CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery
Economía

Presupuesto de la Casa Blanca: llegó el momento de beneficiar a la clase media

Por CNN en Español

Por Cassie Spodak

Washington (CNN) — El plan presupuestario de Barack Obama, anunciado este lunes, establece la estrategia del presidente para combatir la desigualdad de ingresos contra los pronósticos de que Estados Unidos aún está lejos de eliminar su deuda pública.

El plan de 10 años prepara el escenario para la lucha económica por el futuro de Estados Unidos; la Casa Blanca apuesta a que los votantes están dispuestos a superar los recortes de gastos y aceptar los esfuerzos por beneficiar a la clase media.

La Casa Blanca ha promovido una economía en crecimiento y la reducción del déficit como los impulsos para proponer una serie de medidas destinadas a ayudar a las familias de ingresos bajos y medios. Esto sería parcialmente cubierto al establecer mayores impuestos para los ricos, como un aumento en los impuestos de inversión y al deshacerse de lo que el presidente Obama llama el “agujero en el fondo fiduciario” en el impuesto de sucesiones.

Según la Casa Blanca, el presupuesto también establecería nuevos impuestos para las empresas estadounidenses que guardan activos en el extranjero y ofrecería casi 300.000 millones de dólares en reducciones de impuestos destinados principalmente a la clase media.

En una llamada en conferencia con reporteros, altos funcionarios del gobierno indicaron que 44 millones de hogares verían una reducción de impuestos de 600 dólares cada uno.

Sin embargo, los funcionarios reconocieron que el presupuesto solo es un punto de partida en las negociaciones con los legisladores republicanos, quienes ya están criticando gran parte de lo que la Casa Blanca propone.

En una entrevista con NBC el domingo por la noche, el presidente rechazó la idea de que muchas de las propuestas no tienen oportunidad de avanzar en un Congreso controlado por los republicanos.

“Mi trabajo es presentar las ideas correctas, y si los republicanos creen que ellos tienen una mejor idea, entonces que la presenten”, dijo.

Obama dijo que en el transcurso de 6 años ha entendido que “cuando le digo al pueblo estadounidense claramente qué dirección pienso que el país debería tomar, ocasionalmente los republicanos empiezan a mostrarse de acuerdo conmigo”.

Añadió que esto no sucede tan rápido como él quisiera.

Obama dijo que él quiere asegurarse de que todos se beneficien a medida que la economía crece.

“Quiero asegurarme de que no solo nos hayamos recuperado”, sino que el gobierno ha construido sólidos cimientos que impedirán que el país se vea envuelto en otro debacle económico, dijo.

Ahora que la economía se está recuperando, dijo, “tenemos que construir sobre esa base”.

La Casa Blanca argumenta que el presupuesto se enfoca en hacer que Estados Unidos sea más competitivo al capacitar a futuros profesionales y ayudar a que quienes ya tienen empleos tengan más logros.

El lanzamiento de estos programas empezó a principios de enero, cuando Obama anunció varias iniciativas políticas antes de su discurso del Estado de la Unión. Los programas incluyen que la universidad comunitaria sea gratis, programas de educación temprana, cuidado infantil asequible y capacitación en viviendas y habilidades para aumentar la movilidad laboral.

Existe un mayor financiamiento para la educación especial, la capacitación y el apoyo a maestros, al igual que inversiones en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.

La Casa Blanca propone créditos fiscales e iniciativas diseñadas para ayudar a los padres que trabajan y cuidadores, al igual que a los estudiantes que tienen deudas por pagar. Además, apunta a incentivar programas que brindan capacitación, consejería y programas de aprendizaje para los estadounidenses y, específicamente, para los veteranos.

El presupuesto también apunta a cambiar los recortes profundos, conocidos como secuestros, que entraron en vigor en 2013.

El presupuesto del presidente afirma que llegó el momento de reemplazar esta “austeridad sin sentido” con reformas inteligentes, y aunque los republicanos comparten la opinión de que los recortes forzados al presupuesto son peligrosos, llegar a un acuerdo respecto a con qué reemplazarlo no será fácil.

Con el cambio relacionado al secuestro, Obama apuntará a aumentar los gastos en el ejército y la defensa nacional. El presupuesto del presidente asigna recursos a la lucha en contra del grupo terrorista ISIS, así como al entrenamiento de fuerzas de seguridad iraquíes y a las necesidades humanitarias en la región.

El apoyo a los aliados de la OTAN y a los países europeos que están en la mira de Rusia, una mayor defensa en relación a la seguridad cibernética y la investigación sobre cómo combatir enfermedades infecciosas como el ébola también son aspectos que el presupuesto considera.

La Casa Blanca también espera ahorrar dinero y mejorar la competitividad de Estados Unidos alrededor del mundo al eliminar los gastos innecesarios por medio de la modernización y mejora de los servicios dentro del gobierno federal.

Sin importar qué tan dóciles se muestren los republicanos ante el plan de Obama, hay algunas áreas en las que su presupuesto se ve muy lejos de la realidad: por ejemplo, en la inmigración.

El presupuesto del presidente incluye ahorros contemplados para un proyecto de ley de reforma inmigratoria que fue aprobado en el Senado pero tiene pocas probabilidades de ser aprobado en la Cámara o llegar al escritorio de Obama. Aunque la inmigración es un área en la que tanto los republicanos como el presidente buscarán ahorrar dinero, el tema también es uno de los más polémicos.

Aun así, altos funcionarios del gobierno continuamente hacen referencia al apoyo bipartidista para algunas de las medidas presupuestarias. Un ejemplo es la propuesta de 478.000 millones de dólares y seis años para mejorar las carreteras, los puentes y el sistema de transporte público.

El financiamiento para la inversión viene de impuestos a los ingresos extranjeros de empresas estadounidenses, y los funcionarios del gobierno dicen que es similar a una propuesta republicana anterior.

A medida que los líderes del Congreso en ambos partidos ponen la mirada en la batalla de los gastos del próximo año, los funcionarios del gobierno señalan lo ocurrido en 2013.

El representante republicano Paul Ryan de Wisconsin y la senadora demócrata Patty Murray de Washington encontraron consenso en un acuerdo presupuestario a finales de 2013 que tenía algo bueno y algo malo para todos.

El presidente Obama no estaba conforme con todo lo establecido en ese presupuesto, pero los funcionarios del gobierno dicen que esperan un acuerdo similar.

Un área en la que Ryan, el nuevo presidente del comité de Medios y Arbitrajes de la Cámara, ha expresado su frustración con el gobierno es en la reforma del derecho a beneficios. Un reciente informe de la Oficina de Presupuesto de Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) prevé que los gastos por el derecho a beneficios tendrán un fuerte impacto en la economía de Estados Unidos en los próximos años.

La CBO prevé que el déficit federal anual para este año fiscal será de 468.000 millones de dólares, o el 2,6% del producto interno bruto (PIB) estadounidense. Esa cifra refleja la brecha entre la cantidad que el gobierno gasta y la que percibe.

Para los próximos años, se proyecta un firme crecimiento económico, lo que mantendrá el déficit en un nivel bastante modesto hasta 2018.

Pero después de eso, la CBO espera que gradualmente aumente al 4% para 2025, ya que se espera que los gastos en los programas de derecho a beneficios como el Seguro Social, Medicare y los subsidios en los seguros de salud —al igual que el interés sobre la deuda del país— aumenten más rápido que el PIB.

Altos funcionarios del gobierno dicen que su estrategia nunca ha sido eliminar el déficit del todo, sino mantenerlo a un nivel que sea manejable. El presupuesto del presidente proyecta un déficit de 474.000 millones de dólares para 2016, o 2,5% del PIB. Esto se mantendría estable a medida que tanto el déficit como la economía crecen.

Lograr que el déficit llegue a menos del 3% permite una política fiscal “sostenible” mientras se invierte en el crecimiento económico, dijeron los funcionarios, citando a economistas.