Obama guarda silencio sobre activista chino

WASHINGTON (CNN) — Mientras la secretaria de Estado de Estados Unidos Hillary Clinton se preparaba para partir a China el lunes por la noche, el presidente Barack Obama guardó silencio cuando fue cuestionado sobre el paradero del activista chino Chen Guangcheng, y su potencial impacto sobre las discusiones que se realizarán esta semana en Beijing.

“Obviamente, estoy al tanto de los reportes de prensa sobre la situación en China, pero no voy a realizar un posicionamiento sobre el asunto”, dijo Obama al responder una pregunta sobre si Chen estaba bajo protección de Estados Unidos, y sobre si Estados Unidos le garantizaría asilo si él lo pide.

“Lo que me gustaría enfatizar es que cada vez que nos reunimos con China, el asunto de los derechos humanos sale a flote”, dijo Obama durante una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro de Japón, Yoshihiko Noda, en la Casa Blanca.

“Creemos que no solo es lo que se debe hacer, concuerda con nuestros principios y nuestra creencia en la libertad y los derechos humanos, sino también porque pensamos que China será fuerte mientras se abre y liberaliza su propio sistema”.

“No tengo nada para usted en ese tema”, dijo por su parte Victoria Nuland, vocera del Departamento de Estado, en respuesta a una pregunta sobre si Chen estaba en la embajada de Estados Unidos en Beijing, como indican reportes de prensa.

Nuland confirmó que el subsecretario de Estado, Kurt Campbell, se encuentra en Beijing, como parte de la avanzada por el viaje de Clinton, pero se negó a proporcionar mayores detalles.

Chen, un ciego y abogado autodidacta, evadió a los guardias que lo habían mantenido bajo arresto domiciliario desde hace más de 18 meses en un pequeño pueblo del este del país y se dirigió a Beijing el pasado 22 de abril, afirmaron la semana pasada amigos y compañeros activistas.

Una vez en la capital, Chen estuvo en varias casas de seguridad antes de encontrar refugio en la embajada de Estados Unidos, según Hu Jia, un activista, y una de las pocas personas que afirma haber visto a Chen desde que llegó a Beijing.

"Este es un momento crucial para la diplomacia estadounidense sobre derechos humanos ", dijo Bob Fu, presidente de ChinaAid, una organización cristiana de derechos humanos, con sede en Texas, que busca la liberación de Chen, según un artículo de opinión publicado este lunes en el diario The Washington Post.

"Estados Unidos debe apoyar firmemente a este individuo ampliamente popular o arriesgarse a perder credibilidad como defensor de la libertad y el imperio de la ley”.

ChinaAid, citando "una fuente cercana a la situación," afirmó este domingo que Chen estaba bajo la protección de Estados Unidos y que "conversaciones de alto nivel se encuentran actualmente en curso entre funcionarios estadounidenses y chinos" en relación con el caso.

La situación es una prueba extraordinaria para el enfoque de la administración de Obama sobre las relaciones con China, y crea una tensión entre la defensa de los derechos humanos y el mantenimiento de lazos estables con Beijing.

Clinton y el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, mantendrán conversaciones con funcionarios chinos en Beijing a partir del jueves sobre temas estratégicos y económicos. Pero el asunto Chen podría eclipsar los puntos económicos.

"Si Chen está refugiado en la Embajada de los Estados Unidos, es difícil comprender cómo las dos partes van a mantenerse enfocadas en los numerosos y urgentes retos geoestratégicos y económicos de la relación", escribió en un artículo de opinión en CNN Christopher Johnson, un analista sobre China del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington.

El escape del activista ciego ocurre en un momento muy sensible para las autoridades chinas. El gobernante Partido Comunista ha sido sacudido por un escándalo que involucró al exlíder de alto rango Bo Xilai, cuya esposa se encuentra bajo investigación en relación con la misteriosa muerte de un hombre de negocios británico en el suroeste de la metrópolis de Chongqing.

La caída de Bo, el jefe en Chongqing del Partido Comunista, y quien ahora está siendo investigado en relación con “graves violaciones disciplinarias”, ha creado conmoción en medio de los planes de transición del poder, que ocurre cada década en China.

Funcionarios estadounidenses y chinos se han negado a comentar directamente sobre el caso de Chen. Sin embargo, John Brennan, uno de los asesores de seguridad nacional de Obama, dijo este domingo que el gobierno de Estados Unidos está "trabajando muy de cerca con las personas involucradas".

Estados Unidos tiene el objetivo de lograr un "equilibrio adecuado" entre su compromiso con los derechos humanos y su relación diplomática con China, dijo Brennan al canal de noticias Fox News.

El candidato presidencial Republicano, Mitt Romney, afirmó en un comunicado este domingo que espera que el gobierno de Estados Unidos "tome todas las medidas para asegurarse de que Chen y sus familiares están protegidos de una persecución".

Chen, de 40 años, saltó a la fama a finales de 1990 gracias a su defensa legal de las que llamó "víctimas de prácticas abusivas", como presuntos abortos forzados, por parte de funcionarios de planificación familiar chinos.

Un tribunal local condenó a Chen a cuatro años y tres meses de prisión en el 2006 por cargos de daños a la propiedad y "organizar una muchedumbre para perturbar el tráfico" durante una protesta, acusaciones que sus partidarios califican como absurdas.

Desde su salida de la cárcel en septiembre del 2010, estaba confinado a su casa, donde se encuentra con su esposa, su madre, y su hija.

Steven Jiang, Jill Dougherty y Jethro Mullen contribuyeron con este reporte