(Crédito: YAMIL LAGE/AFP/Getty Images)

Nota del editor: Camilo Egaña es el conductor de Encuentro. Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor.

(CNN Español) - Estados Unidos y Cuba ya no son "dos pueblos enemigos ni rivales sino vecinos". Lo ha dicho John Kerry en La Habana.

Y ahora, que se han apagado los ecos de los aplausos y de las grandes palabras, comienza la verdadera prueba de fuego para los dos países. Y también para los congresistas estadounidenses, la sociedad civil cubana, los cubanos que viven en el extranjero y hasta la Unión Europea.

En el Congreso, controlado por los republicanos, está por ver qué pasará con el embargo estadounidense a la isla. Barack Obama y Kerry reiteran una y otra vez que no será cosa de coser y cantar.

Entre tanto, ambos países han anunciado este viernes la creación de una comisión bilateral para redactar la nueva hoja de ruta que debería incluir de una vez y por todas los verdaderos anhelos de los que apuestan por unas relaciones diplomáticas sin crispación ni recelo.

Los analistas que hablan solo de “la hora de Cuba” deberían aguzar la atención a lo que se cocina en Washginton.

Para Estados Unidos, Cuba es una muy buena oportunidad de refrendar, con hechos, lo que sus políticos proclaman sobre la democarcia.

Y para Cuba, la posibilidad de que su Gobierno por fin acepte que el respeto irrestricto a las libertades es lo que realmente dignifica al hombre. Diga lo que diga y piense lo que piense.

Kerry también ha dicho en La Habana que “no hay nada que temer”.

Ojalá que nadie lo haya interpretado en la isla como la invitación que le hacía el lobo a la caperucita. Ojalá que no.

Comienza la verdadera prueba de fuego para los dos países. Y también para los congresistas estadounidenses, la sociedad civil cubana, los cubanos que viven en el extranjero y hasta la Unión Europea.

Camilo Egaña