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Vive el golf

So Yeon Ryu, la coreana que cambió las cuerdas del violín por los bastones de golf

Por Juan Andrés Muñoz

Por Karla Villegas Gama, especial para CNNEspañol.com

(CNN Español) — A los 7 años, So Yeon Ryu dio su primer recital de violín en su natal Corea del Sur. Amaba la música, pero a los 12 años tuvo que tomar una difícil decisión.

Al tiempo que pulía sus ejecuciones con el instrumento de cuerda, So Yeon comenzó a practicar un deporte que ofrecía su colegio en el plan de actividades extracurriculares: el golf.

“Empecé a jugarlo en la primaria. Un día el entrenador nos llevó a un campo y me enamoré. Me encantó caminar y estar en contacto con la naturaleza», recuerda.

Empezó a fijarse en las jugadoras que competían profesionalmente, como Grace Park.  «Era elegante, estaba a la moda, tenía intensidad y era hermosa», explica.

Su desempeño en el golf era cada vez mejor, y cuando empezó a despuntar, su madre le hizo la pregunta obligada: “¿quieres ser violinista o golfista profesional?”

La hora de la verdad

«Fue una de las decisiones más complicadas que he tomado, porque siempre quise ser violinista, era mi sueño», reconoce la golfista.

En ese entonces Ryu ya tenía un modelo para imitar: una chica que jugaba en la Asociación Femenina de Golfistas Profesionales (LPGA, por sus siglas en inglés), la gira más competitiva del mundo, y que, a los 21 años, fue la primera coreana en conquistar un trofeo de Grand Slam: Se Ri Pak.

“Ella es una pionera del golf coreano (…) gracias a su desempeño pudimos soñar con jugar en el plano mundial. También hay que agradecer a Grace Park, Mi-Hyun Kim y todas las golfistas de la primera generación que estuvieron en la LPGA», agrega.

So Yeon sabía que las cuerdas habían pasado a segundo plano, su mente estaba en los bastones, e informó a su familia de su decisión, pero su madre no estaba convencida.

“Ella me dijo: ‘¿en serio?, ¿nada de violín?’ Mi mamá estaba muy decepcionada porque todos decían que tenía talento para la música. También creo que ella disfrutaba eligiendo los vestido que yo usaba en los recitales y de verme tocar en el escenario».

La transición

Levantarse temprano para practicar era una de las cosas más complicadas en la nueva vida de Ryu. Paulatinamente, se acostumbró al cambio. En el proceso descubrió que su trasfondo musical le sería de gran ayuda.

En su época como golfista juvenil, su swing tenía dos problemas: no era tan técnico y no se había desarrollado adecuadamente. A pesar de ello, sus tiros eran buenos, So Yeon reconoce que “eso tenía que ver con que el tempo; en ese sentido, el swing era consistente, y estoy segura de que fue algo que obtuve de la música.”

En 2006, con tan sólo 16 años, representó a Corea del Sur en los Juegos Asiáticos. En el torneo, disputado en Doha, Qatar, Ryu conquistó las categorías individual y por equipos, aportando dos medallas de oro de las 58 que obtuvo su país.

Rumbo a las grandes ligas

Su juego estaba en un momento dulce. A finales de 2007, So Yeon se pasó al profesionalismo y se unió al KLPGA Tour, la versión coreana del LPGA.

En abril del año siguiente disputó su primer torneo como miembro del KLPGA, el Sports Seoul Open. Luego de tres rondas, se llevó la victoria por cuatro golpes.

Ese resultado la volvería a acercar a su primer gran amor. Con su cheque de ganadora le compró un violín a su hermana, quien había decidido dedicarse a la música.

La temporada 2009 sería más exitosa todavía para Ryu: obtuvo cinco victorias, más de 500,000 dólares en ganancias y el segundo lugar como Jugadora del Año, con apenas 19 años.

Pero el verdadero cambio llegaría en 2011.

La conquista estadounidense

Como una de las cinco mejores golfistas del KLPGA en 2010, So Yeon logró una plaza para jugar el U.S. Women’s Open, el evento más prestigioso del golf femenino.

Después de una ronda inicial complicada, que la dejó a seis golpes de la líder, Stacy Lewis, Ryu remontó con dos pasadas de 69 golpes, e inició el domingo empatada en la primera posición con Cristie Kerr y Angela Stanford.

Sin embargo, el duelo final la encararía con una vieja conocida: Hee Kyung Seo. También  de Corea del Sur, Seo le había arrebatado el título de Jugadora del Año de la KLPGA dos años antes.

Esta vez, el destino  favorecería a So Yeon. Con un birdie en el 18, forzó un desempate a tres hoyos. Ryu se quedó con la victoria, algo que había soñado 13 años antes, cuando Se Ri Pak fue la primera surcoreana en ganar este torneo.

Más allá del cheque por 585.000 dólares y la satisfacción de ser  la quinta golfista de su país en conquistar este torneo, la victoria le hizo reflexionar sobre el siguiente paso en su carrera.

“Decidí transferirme al LPGA, la gente comenzó a reconocerme, y me mudé a California. Reubicarme a otro país fue muy complicado», comenta.

Responsabilidades fuera de la cancha

Al tiempo que mantenía su juego al máximo nivel, Ryu tomaba clases en la Universidad de Yonsei, una institución privada y la más antigua de su país.

“Nunca cambiaría mi vida universitaria por nada del mundo. Fue increíble para mí. A veces no podía dormir durante un torneo porque tenía tareas. Tenía que despertarme temprano si quería practicar antes de ir a clase. Físicamente fue muy complicado, pero valió la pena».

Hoy, So Yeon ha tomado la estafeta que dejaron sus ídolos, y espera que en un futuro no muy lejano pueda ayudar al golf de su país tanto como otras mujeres lo han hecho.

“Me encantaría ser un modelo a seguir de alguien. Quiero compartir mi experiencia y amor por el juego. Quisiera donar a la gente pobre y a los golfistas juveniles. Quiero apoyar a los jóvenes talentos, no como su entrenadora, sino como su agente», confiesa la ahora Licenciada en Administración del Deporte.

La mejor decisión

La determinación de aquella niña de 12 años  la llevó a ser en una de las máximas exponentes del golf femenino y hoy  ocupa la sexta posición en la clasificación mundial.

Diez años después de aquella difícil decisión, So Yeon cuenta con 11 victorias como profesional y recibió el premio de Novata del Año del LPGA en 2012.

Su amor por la música sigue  presente, incluso reconoce que “es demasiado difícil”  pensar en cambiar sus logros en el golf por una noche como primer violín de la Filarmónica de Berlín o de la Orquesta Real del Concertgebouw.

Su madre, antes renuente a su carrera de golfista, «está muy contenta con que sea golfista profesional». El mejor consejo que ha recibido hasta ahora se lo dio precisamente ella: «disfruta tu vida».