inició dos vuelos semanales entre la Ciudad de México y Shanghai el año pasado. Brasil ha enviado delegaciones a China para atraer turistas para el Mundial de fútbol de 2014 y para los Juegos Olímpicos de 2016 que se celebrarán en el país. En Buenos Aires, los espectáculos de tango y las churrasquerías ofrecen menús en mandarín.

La agencias de viajes de Coudannes abrió oficinas en Beijing y Shanghai para satisfacer la creciente demanda de chinos que quieren visitar Latinoamérica. Pero admite que el mayor desafío que enfrenta es conjugar las costumbres chinas con la cultura latina.

«Los turistas chinos no están acostumbrados a decir ‘gracias’, que es algo común entre los latinos. Y esperan que todo, hasta la botella de agua, esté incluido en su paquete de viaje, así que nos ha tomado algún tiempo aprender a adaptarnos para que todos estén contentos», dice.