Una nuevo fármaco contra el cáncer de mama actúa como caballo de Troya
El DM-1 es demasiado tóxico como para suministrarlo directamente al torrente sanguíneo.

Por Miriam Falco

(CNN) — Los médicos que se encargan del tratamiento de los pacientes de cáncer están muy emocionados con un fármaco experimental que presenta una nueva manera de destruir células cancerosas.

El fármaco, llamado trastuzumab emtansine y comúnmente conocido como T-DM1, parece ser mejor que los tratamientos estándar que se les prescriben a las mujeres con cáncer de mama avanzado HER2 positivo. Durante la conferencia de la Asociación Americana de Oncología Clínica, en Chicago, los investigadores presentaron este domingo los resultados de un estudio clínico que les llevó tres años.


Es una combinación del fármaco dirigido trastuzumab (de ahí la “T” de T-DM1), mejor conocido por su nombre comercial Herceptin, con un poderoso fármaco para quimioterapia llamado emtansine (de ahí el "DM1"). El fármaco está diseñado para trabajar cuando el Herceptin ya no puede controlar el cáncer solo.

“Es un novedoso tratamiento para el cáncer de mama tipo HER2 positivo”, dijo la autora principal del estudio, la médico Kimberly Blackwell. “Nos dará la oportunidad de ofrecer una nueva e importante opción terapéutica a las pacientes que padezcan cáncer de mama metastático HER2 positivo”.

Con este fármaco combinado, el Herceptin funciona como vehículo para llevar el compuesto de quimioterapia a las células cancerosas. Blackwell compara esta acción con la de una paloma mensajera que lleva el fármaco DM1, el cual se encarga de destruir la célula cancerosa.

El DM-1 es demasiado tóxico como para suministrarlo directamente al torrente sanguíneo, como se hace con otros fármacos utilizados en la quimioterapia. Así que el Herceptin es la parte del fármaco combinado que lo lleva directamente a las células cancerosas, evitando así dañar a las células que están sanas.

Entre el 20% y el 25% de las mujeres con cáncer de mama padecen la forma de cáncer de mama HER2 positivo, un tipo particularmente agresivo y letal que fue muy difícil de combatir hasta que la Dirección de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó el uso del Herceptin en 1998, lo cual revolucionó la forma de tratamiento para este tipo de cáncer.

El Herceptin es un anticuerpo sintético que se adhiere a la superficie de la célula cancerosa y bloquea las señales dentro de ella que hacen que el cáncer crezca. También mejora el sistema inmunitario del paciente, lo cual ayuda a combatir la enfermedad.

Pero en algunos pacientes el cáncer reaparece y, eventualmente, el Herceptin deja de funcionar. Es entonces cuando los médicos recetan una combinación de los fármacos capecitabine, cuyo nombre comercial es Xeloda, y lapatinib, de nombre comercial Tykerb, el cual ha tenido éxito.

Para este estudio clínico, cerca de 1,000 pacientes fueron divididas en dos grupos: a uno se le prescribió el tratamiento regular de capecitabine y lapatinib y el otro grupo recibió el fármaco experimental.

Las mujeres bajo el tratamiento de T-DM1 presentaron un periodo de 9.6 meses de supervivencia libre de progresión del cáncer entre el momento de iniciar el tratamiento y cuando el cáncer empeoró, en comparación con los 6.4 meses que obtuvieron las mujeres que seguían el tratamiento regular. Eso nos da como resultado un promedio de mejoría de 3 meses.

Esto aparenta no ser mucho tiempo, pero como explica el médico Eric Winer del Instituto de Cáncer Dana-Farber, en Boston, significa mucho para cada paciente.

“He tenido pacientes en este tratamiento durante uno, dos y hasta tres años”, explicó. Winer dice que si cada vez que sea sometida a un ciclo del tratamiento, un paciente cuenta con 3 meses adicionales antes que un tumor comience a crecer otra vez, puede añadirle hasta un año.

Blackwell dice que después de dos años, el 65% de las mujeres que recibieron el T-DM1 seguían con vida, comparado con el 48% del grupo de control.

Y aunque esté fármaco no es una cura, muchos oncólogos dicen que estos resultados son “algo enorme”.

También hay otro beneficio significativo con el T-DM1: la falta de efectos secundarios significativos y una mejor calidad de vida. Las mujeres bajo el tratamiento T-DM1 no padecieron los comunes y generalmente agotadores efectos secundarios de la quimioterapia, caso opuesto a lo ocurrido en el otro grupo, quienes presentaron diarrea, náusea, vómito, pérdida de cabello y el doloroso síndrome eritrodisestesia palmo-plantar (inflamción de pies y manos). Blackwell dijo que los efectos secundarios que se presentaron en las pacientes del T-DM1 fueron del tipo que sólo un médico puede notar.

“Realmente cambió toda la perspectiva y el resultado sobre lo que significa estar bajo un tratamiento contra el cáncer”, dijo Blackwell, quien trata a pacientes en la Universidad de Duke. Añadió que tener estos beneficios para sus pacientes era una recompensa increíble para un médico dedicado a tratar el cáncer de mama. “Es el primer grupo de pacientes con cáncer de mama por el que tuvimos que preocuparnos sobre cómo arreglar su cabello para las entrevistas en televisión, lo cual es muy significativo también para ellas”.

“Como alguien que ve a miles de pacientes, lo que realmente me emociona es el panorama sobre los efectos secundarios”, dijo la médico Jennifer Litton, quien atiende pacientes con cáncer de mama en Centro Anderson para el Cáncer en Houston, y quien no estuvo involucrada en el estudio. “Es significativamente mejor a aquellos fármacos que generalmente suministramos para las quimioterapias”.

“El estudio está mostrando resultados bastante impresionantes, la punta del iceberg de hacia dónde puede llevarnos la terapia inmunitaria”, dijo Litton.

El médico Louis Weiner, director del Centro sobre Comprensión del Cáncer Lombardi de la Universidad de Georgetown, está de acuerdo y llama a la T-DM1 “la bala mágica”.

“Representa la realización de un concepto presentado hace más de 100 años por Paul Ehrlich, ell famoso inmunólogo y ganador del Premio Nobel, quien soñó con crear lo que básicamente se podría describir como caballos troyanos que serían admitidos dentro de las células enfermas, y que dentro traerían algo que las dañaría. Básicamente esta es la forma en la que el T-DM1 trabaja”, dijo.

“Es un buen fármaco. Creo que será muy utilizado”, dijo Winer.

Hoy en día sólo las mujeres que participan del estudio clínico tienen acceso a este nuevo fármaco, y será así hasta que sea aprobado su uso en Estados Unidos y otros países.

Genentech, la compañía que desarrolló el T-DM1, dice que enviarán este año una aplicación para su inminente aprobación por parte de la FDA y su contraparte europea, la Agencia Europea de Medicina.

Aún no está claro cuál será el costo de este fármaco nuevo, pero otros fármacos nuevos para el tratamiento del cáncer pueden llegar a ser caros y costar miles de dólares.

“Espero que no llegue su costo a niveles que puedan llevar a la bancarrota a nuestro sistema de salud”, dijo Winer