(CNN) - Un día después de su llegada, en medio del fervor popular, el papa Francisco celebró este domingo una histórica misa, en la Plaza de la Revolución.

Ante casi un millón de personas, incluidos 3.500 invitados oficiales, entre los que destacan el presidente cubano, Raúl Castro, y la mandataria argentina, Cristina Kirchner, el papa pidió a los cubanos cuidar y servir de modo especial a los más frágiles.

Los instó a servir "a las personas" y no a las "ideas" e insistió en que la importancia de las naciones se mide en cómo atienden a las necesidades de los más desfavorecidos.

El mensaje de Francisco fue fuerte y claro: "Quien no vive para servir, no sirve para vivir".

"El servicio nunca es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a las personas", afirmó.

El obispo de Roma hizo una apología de las virtudes del pueblo cubano. Es un pueblo, dijo, al que le gusta la fiesta, la amistad y las cosas bellas.

Cuba, agregó el pontífice, tiene una profunda vocación de grandeza.

Casi al final de la misa el cardenal de La Habana, Jaime Ortega, agradeció al papa por la visita a Cuba y por sus oficios para el acercamiento entre Estados Unidos Y la isla.

El cardenal Ortega hizo votos porque ese acercamiento continue entre los políticos y los pueblos de ambas naciones. Para alcanzar, agregó, la reconciliación entre todos los cubanos, los que viven dentro y fuera de Cuba.

La misa tuvo lugar en el mismo sitio donde Juan Pablo II, en 1998, y Benedicto XVI, en 2012, se encontraron con una gran masa de fieles, entre un gran monumento en honor al héroe nacional José Martí y un retrato gigante de Ernesto "Che" Guevara.

El pontífice tiene previsto en su agenda de este domingo un encuentro con sacerdotes, religiosos, religiosas y seminaristas en la Catedral de La Habana y más tarde saludará a los jóvenes y miembros del claustro del Centro Cultural Félix Varela.

Francisco llegó la víspera a la mayor de las Antillas donde fue recibido por el presidente Raúl Castro.

Asimismo, el Obispo de Roma tuvo una masiva bienvenida popular con sentidas muestras de afecto y respeto en su trayecto hasta la Nunciatura en el capitalino barrio de Miramar.

En su discurso de bienvenida, el dignatario cubano calificó la visita apostólica y pastoral del líder de la Iglesia Católica de trascendente y enriquecedora.