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Fútbol

Jorge Mendes: el hombre detrás de los ‘acuerdos más descabellados’ del fútbol

Por CNN

(CNN)– Los días previos al 1 de septiembre fueron especialmente ajetreados para Jorge Mendes.

El súper agente de figuras como Cristiano Ronaldo y José Mourinho había estado trabajando en varios acuerdos importantes en el fútbol europeo en el transcurso de las semanas anteriores, pero las últimas horas del día límite para transferencias fueron especialmente frenéticas.

Y a medida que se acercaba la media noche en Londres, empezaron a llegar los titulares.

Ya sea que estuvieran estableciendo nuevos récords extremadamente costosos o fiascos burocráticos, Mendes al parecer estaba vinculado con cada uno de los acuerdos.

Estaba el caso del contratiempo de último momento de su cliente David de Gea, en el que se acusaban mutuamente el Real Madrid y el Manchester United. Estaba la transferencia de 44 millones de dólares del defensor Nicolas Otamendi del Valencia al Manchester City; para colmo, también estaba el acuerdo de Anthony Martial, quien pasó al Manchester United del AS Mónaco, superando el récord de transferencia juvenil en el proceso.

La transferencia de Martial sorprendió a algunos. La pregunta es cómo aumentó el precio tan rápidamente —de 34 millones de dólares tan solo una semana antes del límite al exorbitante precio de 55,5 millones de dólares—para un joven de 19 años que solo contaba con 11 goles en 53 participaciones de alto nivel.

En los días posteriores al acuerdo, el vicepresidente del Mónaco, Vladim Vasilyev, causaría aún más asombro al hacer alardes de que el precio podría aumentar a casi 90 millones de dólares con incentivos.

Curiosamente, Mendes, quien rechazó la solicitud de entrevista de CNN a través de un representante en su agencia GestiFute, habría sido llamado por el Manchester United para fungir como consultor en el acuerdo… y eso podría haber hecho la diferencia, dice un compañero agente que ha sido amigable con Mendes desde que se inició en el negocio.

“Obviamente él tenía mucha influencia sobre el precio del jugador”, le dijo a CNN Barry Silkman, quien alguna vez representó al exastro del Barcelona, David Villa. “Jorge, con su influencia, posiblemente agregó un valor del 40%”.

Pago por el potencial

La influencia establecida por el súper agente le permite hacer más que simplemente llegar a acuerdos. Él también puede aumentar el precio de un jugador con base en su nivel de aprobación… no necesariamente en el mercado abierto sino, de manera crucial, directamente con los ejecutivos de la oficina por medio de sus teléfonos de marcado automático.

En este caso, la prima de 16 millones de dólares que Mendes le adjudicó al acuerdo de Martial estaba fuera de lugar, dice Silkman, quien disfrutó de una carrera de 17 temporadas como futbolista profesional en Inglaterra antes de establecerse como agente en la década de 1990.

“¿Acaso vale eso?”, pregunta. “La respuesta, obviamente, es no. Es probable que, en este preciso momento, sea uno de los acuerdos más descabellados que se hayan hecho en la historia del fútbol”.

Los aficionados del United podrían estar en desacuerdo dado el fabuloso debut de Martial en el Old Trafford el pasado fin de semana ante el Liverpool y los dos goles que marcó contra el Southampton el domingo, pero Silkman dice que el internacional francés todavía tiene mucho que demostrar.

“Cuando ves a este jugador, la realidad es que no hay ningún ser humano en el mundo que posiblemente lo pueda valorar en 40 millones de libras (62 millones de dólares)”, insiste. “Él no ha lograda nada… no puedes pagar eso por potencial”.

Por su parte, Mendes le resta importancia a cualquier publicidad sobre su capacidad para darle forma a los equipos o para crear un valor astronómico en el mundo del fútbol.

“La gente tiene una idea equivocada sobre los agentes”, dijo Mendes recientemente en una entrevista (poco común) con la BBC. “Ser un agente significa muchas cosas diferentes. Yo soy alguien normal, estoy trabajando arduamente todos los días. Tengo la ambición, determinación y valoro el hecho de ser honesto y hacer las cosas bien”.

A pesar de que Mendes no actúa en nombre de Martial, él ha estado involucrado activamente en muchos acuerdos que involucran tanto al Mónaco y al Manchester United en los últimos años, al punto que la prensa británica erróneamente informó que él era el agente del jugador.

El verdadero agente de Martial, Philippe Lamboley, le dijo a CNN que no sabe nada sobre la supuesta participación de Mendes en el acuerdo y que no le preocupan esos pequeños detalles: “Yo no sé nada, no me interesa”, dijo.

Aun así, no es descabellado pensar: sin Mendes, no hay trato. O, más probablemente, sin Mendes, no hay 55,5 millones de dólares.

“Yo diría que probablemente el United dependió en gran medida de lo que él dijo”, explica Silkman. “Debido a Cristiano Ronaldo las personas complicadas escuchan a Jorge, y le prestan atención a lo que él dice”.

Mendes, Inc.

Los vínculos de Mendes con el Manchester United comenzaron en el 2003, cuando a un joven de 18 años de edad, con piel maltratada y cabello grasoso le asignaron la camiseta número siete después de firmar con el Sporting de Lisboa por 19 millones de dólares.

Sin duda se convertiría en la inversión más lucrativa de un equipo deportivo profesional que alguna vez se haya hecho en un atleta, ganándole al United tres títulos de la Premier League, un trofeo de la Liga de Campeones y más de 100 millones de dólares de la venta de Ronaldo al Real Madrid en el 2009.

En esencia, ese fue el lanzamiento de Mendes, Inc.

“Cristiano Ronaldo formó a Jorge Mendes, en un 100%”, dice Silkman al referirse al agente que solo ocho años antes de ese acuerdo administraba un club nocturno en las afueras de Oporto.

“Hay que recordar que cuando Cristiano Ronaldo estaba en el Sporting de Lisboa, Mendes no estaba llevando a cabo ningún acuerdo importante”.

Silkman dice que inicialmente conoció a Mendes cuando estaba comprando a Ronaldo para los equipos de la primera división, entre ellos el Chelsea, al que le pidieron que se acercara, antes de que el astro portugués se uniera al Manchester United.

Una vez que se completó esa contratación de alto nivel, atrajo a otros jugadores al negociador, dice Silkman: “Mendes solo era un agente normal, pero con la transferencia de Cristiano Ronaldo al United, le abrió las puertas”.

Miguel Cuesta Rubio, quien co-redactó la biografía de Mendes Jorge Mendes: El Agente Especial, está de acuerdo: “Por supuesto, cuando tienes a Ronaldo les envías un gran mensaje a los otros jugadores, y uno te lleva al siguiente”.

“Jorge y Cristiano Ronaldo han sido una combinación perfecta para los demás, y Jorge ha sido muy inteligente”, añade Silkman. “De hecho, al igual que Cristiano Ronaldo, Jorge Mendes también ha crecido”.

A medida que los dos han subido a la cima en sus respectivos campos durante la última década, ellos han mantenido una estrecha amistad que se destaca por el hecho de que Ronaldo fue el padrino de la boda de Mendes en agosto.

Y, ¿qué le compras a un agente que ya lo tiene todo? Al parecer, una isla griega.

Además de Ronaldo, la lista de invitados de boda de Mendes incluía a figuras del fútbol mundial.

Asistieron muchos de sus jugadores estrella, como el excentrocampista del Barcelona ​​Deco, el exdefensa del Chelsea José Bosingwa y Nuno —el primer cliente de Mendes y el actual entrenador del Valencia— junto con el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, y el exentrenador del Manchester United, Sir Alex Ferguson.

“Él no es solo un agente para los jugadores de fútbol, ​​también es un agente para los clubes”, dice Rubio, quien se reunió con Mendes unas 10 veces por su proyecto de libro. “Él trata de cuidar todos sus intereses, no solo los intereses de los jugadores”.

En Portugal, el dominio Mendes está tan bien establecido que entre el 2001 al 2010 al parecer él negoció el 68% de las tasas de transferencia de los tres clubes portugueses más grandes: Oporto, Benfica y Sporting de Lisboa.

La estadística se lució en un prospecto de inversión del 2012 para un fondo extranjero que pretendía invertir en los derechos económicos de los jugadores que Mendes, junto con el exdirector ejecutivo del United y del Chelsea, Peter Kenyon, co-asesoraba.

La práctica de propiedad de terceros, donde los empresarios compran “acciones” sobre el valor de un jugador y se benefician de su valor de transferencia, era común en América del Sur y partes de Europa, pero fue prohibida por la FIFA a principios de este año.

La conexión francesa

Quizás ningún otro club ejemplifica mejor la red que Mendes entreteje en el fútbol europeo como el AS Mónaco, el cual dice Silkman que “sabe a ciencia cierta” que tiene un acuerdo financiero con el agente para vender a sus jugadores.

La declaración no es sorprendente. La conexión entre el equipo y Mendes ha sido hecha por los escritores de fútbol desde que el entonces propietario ruso, Dmitry Rybolovlev, compró al AS Mónaco en el 2011 (lo cual se detalla mejor en una serie de artículos escritos por David Conn de The Guardian).

El AS Mónaco no quiso hacer comentarios sobre sus acuerdos de transferencia, excepto para decir que el club trabaja con muchos agentes, además de Mendes. Los dos clubes del Manchester también se rehusaron a hacer comentarios, al igual que el Real Madrid, el Chelsea, el Valencia, el Oporto, el Sporting de Lisboa, el Benfica y Al Wasl, los cuales fueron contactados por CNN en relación a sus relaciones con el agente portugués.

Al parecer los propietarios de clubes millonarios como Rybolovlev y Peter Lim del Valencia confían en la capacidad de Mendes para crear riqueza en el campo. En un reciente partido entre los dos equipos, el agente portugués al parecer representaba a varios jugadores de cada equipo, así como al entrenador del Valencia.

Otro acuerdo que Mendes le facilitó a Rybolovlev fue una mini-versión del premio mayor de Ronaldo: un cambio de un año del delantero colombiano, James Rodríguez, quien le ganó al Mónaco 50 millones de dólares (siendo el comprador nuevamente el Real Madrid).

Por estas transferencias y por muchas otras, Mendes estaba actuando no solo en nombre de sus clientes —las estrellas que sudan y corren en todo el terreno de juego— sino también en nombre de los equipos que se dedican a comprarlos y venderlos.

Si Mendes trabajara en Wall Street, sería un corredor de bolsa que tomaría una tajada de cada negocio —a un promedio reportado del 10%— y un asesor de inversiones compensado por todos los grandes fondos de cobertura.

En otras palabras, eso nunca sucedería.

Sin embargo, este es el mundo del fútbol, ​​un deporte cuyo mayor órgano rector, la FIFA, está en crisis, lo cual según los expertos legales ha dejado una enorme brecha regulatoria, sin un equivalente de la SEC ni operaciones policiales.

De hecho, apenas en abril la FIFA decidió lavarse las manos en relación a supervisar en lo más mínimo a los agentes, adjudicándole el trabajo a cada asociación de fútbol individual de cada país.

Representación dual

Actualmente, lo único que puede impedir que un agente —o “intermediario”, como ahora son llamados por la FIFA— reciba el pago de un jugador y de un club por facilitarle la misma transacción es por medio de un formulario de renuncia firmada por el jugador.

El concepto conocido como representación dual —donde un agente representa a un jugador y a un club en el mismo acuerdo— no podría tener lugar en Estados Unidos, donde las actividades de los agentes deportivos están sujetas a un escrutinio mucho mayor, dice Mark Levinstein, el consejero general en funciones de la asociación de jugadores de la selección nacional de fútbol de Estados Unidos.

“Recibir el dinero de la selección sería inadmisible, y sería considerado como un evidente conflicto de interés”, explica. “Representar a ambas partes de una transacción, incluso con la divulgación completa, podría ser considerado como un conflicto al que no se puede renunciar”.

Si estas normas no existieran en Estados Unidos, uno se pregunta qué tipo de honorarios le habría pagado el Cleveland Cavs al agente de LeBron James, Maverick Carter, por asegurarle el regreso de su hijo pródigo. La práctica sería como abrir una horrorosa lata de gusanos en el deporte profesional de Estados Unidos.

“En Europa, sin que exista un cuerpo regulador que prevenga la práctica, el equipo y el atleta pueden permitirle al agente que participe en ese tipo de actividad”, añade Levinstein.

El abogado estadounidense dice que ha asesorado a los jugadores para que acepten una oferta para jugar en Europa si están contentos con los términos, pero que deben ser conscientes de que su agente probablemente no trabaje según sus mejores intereses.

Él incluso recomienda que contraten abogados que sean compensados ​​con base en una tarifa fija para estudiar sus acuerdos con los agentes.

“Ya no puedes confiar en su consejo sobre cuál es un buen acuerdo o cuál no es un buen acuerdo”, dijo al referirse a los agentes que practican la doble representación. “La negociación solo está dentro de su pequeña cabeza”.

Levinstein argumenta que cualquier dinero que un equipo está dispuesto a pagar — incluida una indemnización adicional a un agente para la negociación de un acuerdo— es parte del mismo presupuesto, y sobre todo debe ser destinado para el atleta. Sin embargo, Mendes podría argumentar que él le añade más valor a un acuerdo que a su propia tajada.

Lograr acuerdos

Ser un cliente de un súper agente tiene sus ventajas, incluso si está trabajando para ambas partes, dice Daniel Geey, un abogado que reside en el Reino Unido que se especializa en la regulación de fútbol.

“En muchos casos, la idea de que un agente conoce muy bien el club y que conoce el funcionamiento interno del director ejecutivo, del cazatalentos, del director deportivo, del director administrativo, etc. podría resultar en un beneficio para el jugador”, dice Geey.

“No hay duda de que siempre habrá unos cuantos tipos de alto perfil que realizan las mayores ofertas, es tan simple como eso”, añade.

“Ellos son muy buenos usuarios de las redes, tienen fantásticos contactos, pueden influir en aquellos que tienen influencia y pueden lograr acuerdos más allá de lo esperado”.

Para ser justos, la práctica ha tenido lugar desde hace un tiempo, aunque es poco probable que pocos agentes (Mino Raiola es el equivalente italiano de Mendes, quien representa al sueco Zlatan Ibrahimović y a una gran cantidad de estrellas italianas, entre ellos a Mario Balotelli) hayan controlado tanto en un deporte tan dispar.

Nuevamente, siendo justos, a los jugadores no parece importarles en lo absoluto, siempre y cuando les estén pagando. Y les están pagando, con creces. Y les están pagando, incluso cuando sus acuerdos resultan ser un fiasco. Simplemente son transferidos a otro club por muchos millones más y aseguran otra gran cuota para el agente.

Tomemos el caso del delantero argentino Ángel Di María, que fue adquirido por 90 millones de dólares por el Manchester United en el 2014, pero nunca dio la talla, anotando solo tres goles en 27 partidos.

Un año más tarde, el United estaba descontento y Di María, sin duda, no estaba complacido. Pero, bueno, no hay problema. Mendes simplemente negoció otro acuerdo y, antes de darse cuenta, el argentino estaba empacando sus maletas y se estaba mudando al París Saint-Germain por la genial cantidad de 68 millones de dólares.

Otro cliente de Mendes, el delantero colombiano Radamel Falcao, también tuvo muchos altibajos durante su gran acuerdo del 2014 (¿quién más?) con el Manchester United (anotando cuatro goles en 26 partidos), pero Mendes llegó al rescate de nuevo, asegurando su préstamo al Chelsea por una cifra de más de 6 millones de dólares.

Hace apenas dos temporadas, Falcao, quien ha sido asediado por las lesiones, había sido jugador del AS Mónaco luego de firmar un acuerdo de 77 millones de dólares con el Atlético de Madrid. En cuatro temporadas, Falcao ha jugado para cuatro equipos y generó (al menos) tres comisiones para su agencia: GestiFute.

El exdelantero Ian Rush, quien rompió todos los récords de transferencias, del Liverpool al Juventus y de nuevo al Liverpool a mediados de la década de 1980, dice que nunca tuvo inconvenientes en que un agente obtuviera un pequeño pago extra por parte de los clubes.

“No tengo problema con eso, es la forma en que funcionan las cosas”, dice Rush, el mayor líder goleador del Liverpool de todos los tiempos.

“El agente está ahí para obtener el mejor acuerdo para el jugador”, dice. “Cuando un gran club compra, este está tratando de obtener el mejor acuerdo para el club. Así que, en realidad, no creo que puedas culpar al agente, si el agente está haciendo el mejor trabajo para sus clientes”.

Red de influencia

Y nadie hace un mejor trabajo que el que hace Mendes.

El nativo de Lisboa ha desarrollado una red de influencia de los jugadores estrella (aunque, en realidad, solo de los que hablan español o portugués) y de casi una docena de equipos donde sus clientes se movilizan, desde clubes que proveen lo básico en Portugal y América del Sur hasta equipos multimillonario, financiados por la riqueza soberana, como el Manchester City y el Paris Saint-Germain.

En el otro lado de la moneda, si eres un jugador que intenta ingresar a un equipo como el Chelsea (cuyo entrenador Mourinho resulta ser uno de los primeros y más leales clientes de Mendes) y Mendes no es parte del acuerdo… bueno, entonces buena suerte.

Pregúntale a Lucho González. El centrocampista argentino estaba disfrutando de una sólida carrera en el Porto —un exequipo de Mourinho y un bastión de Mendes para la contratación de jugadores— antes de ser abordado por el agente portugués con la intención de trasladarlo al Chelsea.

González deseaba con ansias un traslado a uno de los mejores equipos de Europa —junto con un gran aumento de pago—, pero cometió un grave error: rechazó a Mendes.

El Chelsea nunca llegó a un acuerdo con González, quien terminó firmando con el Marsella antes de regresar de nuevo a Oporto, y luego resultó quedando en la liga qatarí, y finalmente se cambió al River Plate en Argentina.

El jugador recientemente lamentó haber tomado esa decisión que le cambió su carrera, en una entrevista con el diario portugués O Jogo, diciendo: “Me arrepiento de no haber firmado con Jorge Mendes. El Chelsea tenía interés en mí, pero yo tenía la representación equivocada”.

Levinstein, quien ha representado a jugadores del equipo nacional estadounidense desde la Copa del Mundo de 1990, dice que ha sido abordado por agentes que le ofrecen dinero para dirigir a algunos de sus clientes, a menudo con la implicación de que ellos eran la única opción para llegar a ciertos clubes de Europa. Él consideraba esta práctica como algo poco ético.

“En muchos casos, los agentes que conocía hablaban de un pequeño número de equipos y sugerían que si no hacías un trato con ellos, esos equipos estaban cerrados para ti”, recuerda. “Todo el mundo de los agentes es bastante ruin”.

Entonces, ¿qué es lo que tiene Mendes que atrae tanto a los mejores equipos y jugadores por igual?

“Tengo mucho tiempo para Jorge, pero sus conocimientos de fútbol son limitados, en el mejor de los casos”, dice Silkman, quien llevó a cabo acuerdos para 14 equipos incluyendo al QPR, Crystal Palace y Wimbledon durante su carrera como jugador.

“Lo que Jorge hace es que depende de personas que él cree, conocen el juego para que le den información… Jorge es un hombre de negocios, no es un hombre del fútbol. Si alguien en realidad escucha a Jorge en cuanto a su veredicto de un jugador, ellos necesitan estar mentalmente institucionalizados”, añade.

Una persona con conocimiento del fútbol que ha tratado con Mendes y prefiere permanecer anónimo piensa que esa descripción es extrema: “Mendes jugó a un nivel semiprofesional bastante decente y ha obtenido información de algunas de las personas más inteligentes en el fútbol durante décadas, así que seguramente eso cuenta para algo”.

El toque personal

Lo que Mendes sin duda irradia es encanto. Eso, aunado a la ética de trabajo que presenta todo el tiempo —la mayoría de fotos del agente lo muestran con un auricular conectado a su teléfono móvil— funciona como un imán tanto para atletas como para ejecutivos, según su biógrafo.

“La forma en la que te habla y te mira es especial. Él es alguien con quien te gustaría pasar tiempo”, dice Rubio, quien entrevistó a casi 30 de los clientes actuales, y personas que fueron clientes de Mendes para su libro.

“Él es muy amable y es muy cercano a los jugadores”, añade. “Un jugador siente que Jorge piensa en sus problemas todo el tiempo. Él no descansa hasta que el trabajo esté terminado”.

Rubio añade una perla sorprendente: Mendes prefiere no firmar contratos a largo plazo con sus jugadores; así, les ofrece la libertad de separarse de él si no están satisfechos.

Este es un detalle que el propio agente confirmó en la entrevista con la BBC concedida en febrero. “No necesito un contrato porque normalmente, le puedes preguntar a los jugadores. Yo firmo el primer contrato, y durante 10 años, quizá no suceda de nuevo. Funciona como una familia”, dijo Mendes.

Incluso quienes han abandonado a Mendes —como Nani, quien jugó en la posición de extremo para el Manchester United y se separó de él hace unos años— aún piensan bien de él.

El tío de Nani, Antonio Mustafá Jalo le dijo lo siguiente a CNN: “Nani sabe que Mendes fue el que lo lanzó, y eso se queda contigo. Ellos siguen hablando e intercambiando ideas… existe un lazo entre ellos”.

“Un jugador que no es un talento natural no puede brillar sin él”, añade.

Anthony Martial, de 19 años de edad, tiene talento, y, por ahora, tiene a Mendes de su lado. Así que incluso si su participación con el Manchester United no destaca, él probablemente conseguirá estar en otro club vinculado a Mendes; así, será noticia importante, obtendrá grandes sueños y, por supuesto, tendrá un precio elevado.

Con informes adicionales de John Sinnott