(CNN) - Treinta y cuatro años después de que su amigo y compañero de banda muriera asesinado, Paul McCartney sigue recordando la sacudida que le produjo su muerte.

"Durante días no me podía imaginar que se hubiera ido... fue un shock enorme", dijo McCartney al presentador británico Jonathan Ross.

Lennon fue asesinado por Mark David Chapman el 8 de diciembre de 1980 a la entrada de su edificio de apartamentos en Nueva York, el Dakota. Tenía 40 años y acababa de lanzar con Yoko Ono su álbum "Double Fantasy", después de cinco años alejado de los escenarios.

McCartney, a quien criticaron mucho entonces por su respuesta "Es un lastre, ¿no?" cuando le preguntaron por su reacción a la noticia, recuerda que le costó un tiempo procesar la pérdida.

"Estaba en casa, me llamaron por teléfono. Era temprano... fue tan horrible. No lo podía asumir, no lo pude asumir", dijo.

Conocía a Lennon desde 1957, siendo ambos adolescentes, y se consideraban como hermanos, una comparación con la que Lennon coincidía.

"Es como un hermano. Lo amo", dijo Lennon en su última entrevista. "Las familias tienen sus altibajos y sus peleas. Pero al final, cuando uno se ha dicho todo, haría cualquier cosa por él, y creo que él también por mí".

McCartney se alegra de saber que él y Lennon, con quien tuvo sus más y sus menos tras la separación de los Beatles en 1970, hubieran hecho las paces antes de la muerte de Lennon.

"Me alegro tanto porque hubiera sido lo peor tener esta gran relación, que luego se estropeó, y luego muriera, así que hay algo de paz en el hecho de que nos reconciliáramos. Eramos amigos", dijo McCartney. "La historia de la ruptura es cierta, pero no es lo más importante. Lo importante fue el afecto".