(CNN)– No solo eran estudiantes universitarios y profesores. También había trabajadores sindicales y campesinos. Vinieron de toda Guatemala con un solo mensaje: "es suficiente".

Estos manifestantes llenaron Plaza de la Constitución de la Ciudad de Guatemala -un hito histórico que, según las autoridades guatemaltecas, contó con 10.000 personas- en todo el día jueves y en la noche para exigir la renuncia del presidente Otto Pérez Molina. Más personas se manifestaron en las calles adyacentes, incapaces de llegar a la plaza principal.

Los jóvenes tocaban tambores t bailaban. Otros ondeaban la bandera de Guatemala y cantaban.

Vilma Hernández trajo a su nieto de 6 meses de edad, Diego Saso, que llevaba una camiseta con un mensaje que decía #NoTengoPresidente.

"Nunca nos imaginamos que el presidente y sus asesores nos iban a traicionar así", dijo Hernández.

La mayor protesta en lo que va de año

La manifestación pacífica fue parte de una huelga nacional para exigir la renuncia del presidente Otto Pérez Molina. Fue la más grande hasta ahora en 2015, un año que ha estado lleno de protestas, incluyendo una a principios de esta semana en la que algunas carreteras fueron bloqueadas en toda la nación centroamericana.

El asediado presidente, un excomandante militar de 64 años de edad, está acusado de ser el líder de un esquema de fraude aduanero, una acusación que él niega.

CACIF, la mayor cámara de comercio en Guatemala, animó el jueves a las empresas a cerrar durante el día para que los empleados pudieran participar en la protesta.

En la capital, cinco universidades privadas y la Universidad de San Carlos, la mayor universidad pública en Guatemala, suspendieron las clases para que los estudiantes pudieran participar.

Josefina González apareció con una bandera de Guatemala y una camiseta con un mensaje que decía: "Gente, debes gritar y cantar que los funcionarios electos son nuestros empleados".

Los políticos "han dejado a nuestro país con nada"

Residentes de Ciudad de Guatemala dijeron que los gobernantes han saqueado las arcas de la nación desde hace tiempo.

"Guatemala es un país tan hermoso. Es una delicia, pero estos políticos corruptos han dejado a nuestra nación sin nada, como un esqueleto".

Ana Ruth Monroy, uns importante nutricionista en la Universidad de San Carlos, dijo que quería protestar porque ha visto cómo los recursos quedaron fuera de los programas sociales que ayudan a las personas necesitadas debido a la corrupción.

"Es indignante ver cómo roban. Nuestros niños mueren todos los días. El 50% de nuestros niños están desnutridos, y las autoridades no están haciendo nada al respecto", dijo Monroy.

Mientras los manifestantes se reunían en la Plaza de la Constitución, el Congreso de Guatemala estaba eligiendo una comisión encargada de investigar al presidente, el primer paso hacia el juicio político por la legislación guatemalteca. El máximo tribunal del país dictaminó el martes que había suficiente evidencia como para merecer una investigación.

En un mensaje difundido el domingo en la televisión nacional de Guatemala y la radio, el presidente negó los cargos y sugirió que es el blanco de un complot de sus enemigos políticos, con la ayuda de los intereses extranjeros.

"Niego categóricamente y rechazo la acusación de que yo estaba involucrado (en un esquema de corrupción) y habiendo recibido ningún dinero de ese esquema fraude aduanero", dijo.

Roxana Bekker, una maestra de escuela primaria, llegó a la protesta con un grupo de compañeros maestros que dicen que la corrupción ha tenido el efecto de reducir drásticamente los recursos para servir a sus estudiantes.

"Necesitamos que esos políticos corruptos salgan. Son ladrones. Estamos enseñando en aulas que se parecen a gallineros", dijo Bekker.

El escándalo de La Línea

Los fiscales dicen que el grupo era conocido como La Línea. El escándalo envolvió a la administración de Pérez Molina en abril, cuando los investigadores acusaron Roxana Baldetti, entonces vicepresidenta, en la participación en el esquema fraudulento.

Baldetti, quien renunció en mayo, fue detenida por las autoridades el viernes.

El juez encargado de su caso determinó el martes que será juzgado por fraude aduanero, asociación ilícita y cohecho pasivo.

Baldetti niega los cargos, y Mario Cano, su abogado, dijo en la corte el martes que los fiscales están apuntando a la persona equivocada.

Más de una docena de ministros, viceministros y comisionados en la administración Pérez Molina ya han renunciado y podría haber más, pero el presidente está prometiendo permanecer en el poder.

El escándalo de corrupción llega en un momento delicado en la política guatemalteca. El país tiene previsto celebrar elecciones presidenciales el 6 de septiembre.