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Mi experiencia con el horror nuclear

Por Sebastián Jiménez Valencia

Por Karipbek Kuyukov, especial para CNN

Nota del editor: Karipbek Kuyukov es un artista y Embajador Honorario del Proyecto ATOM. Las opiniones expresadas en este texto son exclusivas de Kuyukov.

(CNN) — Mientras los líderes mundiales se congregan para participar en la Reunión de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre el Desarme Nuclear, en Nueva York, quiero dar un breve mensaje de los sobrevivientes a las pruebas de armas nucleares en Kazajistán.

La eterna pregunta de si se debe continuar con la carrera armamentista o erradicar las armas nucleares ha dividido la opinión internacional. Expertos, políticos y líderes mundiales tradicionalmente han tomado la posición ya sea a favor o en contra del armamento nuclear.

Algunos creen que las armas nucleares ayudan a mantener la paz, pero seguramente muchos otros creen que estas armas son un camino definido a otra guerra mundial y a la eventual destrucción de la raza humana.

Sin embargo, aunque ha habido mucha discusión sobre este asunto, pocas personas en cualquiera de los dos lados han buscado el consejo de las víctimas de las pruebas nucleares y explosiones. Tenemos mucho que decir, y el derecho a ser escuchados.

Nací en 1968, a más o menos 100 kilómetros del famoso sitio de pruebas nucleares de Semipalatinsk, al oriente de Kazajistán, donde la Unión Soviética probó cientos de aparatos nucleares durante cuatro décadas. Nací sin brazos, como resultado del horroroso impacto que la radiación nuclear tuvo en la salud de nuestra gente. Mientras crecía, me di cuenta que no estaba solo.

Vi cómo madres y comadronas se impresionaban al ver a sus bebés con defectos de nacimiento. Vi cómo las familias sentían demasiada vergüenza de sacar a sus hijos al mundo exterior; los escondían en lo recóndito de sus hogares, y los sacaban por momentos breves para que respiraran aire puro y recibieran el calor del sol. Vi cómo familias y comunidades enteras fueron diezmadas a causa de enfermedades como el cáncer relacionado a la radiación. Como la ONU señala, más de 1,5 millones de personas en Kazajistán sufrieron los efectos de las pruebas nucleares por parte de los soviéticos, lo cual se dio de 1949 a 1991.

Vi tanta tragedia y sufrimiento durante ese tiempo, que decidí hacer todo lo posible para asegurar que mi generación sea la última en experimentar las dolorosas e irreversibles consecuencias de las pruebas de armas nucleares. Me convertí en activista en un movimiento en contra de las armas nucleares, y tan sorprendente como pueda sonar para una persona en mi situación, me dediqué a la pintura, con la esperanza de que mi arte inspirará a otros a la acción.

Hoy en día, veo esperanza e inspiración. Creo que esta visión de un mundo sin pruebas de armas nucleares y sin armas nucleares en general, puede llegar a ser una realidad. Será difícil de alcanzar, pero aún así, es posible.

El primer rayo de esperanza para mí llegó en 1991, cuando el presidente kazajo, Nursultan Nazarbayev cerró el sitio de pruebas de Semipalatinsk, en desafío al gobierno soviético en Moscú.

Luego vinieron las decisiones de mi país, así como de Ucrania, Bielorrusia y Sudáfrica, de renunciar a sus armas nucleares o programas de armas nucleares en la década de 1990.

Después vino la apertura a la firma del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, en 1996. Desde entonces, 183 países han firmado el tratado y 159 lo han ratificado. Sin embargo, el tratado no puede entrar en vigor hasta que sea firmado y ratificado por ocho países más: China, Egipto, India, Irán, Israel, la República Popular Democrática de Corea, Pakistán y los Estados Unidos.

Y es a los líderes de esos ocho países que mis compañeros sobrevivientes a las pruebas de armas nucleares y yo dirigimos nuestra petición de comprensión y liderazgo. Contamos con el apoyo de personas de más de 100 países que ya han firmado una petición a todos los líderes del mundo para poner un fin permanente a las pruebas de armas nucleares, al trabajar para poner en vigor el TPCEN y dirigir nuestros esfuerzos hacia un futuro libre de armas nucleares.

La petición – se encuentra aquí – es parte de la campaña del Proyecto ATOM para llamar la atención mundial a la necesidad de mostrar un mayor liderazgo y dar pasos decisivos hacia la eliminación de la amenaza nuclear. Cualquier persona en el mundo puede firmar la petición y contribuir a construir un mundo libre de armas nucleares

Desde su lanzamiento en agosto de 2012, el Proyecto ATOM ha contado las historias de los sobrevivientes a las pruebas nucleares en varias ciudades de Estados Unidos y Europa. A dondequiera que mis amigos y yo vamos -desde organizaciones internacionales, oficinas de altos funcionarios, instituciones de investigación, universidades y reuniones comunitarias- recibimos una respuesta entusiasta y un mensaje sencillo: Sigan haciendo lo que están haciendo; el mundo necesita conocer su historia, para que los líderes globales cumplan sus promesas de actuar para detener la carrera de armas nucleares.

Este ánimo nos da fuerzas para seguir adelante.

En el siglo XXI, la seguridad global sigue siendo el principal problema que las personas de este planeta enfrentan. Creo que debemos reevaluar el hecho de tener armas nucleares que se usan para intimidar y no para hacer del mundo un lugar seguro. ¿Cómo puede darnos seguridad algo que acaba con la vida de millones de personas en un instante?

Hoy en día, puedes tomar decisiones que tus hijos y nietos te agradecerán. En nombre de otras personas como yo, los insto a ser valientes, visionarios, y encontrar formas más seguras de proteger a las personas. Me encantaría estrechar y sentir el calor de sus manos, pero el pasado nuclear de nuestro país me ha privado de esa oportunidad