Adiós a Juan Alberto Badía, el quinto beatle argentino

Por Alejandra Santorum

Nota del editor: Alejandra Santorum es productora y redactora de la Unidad Alternate Media de CNNEspañol.com

Me entero por Internet, por un grupo de amigos en Facebook… sabía que estaba grave de salud, pero estas noticias siempre te golpean.

Hubiese cumplido 65 años en noviembre.

Juan Alberto es el sonido de la radio. Es volver a ser adolescente. Es prender la radio y quedarse escuchando a Badía. Es el recuerdo de los sábados en la tele con su programa "Ómnibus", que te hacía compañía. Es también esa idea de Imagen de Radio y esa voz y esa sonrisa franca.

“Poné a Badía” decíamos en casa y era la radio o la tele. Y allí comenzaba el encanto.

Juan Alberto era una de las personas que más sabía de Los Beatles en Argentina. Lo llamaban el quinto Beatle. Y leí que él ponía siempre su música para que la gente no los olvide.

Escribió “El día que John Lennon vino a la Argentina” y yo te juro que los vi caminando por Corrientes, charlando, entrando a una librería a oler libros viejos y a ver viejos longplays.

Badía es el que le dio la oportunidad a Marcelo Tinelli, cuando Tinelli era comentarista deportivo y al doctor Lambetain, ¿se acuerdan?

Cuando el cáncer comenzó a debilitarlo juntó fuerzas y creó un estudio de radio en su casa y nació el proyecto JAB RADIO, una “radio documental” con una recopilación de entrevistas, fotos, audios; imperdible.

“Que feliz me están haciendo, estoy felicísimo” le dijo a la gente de APTRA y a sus colegas, cuando recibió el Martín Fierro por su trayectoria, un mes atrás. El video está en YouTube, es un canto a la vida y al amor por la profesión. Si sos estudiante de comunicación, míralo.

Parecía que se despedía de su gente. Estaba junto a su hermana y productora de toda la vida, su fortaleza y su puntal. Habló de sus 42 tramos de vida; de su trayectoria.

Y nos dio una lección de carrera y de vida: nos dijo que la trayectoria no se hace de un día para otro, sino tramo a tramo y remar contra la corriente y aceptar el viento de cola.

Y dijo que en éste, su último tramo, abrió sus manos y que aprendió a cosechar.

También dijo que su sueño era tener una trayectoria en lo que más amaba en el mundo: su profesión.

¡Estoy feliz! Remató al final.

Gracias Juan Alberto por tanta magia en el éter y tanta música.

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(Las opiniones expresadas en este artículo corresponden exclusivamente a Alejandra Santorum)