Las cosas extrañas que hace la gente en los aviones

Por James Durston, CNN

(CNNGo) – Metan a un hombre cuerdo (o a una mujer, pero si es así entonces habrá problemas) en un una habitación acolchada por harto tiempo y él o ella eventualmente enloquecerá un poco.

Lo mismo parece aplicarse a los viajes aéreos.

Pongan a alguien en un avión y la sanación innatural de volar por el cielo parece hacernos comportar de manera extraña: de repente las reglas normales de comportamiento aceptable se pierden.

Aquí hay algunas cosas que muchos de nosotros hacemos en un vuelo, pero que en tierra evitaríamos tanto como una recaudación de fondos para Rush Limbaugh.

Tomar jugo de tomate

La payasada más incomprensible que una persona de buen gusto hace en los aviones es expresar su necesidad de beber tomates.

Uno nunca bebe eso, jamás, en la vida normal. ¿Por qué se vuelve irresistible en los aviones?

Es un producto para ensaladas de sabor aceptable, incluso cuando está acompañado de aguacate y remolacha.

Acepto que yo también he sido víctima de la “conspiración del jugo de tomate”. Sin embargo, en mi caso el jugo siempre viene con vodka, tabasco, salsa de Worcesteshire y un poco de apio (lee más abajo).

Hacer sentadillas y flexiones en público

Sí, sí, no quieres terminar con una trombosis en las venas, necesitas ejercitarte, debes estirar las piernas.

No estoy diciendo que no lo deberías hacer, sino que se ve raro.

Y si tienes que hacerlo, ¿puedes por favor hacerlo sin acercar tus pies olorosos y sudorosos a mi rostro?

Emborracharse a las 10 a.m.

Algunas personas dicen que la única forma en que pueden sobrevivir a un vuelo de 12 horas en clase turista sin volverse un asesino de niños es beber alcohol. Mucho alcohol.

De seguro. Y si uno ya desayunó, entonces hay que ponerse en la tarea.

Si un extraño puede ignorar a sus niños gritones mientras trata de hacer un hueco a través de mi silla para poder sacarme el corazón, entonces yo puedo defenderme (y a ellos) de la ira que crece dentro de mí.

Esto no es una lista de lo que uno no debe hacer. Es una lista de observaciones, y yo me he observado a mí mismo emborrachándome cada vez más, con mayor facilidad, para que el sujeto gordo que duerme y babea sobre mi hombro se pueda volver gracioso.

Leer libros malos

Hay dos puntos de vista acá. Los vuelos tienen el efecto extraño de hacer que las personas que nunca leen de repente quieran parecer grandes lectores.

Es casi como cuando esos que nunca comen ensaladas deciden que un pequeño vaso de jugo de tomate es lo apropiado para ese momento (lee más arriba).

Así que está bien.

Pero los vuelos también hacen que los lectores de verdad, que disfrutan pasar un par de horas cada fin de semana con Hemingway, Dickens o Joyce, de repente lean Mi madre era una lavadora o Yo.

Busquen ese libro, Yo. Es real. Es de Ricky Martin. Ya he dicho suficiente.

Ir al baño para cambiar de ambiente

La mayoría de las veces el protocolo para ir al baño es entrar, evacuar y salir.

Sin embargo hay algo que tienen los claustrofóbicos baños de los aviones y su exceso de productos y de estantes que los hace lugares atractivos para simplemente estar un rato ocasionalmente.

Quizá sea la privacidad. Quizá sea para escapar de esos niños chupa-vidas y esos aficionados al yoga de pasillo.

O quizá sea sólo yo.

¿Qué otra cosa extraña hace la gente en los aviones?