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Así se recuperó de la tragedia una veterana que alguna vez estuvo sin hogar

Por CNN

(CNN) — Pamela Burrell servía como soldado y cocinaba para las tropas estadounidenses en Arabia Saudita cuando recibió una llamada que le cambió la vida.

“Básicamente me pidieron que fuera a la oficina del capellán con otro comandante, una persona de un mayor rango que yo, y me explicaron que tenía que llamar a casa”.

Su madre le dio la noticia devastadora: su hija de 4 años había muerto.

Burrell voló de vuelta a casa en Birmingham, Alabama, y se enteró de los horrendos detalles.

“A mi hija le dieron un puñetazo en el hígado. Su hígado había sido partido en dos”, dijo Burrell. “La arrojaron por las escaleras, la pusieron en la habitación en mi apartamento y la dejaron ahí, donde murió”.

La hija de Pamela Burrell fue asesinada por su niñera mientras Burrell estaba en el extranjero.

La persona a la que le había confiado el cuidado de sus hijas mientras estaba en el extranjero había matado a una de ella.

La madre soltera estaba traumatizada. “Me sentía culpable por lo sucedido. Me sentía culpable por haber dejado a mis hijos, pero yo era una mamá de los proyectos, así que entrar al ejército supuestamente iba a mejorar las cosas para mí y para mi familia”, dijo Burrell.

“Así que la enterré en tres días y traté de asegurarme de que alguien se encargara de mi otra hija. Traté de hacer los arreglos a fin de enviarle dinero a mi madre para ella. Y regresé a Arabia Saudita para hacer lo que tenía que hacer”.

Perdió la esperanza después de la muerte de su hija

Después de que la dieran de baja del ejército, Burrell tuvo que encontrar un trabajo civil a pesar de su dolor. Ella se convirtió en una agente penitenciaria y, en un extraño giro, fue asignada a la misma prisión donde se encontraba la persona que había asesinado a su hija. Eso la llevó casi al límite.

“Tuve un episodio en la prisión con la persona y en ese momento supe que no podía seguir haciendo eso. Esto iba a ser perjudicial para mí. Entonces, preparé a mi hija y me trasladé a Atlanta”.

Pamela Burrell saluda a los comensales de Action Ministries que disfrutan de una comida.

Burrell dejó su casa y su ciudad natal. Ella no podía soportar los recuerdos constantes de su hija y quería iniciar una nueva vida en otro lado.

“Tenía que salir; esto me estaba trayendo problemas mentales. Tenía que irme”.

El poco dinero que había ahorrado no llegó muy lejos. No podía mantenerse en un empleo. Tenía problemas mentales que la hacían entrar en cólera o querer aislarse. Entraba y salía de albergues. Burrell terminó viviendo en la calle con su hija y tuvo que tomar una decisión muy difícil.

“Una verdadera madre se aseguraría de que sus hijos se sientan cómodos. Así que a la larga dejé que mi hija se quedara con mis amigos que conocí ahí, quienes tuvieron la suerte de poder salir del albergue y asegurarse de que tuviera comida, ropa y todo lo que necesitara”.

‘No sabía si estaba viva o muerta’

La madre soltera, quien se graduó de la Universidad de Howard con un título en arte culinaria, pasó más de una década viviendo en su camioneta, en parques de Atlanta y luego en albergues. Consiguió trabajos informales.

“Pintaba casas, hacía Sheetrock o servía en un almuerzo… solo hacía cosas pequeñas para que el dinero no faltara”.

Pero no podía mantenerlas. “Me llevó bastante tiempo darme cuenta de que tenía un problema mental… bastante tiempo. Siempre luché contra eso”.

Pamela Burrell prepara comidas para mujeres y niños necesitados.

Un día, Burrell ya no tenía ganas de luchar más.

Ella tomó medidas drásticas al “ponerme una pistola en la cabeza y apretar el gatillo. Cuando desperté en el hospital, no sabía si estaba viva o muerta”.

El hecho de que sobreviviera al intento de suicidio le dio una nueva perspectiva.

“Lo tomé como una señal de que aún hay algo que él quiere que haga. Esa es la razón por la que sigo aquí. Aún no he encontrado qué es. Pero soy bastante buena en el voluntariado, así que tal vez ese sea el llamado. Quizá ese fue el propósito”.

Sin duda, fue un llamado. Burrell se involucró con Welcome House, un complejo de viviendas que ofrece apoyo en el centro de Atlanta.

“Ella entró y dijo ‘Bueno, estoy aquí. ¿Cómo puedo ayudar?'”, dijo Virginia Spencer, directora ejecutiva de Action Ministries Atlanta.

La organización sin ánimo de lucro, dedicada a luchar contra la pobreza y la falta de vivienda, ayudó a obtener los beneficios para veteranos y la terapia que Burrell necesitaba tan desesperadamente. Un psiquiatra del ejército la diagnosticó con depresión grave y trastorno por estrés post-traumático.

“He estado contratada desde entonces, pero en cuanto a poder mantener eso… no. Porque vienen las fiestas de fin de año y paso por eso. Vienen los cumpleaños, y paso por mis pequeños momentos”.

Ayuda para sus amigos

Mientras Burrell mejoraba por medio del tratamiento y los medicamentos, ella contactó a los veteranos que había conocido en las calles.

Pamela Burrell prepara comida para mujeres y niños necesitados.

“Le dolía su corazón, podías verlo, con cada parte de su ser”, dijo Spencer. “Le dolía ver que ella estaba a salvo, pero que estaba dejando a sus amigos atrás”.

“Ella ha estado en las calles durante tanto tiempo en Atlanta que conocía a muchos de ellos. Sabes, eso es algo que encuentras mucho en la comunidad de los que no tienen hogar. Se ayudan unos a otros. No tienen a nadie más sino el uno al otro”.

Había casi 50.000 veteranos sin hogar en las calles o en albergues en Estados Unidos cuando se realizó un recuento en enero de 2014, de acuerdo con la Alianza Nacional para Terminar con la Falta de Vivienda. El ocho por ciento de los veteranos sin hogar son mujeres. Spencer dice que Burrell ha logrado que casi dos docenas de veteranos encuentren casa por medio de la obra benéfica.

Ella también ayuda a preparar comidas para las familias que están en problemas todas las semanas, y constantemente ofrece palabras amables y consejo a las personas que viven en las mismas situaciones en las que una vez se encontró.

Burrell dice que para algunas personas es difícil recibir ayuda.

“Solía ​​venir a esta cocina todos los días para que me dieran comida. Y voy a decirte que era realmente difícil para mí porque yo era orgullosa. Era demasiado orgullosa como para admitir que estaba pasando por una situación”.

Hoy en día, Burrell vive en una viviendo bajo un programa de ayuda con el alquiler. Ella ha escrito un libro sobre la muerte de su hija y su lucha contra la falta de vivienda, llamado “Don’t Cry for Me”.

Pamela Burrell gana un premio a los voluntarios por su trabajo con las personas sin hogar.

Ha recibido dos premios a voluntarios de la comunidad este año.

“Me veo en un apartamento algún día no muy lejano en el futuro. Me encantaría tener mi propio restaurante. Ahora mismo solo quiero estar aquí. Solo quiero permanecer sensata, estar sana y avanzar en el proceso”, dijo Burrell.

“La mayoría de nosotros, si pasamos por una situación en la que nuestra vida se viene abajo, perdemos nuestra casa, a nuestros hijos, pasamos por una depresión tremenda y por una situación de desesperanza, no somos las mismas personas”, dijo Spencer. “Lo que es singular acerca de Pam es que ella aún tiene algo en su espíritu que es cariñoso, generoso y que quiere ayudar”.

Para más información sobre cómo ayudar a personas como Pam Burrell, ingresa a las páginas web del National Alliance to End Homelessness, National Alliance on Mental Illnes o National Coalition for the Homeless.