(CNN) - Bienvenidos a un mundo surrealista: el del surf urbano, en el que innovadores entusiastas se suben a las olas de ríos de ciudad.

Desde los puertos industriales de China hasta la mediterránea Suiza, CNN le echa un vistazo a este fascinante y peligroso deporte extremo.

Ingenuidad germana

El río Eisbach, en el corazón de Munich, es uno los varios sitios en el mundo elegidos para esta disciplina.

La ciudad está a 500 kilómetros de la costa, pero poco parece importarle a la pujante comunidad de surfistas que se aglutina en el río.

Desde hace más de cuarenta años, los surfers han estado montando las olas que fluyen bajo una transitada autopista de seis carriles.

Incluso bien entrada la noche, son muchos los incondicionales que hacen filas para saltar al agua y demostrar sus condiciones.

El río, que atraviesa los pintorescos Jardines Ingleses, tiene apenas 12 metros de ancho. Pero pese al reducido espacio, el Eisbach no es para cualquiera: solo los surfistas experimentados tienen permitido el ingreso.

“Había surfeado en el océano por cinco años, pero hacerlo en un río es un deporte totalmente distinto", dijo Quirin Stamminger, editor de la revista especializada Eisbach River.

Domar al Dragón Plateado

Difícilmente pienses en el río Qiantang como un gran lugar para surfear.

Sin embargo, este río de 460 kilómetros es sede de un festival anual del que participan los mejores surfistas del mundo. No solo eso: también ocurre allí un extraño fenómeno de olas que ha cautivado a los turistas durante siglos.

Cada otoño, un enorme macareo surge en sus aguas. ¿Qué es un macareo? También llamado ola de marea, es un fenómeno que acontece durante las mareas más vivas, que consiste en una ola única que remonta el río.

De nueve metros de altura y avanzando a una velocidad de 40 kilómetros por hora, el “Dragón Plateado”, tal como es conocida, es la ola de marea más grande del mundo.

En la actualidad, un grupo de surfistas estadounidenses organiza un festival anual en torno a este fenómeno que atraviesa la ciudad de Hangzhou.

“Cientos de miles de personas llegan a Hangzhou cada año durante el otoño para observar este fenómeno”, dijo Glenn Brumage, director ejecutivo de Wabsono International, una compañía que promociona los deportes de tabla en China.

“El paisaje urbano, las miles de personas en la orilla, la exclusividad y el hecho de que sea en China, todo suma al drama y excitación por surfear el Qiantang”, explicó.

¿No hay océano? Ningún problema

Un pequeño país europeo sin costa no parece ser el destino elegido para entusiastas del surf.

Pero Suiza, al pie de los Alpes nevados, es un terreno ideal para una nueva generación de surfistas.

“No tenemos playas, pero sí tenemos la cultura de los deportes de tabla”, indicó Tino Stäheli, presidente de la Asociación Suiza de Surf.

“Tenemos el snowboarding en el invierno y los que lo practican quieren hacer algo similar en el verano”, agregó.

Varios pueblos de Suiza están situados al borde de ríos que fluyen con las congeladas aguas que llegan de las montañas. Uno de los preferidos para estos aventureros es el río Reus, al norte del país, donde las olas alcanzan el metro de altura.