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Conoce a Brett McBride, el hombre que duerme con los tiburones

Por CNN en Español

Por Sheena McKenzie

(CNN) — Imagina que te encuentras en el fondo del mar, entre 500 tiburones que se están alimentando en un frenesí.

¿Qué harías? A) Nadarías a la superficie con tanta velocidad como te lo permitan tus piernas temblorosas. B) Buscarías un arma para defenderte. C) Te quedarías dormido.

Brett McBride se quedó dormido. Durante un minuto. Hizo esto cuando cientos de tiburones Galápagos de tres metros de largo nadaban alrededor de él mientras se alimentaban en un frenesí en la costa de Costa Rica.

El domador de tiburones de 46 años no sufre de algún tipo de narcolepsia severa. En su lugar, solamente estaba tratando de probar un argumento: estos tremendos depredadores no van a interesarse en ti, si tú no te interesas en ellos.

“Parece una locura, pero no lo es. Esto sólo demuestra la idea tan errónea que tenemos de los tiburones. Son como cualquier otro pez”, dijo McBride.

“Los tiburones Galápagos no se alimentan mucho de mamíferos. Probablemente, les llevaría horas tomar el valor para atacarte si estuvieras a la deriva en el mar”.

Incluso si los tiburones Galápagos tuvieran el temperamento de un gatito, tal vez son muy pocas las personas que quisieran darse un pestañazo en medio de ellos.

Pero lo cierto es que McBride no es como la mayoría de personas. El capitán del barco de investigación, Ocearch, pasa sus días trabajando con tiburones como parte de uno de los proyectos para etiquetar más grandes que se hayan realizado jamás.

Hombres tiburón

El equipo de científicos y marineros del Ocearch tienen la misión de etiquetar electrónicamente a los tiburones, con la intención de crear un mapa global de sus hábitos de migración, reproducción y el nacimiento de sus crías.

Se trata de una enorme operación, la cual involucra atraer a las formidables criaturas a un barco de pesca acondicionado para la misión, antes de colocar equipo de rastreo con un valor de 10.000 dólares, tomar muestras de sangre, e incluso llevar a cabo un ultrasonido -todo en un lapso de 15 minutos.

Desde que se lanzó en esta operación en 2007, Ocearch ha etiquetado a más de 100 tiburones. Sin embargo, no fue sino hasta que National Geographic dio a conocer al equipo en la exitosa serie  “Hombres Tiburón”, que se convirtieron en celebridades del espacio estelar en televisión. ¿Quién es el hombre tiburón más intrépido de todos? Brett McBride.

El trabajo de McBride es guiar a los tiburones a la plataforma del barco, la cual saca el agua del mar como un recipiente gigante. A menudo, debe lanzarse al agua con los depredadores, y los coloca en posición con sus propias manos. Después, pone una toalla sobre sus ojos para calmarlos, y coloca tubos de agua en sus monstruosas mandíbulas para irrigar sus agallas.

“Cuando trabajo con el tiburón de cerca, cuando tengo mis manos sobre él, ahí es cuando no hay temor, sino un verdadero enfoque: observo hasta su más mínimo movimiento”, indicó.

“Sé dónde va a estar medio segundo a partir de ahora, lo cual es más importante que poder alejarte si se abalanza hacia ti”.

Superhéroe

Tal vez no es de sorprenderse que los fans del programa se refieran a McBride como “superhéroe”. Después de todo, hablamos del hombre que en un episodio se lanzó al agua infestada de tiburones para desenredar un cable de la hélice del barco. Es el mismo hombre que bucea a una profundidad de 35 metros en una sola respiración mientras pesca con arpón. Es el mismo hombre que surfea olas de 10 metros de altura en medio de un huracán.

Aún así, cuando le pregunto acerca de tu estado de superhéroe, el padre de dos niños, de forma encantadora expresa: “Hiciste que me sonrojara”.

Pero de alguna forma, McBride sí cuenta con un súper poder: la habilidad de reprimir el miedo.

“Cuando estoy en el agua y veo un tiburón, mantengo mi miedo completamente bajo control. Esto me ayuda porque los tiburones sienten el latir de tu corazón, y tu sudor”, dijo.

“Tu nerviosismo es muy aparente para ellos. Pueden sentir los impulsos eléctricos y las vibraciones”.

Un sutil balance

McBride se crió en San Diego, en la costa de California. Empezó a pescar cuando tenía 5 años de edad, y a trabajar en barcos a los 11; agregó: “La hora ponerme a trabajar llegó desde el momento en que pude sostener un cepillo para limpiar”.

McBride dice que no es un domador de tiburones por el torrente de adrenalina. Considera que el trabajo científico del Ocearch es una parte esencial para proteger a estos antiguos depredadores, y a otros peces en el mar.

“Las personas matan más de 70 millones de tiburones al año, alrededor del mundo, por sus aletas (a menudo preparadas en sopa), y esto resulta devastador para el balance del ecosistema del océano”, indicó.

“Si podemos crear una generación de completamente nueva de niños enfocados en la ciencia y en la conservación, entonces tenemos la oportunidad de ganar esta guerra global en contra de la captura de tiburones por sus aletas -y mantendríamos un ambiente sano y estable en el océano”.