Por Christina Macfarlane, CNN

(CNN) – Ha ganado seis medallas olímpicas en dos piernas, pero el futuro de Bode Miller correrá en cuatro.

Al tratarse de uno de los mejores esquiadores de todos los tiempos, la obsesiva atención que el estadounidense presta a los detalles le ha traído buenos resultados durante su volátil carrera en las pistas de esquí.

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Ahora, a medida que el atleta de 37 años entra al final de sus días de esquí alpino, Miller espera trasladar su meticuloso enfoque a entrenar caballos de carreras.

Él está convencido de que la tecnología es la clave para alcanzar el éxito equino, y su objetivo es trasladar la habilidad que tiene en cuanto a la innovación, de la pista al hipódromo.

"Soy una de las personas que lo ve con bastante claridad porque estoy en un deporte distinto que utiliza todas esas cosas", dijo Miller a CNN en el evento inaugural de la Copa del Mundo de esquí en octubre en Sölden, Austria.

"Quienes están involucrados en las carreras de caballos no lo ven en absoluto. Creen que es una locura; creen que es como vudú y magia, y para nosotros, solo es algo normal".

En la experiencia de Miller, el éxito se puede alcanzar por el más escaso de los márgenes.

Tras no haber tenido ninguna victoria por dos años y verse afectado por lesiones, fue un momento de nervios cuando descendió por la montaña en los Juegos de Invierno de Sochi en febrero, en un último intento por sumarle una presea más a su conjunto de medallas olímpicas.

"Siempre he sido muy científico en mi enfoque. En Sochi, dejé de usar una correa de goma para mis lentes y opté por una de plástico, porque la investigación demostró que me ahorraría una centésima de segundo", explicó en el estreno de un nuevo documental, 'Quest for the Future', acerca de la vida después del deporte de esquí.

"¡Me llevé la medalla de bronce por una centésima de segundo!".

La actitud de Miller de "no dejar piedra sin remover" le ha funcionado bien.

Como todos saben, fue uno de los primeros atletas que se separó del equipo de esquí de Estados Unidos... y tuvo éxito.

Además de su participación en las Olimpíadas, Miller cuenta con cinco medallas de campeonatos del mundo, 33 victorias en Copas del Mundo y dos títulos generales.

Y, aunque entrará al mundo de las carreras de caballos como principiante, Miller confía en que un enfoque moderno podría traerle muchos beneficios.

"Hace veinticinco años , el equipo utilizado en las carreras de esquí era arcaico. Llegué y dije: 'Hagamos esquís con forma' y varios cambios más, y el deporte cambió de forma radical. Esto me permitió ir al frente durante mucho tiempo", dice.

"Hace veinte años, ocurría lo mismo con las carreras de caballos, pero ahora ha llegado a un lugar perfecto para que el deporte pueda combinarse con la tecnología. Ya todo está inventado, solo hay que aplicarlo de la manera correcta".

Ésta no es la primera vez que la atención de Miller se ha desviado de las carreras de esquí. En 2010, luego de recibir una invitación por parte de la Asociación de Tenis de Estados Unidos, Miller trató en vano de calificar para el U.S. Open, ya que perdió su partido inaugural en los desempates por grupos.

Pero su pasión por las carreras de caballos ha estado latente durante algún tiempo.

Desde que se convirtió en un propietario parcial de un caballo de carreras hace 10 años, Miller poco a poco ha desarrollado su conocimiento y experiencia a tal nivel, que ahora puede llevar a cabo su ambición por dedicarse a una carrera a tiempo completo en la disciplina.

Y está claro que el alto riesgo de la naturaleza de las carreras se ajusta a sus instintos básicos. "Los caballos tienen un rendimiento al más alto nivel... lo hacen con todas sus fuerzas", dice Miller.

"Creo que lo aprecio al venir de las carreras de esquí. Perder solo por una nariz, o un bigote", sonríe, "es difícil".

Como ocurre con todo lo demás con lo que Miller se compromete, solo "los mejores" funcionarán.

"Realmente tiene muchos de los componentes críticos de las cosas que amo en la vida", continua. "Establecer eso junto al desafío de comprender una industria y convertirte en el mejor del mundo en cierto ámbito... es solo la guinda en el pastel".

Pero esta vez, no lo hará solo.

Bob Baffert, uno de los mejores entrenadores del negocio, estará ahí para ayudarlo a salir del cajón de salida. Él parece ser el "Ying" para el "Yang" de Miller.

"Para mí, él es un buen ejemplo de cómo equilibrar la habilidad en el manejo del caballo (la cual posee) con la ciencia del deporte y la tecnología, que es lo que yo tengo", dice Miller respecto a su nuevo socio.

Y con tres victorias del Derby de Kentucky en su haber, Baffert también contribuye una buena cantidad de conocimiento respecto a lo que se necesita para ganar el evento más distinguido en Estados Unidos; ésta es una ambición que Miller ha tenido durante mucho tiempo.

"Cuando las personas hablan de una carrera de caballos, es a ésta a la que se refieren (al Kentucky Derby)", dice. "Es la pieza principal; tiene el mismo prestigio en el deporte que Kitzbuhel tiene en las carreras de esquí. Es una carrera muy desafiante por ganar".

Entonces, ¿qué pasó con su carrera de esquí?

Miller alimentó la especulación respecto a que competiría en los Juegos Olímpicos de 2018 en Pyeongchang al firmar un contrato de cuatro años con Dainese, un fabricante de cascos.

Pero rápidamente desestimó el rumor en Twitter, al hacer referencia a los años que llevaba como uno de los mejores esquiadores.

En esta etapa del juego, la salud se ha convertido en una verdadera consideración para Miller.

En octubre, se retiró del primer evento de la Copa del Mundo de la temporada 2014-15 en Sölden con una continua lesión de espalda. Ésta es una señal de que ya no está dispuesto a poner en riesgo su cuerpo.

"Si se tratara de golf, sabes, quizá podría seguir durante otro par de años y continuar compitiendo porque no hay un riesgo", admite.

"En el esquí, si cometes un error o no estás del todo preparado, puedes morir".

"Si no estoy en mi mejor condición o no me esfuerzo lo necesario para estar preparado y a salvo, me alejaré del deporte".

El poderoso mundo de las carreras de caballos no presenta riesgos para Miller, solo tentadoras recompensas.

Y a medida que entra a sus últimos años en la nieve, esta persona trabajadora siente que la hierba le sentará bastante bien.

"Puedo permanecer enfocado en algo indefinidamente durante el tiempo que sea necesario para que ocurra, y me encanta que los caballos sean de la misma manera", dice.

"Cuando pones a trabajar a un caballo, hacen lo que les pidas todas las veces, así que crear un escenario que les permite alcanzar el punto máximo en el momento exacto realmente me atrae. Es exactamente lo que hacemos con las competencias de esquí".