Opinión: ¿Corea del Norte cree que Estados Unidos se volvió una nación blanda?
Kim Jong Un es informado por sus generales en una foto sin fecha. En la pared hay un mapa titulado “Plan para que las fuerzas estratégicas ataquen Estados Unidos”.

Por David Rothkopf, especial para CNN

Nota del editor: David Rothkopf escribe frecuentemente para CNN.com. Es el CEO y editor en jefe de FP Group, editores de la revista Foreign Policy, y académico del Carnegie Endowment for International Peace.

(CNN) — Corea del Norte está peligrosamente cerca a cruzar la línea. No la línea que lleva a un ataque de  misiles contra Estados Unidos, sino la que lo separa de ser un estado granuja a ser una parodia de un estado granuja. La fanfarronada de Pyongyang es tan cómica como son implausibles sus amenazas nucleares.

Eso no significa que Estados Unidos debería tomar las amenazas a la ligera. Como explicó el secretario de Defensa Chuck Hagel, cuando un país con un gran ejército y armas nucleares empieza a volverse temerario, es irresponsable descartar la posibilidad de que en realidad puede hacer algo autodestructivo. Pero la mayor preocupación tiene que ver con la razón por las que Corea del Norte está mostrando los dientes. El motivo puede tener más que ver con Estados Unidos de lo que queremos reconocer.


Es posible que Corea del Norte esté amenazando a Estados Unidos porque piensa que no implica gran costo, porque Estados Unidos es menos propenso ahora a responder a un ataque que nunca antes. Podría estar representando una escena de esas viejas películas de Hollywood que el padre de Kim Jong Un, el loco Kim Jong Il, solía amar. En esos westerns había un momento en que algún pistolero, un chico loco, retaba a un viejo vaquero con una reputación mucho mayor. Lo hace para hacerse ver mejor. Pero piensa que el viejo ya no tiene el coraje de disparar.

Si los enemigos de Estados Unidos creen que nos estamos escogiendo por las crisis, que la retórica y la no intervención son ahora nuestros procedimientos de operación estándar, eso sí sería preocupante. Y la idea no es desconocida en círculos internacionales. Un diplomático de Medio Oriente me sugirió eso hace varios meses porque Estados Unidos salió de Irak y está saliendo de Afganistán, y ha sido muy renuente a actuar en Siria incluso a pesar de los horrores y de la creciente amenaza regional allí; los enemigos de Estados Unidos están empezando a concluir que el país “se ha vuelto blando”.

Un exfuncionario de alto rango del gobierno de Estados Unidos, un hombre que ha trabajado tanto para republicanos como para demócratas, me dijo que está preocupado de que el presidente Barack Obama esté enviando un mensaje de que él no cree en la famosa visión de Madeleine Albright de que Estados Unidos es “la nación indispensable”.

Lo que Estados Unidos parece estar dispuesto a hacer o no a hacer es con frecuencia más importante para las relaciones internacionales de lo que en realidad hacemos. Con frecuencia, nuestra postura es nuestra política.

Eso no significa que Estados Unidos hará más seguro al mundo al adoptar la temeridad del primer periodo de George W. Bush. Eso, también, produce consecuencias no intencionales. Pero sí tenemos que ser cuidadosos sobre qué tanto nuestra moderación se traduce a otra cosa. Si las situaciones como las de Siria nos hacen ver muy tímidos sobre la necesaria intervención, puede ser tan peligroso y provocativo internacionalmente como cuando belicosos como Kim Jong Un golpean la mesa pidiendo a gritos atención.

Habiendo dicho eso, cuando el chico en esos viejos westerns intenta matar al pistolero más rápido del Oeste, usualmente termina mal para él. Si Corea del Norte malinterpreta la moderación de Estados Unidos como falta de voluntad para actuar, no sobrevivirá a la respuesta.

Obama ha mostrado que cuando la respuesta es más urgente no duda para actuar, sin importar si eso significa aumentar la apuesta en Afganistán, incrementar el número de aviones no tripulados y las operaciones especiales contra los terroristas, dar de baja a Osama bin Laden o tumbar a Muamar Gadafi. Estados Unidos puede no ser tan agresivo como lo era en el pasado reciente, pero el récord de Obama —sin contar el exceso de precaución sobre el conflicto Sirio— sugiere que sería un error fatal probar su poder de decisión.

Los movimientos de tropas y armas estadounidenses en días recientes son una clarificación para quienes dudan que el país protegerá sus intereses nacionales en donde sean desafiados.