¿Estamos compartiendo demasiado online?

Por Dean Obeidallah, especial de CNN

Nota del editor: Dean Obeidallah fue abogado, y ahora es un comediante político y comentarista frecuente en varias cadenas de televisión, incluyendo CNN. También es el co-director del documental de comedia "The Muslims Are Coming!", el cual se presentará en septiembre. Síguelo en Twitter como @deanofcomedy.

¿Recuerdas cuando los sitios web de los medios sociales estaban ahí sólo para que compartiéramos datos divertidos? Me refiero a la época en que Facebook, en esencia, era un lugar para publicar fotografías donde se veía que estabas pasándola bien, y cuando los eventos más importantes que se compartían eran que una persona había cambiado su estado de "en una relación" a "soltero".

Esos días son historia. Ahora, los medios sociales son un lugar donde compartimos eventos de nuestra vida, sumamente personales, y a menudo demasiado dolorosos. Principalmente, se han convertido en una sesión de terapia grupal por Internet, en la que las personas revelan detalles de acontecimientos terribles, con la esperanza de que esto los ayude a enfrentar la situación y obtener el apoyo de los demás.

Esta semana, vimos un claro ejemplo en el caso de Hannah Anderson, de 16 años, quien fue secuestrada por James DiMaggio una semana después de que él matara a la madre y hermano menor de Hannah. Días después de ser liberada, Hannah ingresó al sitio web ask.fm, y respondió preguntas del público acerca de su terrible experiencia. No sólo fueron un par de dudas, ella tuvo que responder una larga lista de preguntas inquisitivas que iban desde "¿Por qué no huiste?", hasta "¿Te alegra saber que DiMaggio está muerto?"

El año pasado, me di cuenta de este cambio en la manera en que las personas estaban usando los medios sociales. En ese momento, no me gustó lo que vi. Mi preocupación era la siguiente: ¿Por qué querría alguien compartir íntimos detalles de eventos trágicos de sus vidas con personas a través de Internet, sobre todo si muchos de ellos son extraños?

Me tocó vivirlo este año, cuando un amigo publicó en Facebook que había sido diagnosticado con cáncer. Esto me impresionó, primero por la noticia, y segundo, por el hecho de que él anunciara su diagnóstico en Facebook. Normalmente, éste es el tipo de noticias que uno comparte sólo con familiares y amigos cercanos, y probablemente en una conversación cara a cara.

Sin embargo, cuando leí los comentarios que respondían a su publicación original, y los comentarios hechos a sus publicaciones subsiguientes relacionadas con su tratamiento, cambió mi punto de vista en cuanto a qué es apropiado compartir en los medios sociales. Fue increíble ver cuánto apoyo recibió en su página de Facebook. Él se sintió conmovido y consolado por las muestras de cariño, por lo que también fue inspirado a luchar contra la enfermedad aún con más fuerza.

Muchas otras personas están compartiendo los eventos más dolorosos de sus vidas. Sólo en las últimas semanas, amigos de Facebook y Twitter han publicado información acerca de la muerte de un padre o abuelo.

Esta semana, vi una publicación incluso más abierta, cuando un amigo compartió en Facebook que su hermano, quien se encontraba en Egipto, había sufrido un disparo por la policía durante las recientes protestas en el lugar. Continuó compartiendo información unas horas después, con actualizaciones acerca de la cirugía a la que sometieron a su hermano para salvarle la vida. Finalmente, publicó una foto de su hermano fallecido en la morgue, donde su cuerpo fue identificado.

Hace algunas semanas, Scott Simon, locutor de la radio NPR, tuiteó actualizaciones acerca de la agonía de su madre desde su habitación del hospital, a más de 1 millón de seguidores en Twitter. Algunos opinan que Simon estaba invadiendo la privacidad de su madre, mientras otros lo tacharon de egocéntrico, al haberse enfocado más en él mismo que en la madre en su lecho de muerte. Sin embargo, como a muchos otros, a mí me pareció un conmovedor tributo a su madre.

¿Cómo se inició esta tendencia de divulgar información que en otro tiempo se revelaba sólo a familiares y amigos cercanos? Existen varias razones. En primer lugar, es evidente que muchas personas lo encuentran terapéutico. El hecho de compartir sus experiencias dolorosas ayuda a las personas a sanar, y ver el apoyo de otros los reafirma.

En segundo lugar, aquellos que han usado los medios sociales durante años, todos los días, se han acostumbrado a compartir eventos y experiencias de la vida diaria. Ahora estamos ampliando el alcance de lo que compartimos de nuestras vidas.

Finalmente, creo que existe una relación entre el deseo de compartir aspectos privados de nuestras vidas y el mundo de los "reality shows" (programas de telerrealidad), a los que hemos estado expuestos por más de una década. Cada noche, vemos cómo las personas comparten sus triunfos y tragedias, ya sea en programas como "Big Brother", o "The Real World". También existen otros un poco más planeados como "Honey Boo Boo", o "Keeping up with the Kardashians". Son estos programas los que hacen que para nosotros sea más fácil y aceptable hacer lo mismo.

En mi opinión, lo mejor de esta nueva tendencia es que tú eres quien tiene el control. Es tu decisión si revelas o no, información sumamente personal. Aquellos que opinan que esto es perturbador e inapropiado pueden mantener la información en secreto. Para el resto, sin embargo, los medios sociales pueden resultar ser una terapia más barata, pero efectiva.

(Las opiniones recogidas en este texto le pertenecen exclusivamente a Dean Obeidallah).