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Ciencia y Espacio

John Glenn y Scott Carpenter, a 50 años del primer viaje orbital

Por cnninvitationsaccount

Por John Zarrella, CNN

(CNN) — “Parece como si hubiera sido hace dos semanas”, dijo el exsenador estadounidense John Glenn, de pie en un salón de recepción del Centro Espacial Kennedy, en Florida.

Faltaban cerca de 30 minutos para que empezara la celebración de la NASA que marcaba el histórico primer vuelo orbital estadounidense de John Glenn y Scott Carpenter.

“Difícilmente pasa un día en el que alguien no me pregunte sobre eso”, dice Glenn.

Hace 50 años Glenn, se convirtió en el primer estadounidense en tripular un cohete de 150 toneladas solo y volar tres veces alrededor del mundo a más de 27,359 kilómetros por hora.

La misión de Glenn lo convirtió en un héroe nacional. Con el tiempo salió de la NASA y, posteriormente, sirvió cuatro términos como senador de Estados Unidos por el estado de Ohio.

Pero no pudo mantenerse alejado. Hace catorce años, a los 77, regresó a la órbita, en una misión muy publicitada a bordo del Discovery, que lo puso nuevamente en los libros de historia como la persona de más edad en viajar al espacio.

Ahora a los 90 años, Glenn todavía sigue delgado y atlético.

¿Lo haría de nuevo? “Iría mañana si pudiera”, dijo.

Por supuesto, el programa de transbordadores terminó, algo que no hace feliz a Glenn.

La carrera espacial

Cuando Glenn estuvo sentado en la cápsula del Mercury, hace 50 años, parecía que de lo único que se hablaba en el mundo era sobre la carrera entre Estados Unidos y Moscú para dominar el espacio y del aumento en las tensiones de la Guerra Fría.

Sin embargo, Glenn no sintió ninguna presión de la carrera espacial o de la Guerra Fría. Estaba absorto con la tarea que tenía en frente.

“Solo quería hacer el trabajo lo mejor que pudiera”, dijo.

No había tiempo para pensar en el panorama completo.

Todo (en su mente) era “cambiar de estatus”. “Comprobar las presiones. Cambiar el estatus. Encender y cambiar el estatus. ¿Tengo la velocidad orbital? Cambio de estatus’”, dijo Glenn.

“A velocidad de Dios, John Glenn”.

Alcanzar la velocidad orbital era un gran logro y Scott Carpenter lo sabía.

Carpenter —quien era el apoyo de Glenn para el vuelo— se sentó en el Centro de Control de Misión ese día hace 50 años. Tres meses después, Carpenter se convirtió en el segundo estadounidense que orbitó la Tierra.

De hecho, Carpenter fue quien pronunció las famosas palabras mientras Glenn despegaba: “A velocidad de Dios, John Glenn”.

Carpenter no buscó con anticipación la frase correcta para ese día histórico. “Nunca pensé en eso”, dijo. “Lo que John necesitaba ningún estadounidense lo había logrado antes (llegar a) esa velocidad”. Los vuelos previos del Mercury —piloteados por Alan Shepard y Gus Grissom— habían sido suborbitales. No necesitaban la velocidad que requería Glenn para llegar a la órbita.

Sin embargo, Glenn estaba en otro canal de comunicación cuando Carpenter dijo esas históricas palabras.

“No las escuché en ese momento”, dijo Glenn.

36 años después, a bordo del Discovery, Carpenter estaba de regreso en el Centro de Control de Misión y las dijo de nuevo: “A velocidad de Dios, John Glenn”. En esa ocasión, Glenn las escuchó en tiempo real.

Astronauta/Buzo

Carpenter, un marino estadounidense, estaba enamorado del espacio exterior e interior del planeta.

Cuando dejó la NASA , exploró el mar en aventuras submarinas como acuanauta (un buzo que pasa mucho tiempo en misiones submarinas) en el proyecto Man in the Sea Project (Proyecto hombre en el agua) de la Marina de Estados Unidos También vivió y trabajó en el fondo del océano durante 30 días seguidos, después trabajó como director de Operaciones Aquanaut de la Marina de Estados Unidos.

“Todavía no puedo decidir qué me gusta más, si el espacio exterior o el espacio interior”, dijo con una sonrisa. “Pero hay una diferencia en la gloria”.

En el Visitor Complex Rocket Garden, junto a un espléndido museo que exhibe los cohetes de la NASA que conquistaron el espacio, más de 1,000 personas honraron a estos hombres.

Los dos héroes desfilaron en Corvettes, los automóviles preferidos de los astronautas de la década de los 60, para ser saludados por la multitud que los esperaba.

Fue un gesto adecuado para esos tiempos de fábula en Cocoa Beach, Florida, cuando hombres extraordinarios, como Carpenter y Glenn, pavimentaron el camino para la exploración humana en el espacio.