CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery
Opinión

La importancia de evitar el culto tenebroso a Facebook

Por CNN en Español

Por Andrew Keen*

(CNN) — Así como la IPO (Oferta Pública Inicial, IPO, por sus siglas en inglés) de Netscape inauguró una manía del punto com en 1996, la IPO de Facebook detonará una histeria colectiva en la red social. Pero la cuestión no es saber si Facebook realmente vale 100 mil millones de dólares o cuántos billones de dólares se embolsará Mark Zuckerberg, sino saber si Facebook hará que el mundo sea mejor permitiendo la entrada a solo un billón de usuarios.

Zuckerberg realmente lo piensa. «Facebook no fue originalmente creada para que fuera una compañía. Fue construida para cumplir con una misión social, que es hacer del mundo uno más abierto y mejor conectado», escribió en una carta a sus accionistas cuando Facebook entregó ayer sus documentos pertinentes a la Comisión Americana de Seguridad e Intercambio. Esta misión social, explica Zuckerberg, ha sido diseñada para darle voz a la gente, para cambiar la organización social y para acercarnos más como especie.

No solo Zuckerberg percibe a Facebook como una gran maquinaria de progreso histórico que «construirá un valor real para el mundo». Larry Summers, ex Secretario del Tesoro de Estados Unidos, se refiere así al ofrecimiento de Facebook: «es un Tesoro Americano» y la compañía de Zuckerberg tiene el mismo valor que Ford o IBM. Así como Ford fue el pionero en producir automotores masivamente e IBM ayudó a desarollar la computadora personal, así Facebook está (re)inventando el internet, transformándolo de una experienca solitaria para individuos anónimos a mundo social compartido.

Reid Hoffman, el súper-conector de Silicon Valley, quien le presentó a Zuckerberg a su primer inversionista, le llama a este nuevo mundo la Red 3.0, describiéndolo como un lugar de «identidades reales generando grandes cantidades de información». Esa información incluye, por supuesto, todos los detalles personales acerca de nosotros mismos, las billones de fotografías, las actualizaciones, y los videos que narcisistamente publicamos en nuestras páginas de Facebook.

La información somos nosotros. Nosotros, tú y yo, somos el producto real de la compañía, el aceite de la era de la Red 3.0. Facebook añade y almacena toda nuestra información y después vende su acceso a los anunciantes. Ese es el modelo de negocio tenebroso de Facebook, y a eso se deben los $3.71 billones de dólares que la compañía de siete años de edad ganó en el 2011.

publicidad

«Tú solo tienes una identidad», señaló Zuckerberg con su inocencia habitual acerca de la condición humana. Y, por supuesto, él quiere adueñarse de esa identidad, llegando hasta el punto de crear un producto llamado Timeline, que, literalmente, establece una narrativa oficial de nuestra vida en su red social.

En lugar de ser sólo otro sitio electrónico de gran tráfico, la meta de Facebook es convertirse en el sistema operativo de toda la red social. A través de su tecnología Social Graph, Facebook ha introducido aplicaciones que nos permiten comunicarles a nuestros amigos qué películas estamos viendo, que libros estamos leyendo, y que música estamos escuchando. Como lo explicó la revista Time cuando nombró a Zuckerberg La Persona del Año 2010, su meta es convertir el Internet en un dormitorio universitario bien iluminado, en el que «a donde te dirijas en línea, veas a tus amigos.»

Y claro está que tus amigos, sin mencionar a tus padres, jefes, maestros y todos los demás en línea, te verán. Verán todo lo que estés haciendo, y pensando, a dónde has ido y a dónde irás.

El impacto de Facebook en nuestra privacidad es profundamente preocupante. He argumentado que todo esto de compartir es una trampa, diseñada para abrir de golpe nuestras vidas. Muchas personas están ahora preocupadas por la nueva política de transparencia de Facebook y su total desinterés por la privacidad. Vivianne Reding, Comisionada del Departamento de Justicia Europeo, incluso está buscando establecer la ley del «derecho a olvidar», que nos hace a ti y a mí, y no a Facebook, los amos y señores de nuestra información personal.

La estrategia de Zuckerberg para promover su IPO, es para presentar a Facebook como una compañía tecnológica que existe para el bienestar público. «Hay una gran necesidad y una gran oportunidad de tener a todo el mundo conectado, de darle a todo el mundo una voz y para ayudar a transformar a la sociedad para el futuro», escribió en su carta al SEC. Pero esto es una mentira. Facebook es una compañía privada que busca ganancias y que existe para el beneficio de sus accionistas y empleados. La conectividad beneficia más a la compañía que a nosotros. La apertura, debemos recordar siempre, es una ideología de auto-servicio de Silicon Valley, en lugar de ser un bien púbico evidente para nosotros.

Entonces olvidemos si Facebook vale o no los 75 o 100 billones de dólares. Ignoremos los hocus-pocus acerca de sus valores de tipo floats de cómo los banqueros de Wall Street realmente valoran a Facebook. El verdadero valor de Facebook recae en si toda esta transparencia radical hará que éste sea un mundo mejor. Muchos pensarán que sí lo hará, argumentando que Facebook y su «Internet para la gente», fortalecerá nuestra democracia y hará del mundo un lugar más abierto.

Lo dudo. El IPO de Netscape en 1996 llevó a la caída del mercado de valores en Abril del 2000. Pero me temo que el IPO de Facebook puede llevarnos a un colapso humano mucho mayor. Me preocupa la desaparición de valores primordiales como la privacidad, la soledad y el poder guardar secretos en este mundo de la Red 3.0. Entonces, lo que está en riesgo aquí va mas allá de la economía. Llega al verdadero corazón de lo que significa ser humano en nuestra era de redes ubicuas.

Ahogándose en un Tsunami de compartir

Así acepte Facebook su sueño imperial de ser el sistema operativo de nuestro mundo de la Red 3.0, no cabe duda de que las redes sociales y las compañías de medios sociales están cambiando dramáticamente la arquitectura y la economía del Internet.

El martes por la tarde fui a los premios «Crunchies», que son los premios tipo entrega del Oscar de Silicon Valley, y se llevaron a cabo en el apropiadamaente transparente Davies Symphony Hall, en San Francisco. Mientras Facebook no se llevó ningún galardón, su espectro, o al menos el espectro del medio social, permeó densamente en el ambiente del evento.

Para bien o para mal, se verá, todo y todos en Silicon Valley se harán sociales. Ciertamente, dada la visibilidad de las compañías de medios sociales en los premios, los Crunchies bien se pudieron haber llamado los Sociales.

Casi todos los galardones se los llevaron las compañías o empresas sociales. El premio a la mejor compañía nueva se lo llevó la red social de pines Pinterest. El fundador del año se lo llevó el Director de Twitter, Jack Dorsey, mientras que Twitter por su parte, ganó el premio a Mayor Impacto Social. El galardón de Ángel Inversionista se lo llevó el mejor inversionista social de Silicon Valley, Reid Hoffman, y el ganador del CEO del año se lo llevó el Director General de Linkedin Jeff Weiner. El juego de Facebook Words with Friends ganó el galardón de «Best Time Sink», y el premio de la compañía de recién lanzamiento se lo llevó la comercializadora social brasileña Peixe Urbano. A Google+ lo galardonaron como mejor aplicación social, el sitio de fotografías que se comparten, Fotopedia, fue el ganador de la mejor aplicación para tabletas electrónicas, la red social Path 2.0 ganó el premio al Mejor Diseño, y la red SOCAL gay Grindr, se llevó el de Mejor Aplicación de Localización.

El empresario capitalista del legendario Kleiner-Perkins describió lo social como la grandiosa tercer ola de innovación tecnológica, seguido de la invención de la computadora personal y del Internet.

La ola de Doerr está a punto de revolcarnos a todos. ¿Estás listo para ser arrastrado en un tsunami de cosas compartidas?

Introspección versus actualizaciones incesantes

Una respuesta a todo el ruido de auto-promoción de las redes sociales llegó esta semana de la fuente mas inesperada. Susan Cain es la autora del nuevo libro «Silencio: El Poder de los Introvertidos en un Mundo que no Para de Hablar.» Y «Silencio», que es uno de los libros más vendidos actualmente en América y queincluso ha sido desplegado de manera especial por la revista Time, es un recordatorio de la importancia de la introspección y la soledad en nuestra era de Facebook, Google+ y Twitter, con sus incesantes actualizaciones, retweets, likes y pokes.

En medio de toda esta euforia de su IPO, espero que Zuckerberg tenga la oportunidad de sentarse y leer este libro «Silencio». Lo podría inspirar a pensar mas críticamente acerca de su «misión social» y en el verdadero valor de darle a todos una «voz» para hablar de sí mismos.

Nota del Editor: Andrew Keen es un empresario británico-americano y un escéptico profesional. Es el autor de The Cult of the Amateur y Digital Vertigo, disponible en junio del 2012. Esta es la más reciente de una serie de comentarios para CNN en los que habla spbre cómo intervienen en la cultura social las tendencias de Internet.