Nota del editor: Mel Robbins es comentarista de CNN, analista legal, autora de superventas y oradora principal. En el 2014, fue nombrada conductora sobresaliente de noticas por radio en los premios Gracie. Las opiniones expresadas en este comentario son exclusivamente las de la autora.  

(CNN) - Si no entiendes nada más sobre Donald Trump, entiende esto:  

Él tiene una particular opinión que vemos todo el tiempo en los negocios... él es "el alterador".  

El alterador es alguien cuyo "estilo", en su totalidad, es romper el molde y cambiar en su mente la forma en que hacemos las cosas. Amazon hizo esto con las ventas al por menor, Uber lo hizo con los servicios de taxi, Airbnb lo hizo con los viajes, Tinder lo hizo con las citas, Slack lo está haciendo con los correos electrónicos, Spotify lo está haciendo con la música y los préstamos entre particulares están cambiando la banca.  

Y Trump está alterando la política.  

Los alteradores no arreglan lo que está dañado pues ellos no innovan desde adentro del sistema. Ellos rompen el molde, cambian nuestra forma de pensar sobre el molde y luego nos presentan las nuevas normas de cómo funcionan las cosas.  

Simplemente dale un vistazo a las cinco grandes empresas que impulsan la economía de Internet —todas alteradoras— Apple, Microsoft, Google, Amazon y Facebook. Eran pioneras, jugaban según sus propias normas. Primero alteraron el desarrollo de los negocios y ahora lo definen.  Y lo controlan. Apple acaba de reportar las mayores ganancias que alguna vez haya tenido. Al parecer la alteración está funcionando.  

Actualmente, todas las empresas de taxi en Estados Unidos podrían unirse y aún no podrían detener el poder de Uber. Eso es porque cuando ganas suficiente impulso, dominas el mercado y la conversación.  

En cuanto a su efecto en todo, desde Fox News hasta los hermanos Koch y periódicos que respaldan a candidatos, Trump ha alterado todos los aspectos del juego de la política y ha creado nuevas normas... y con base en las encuestas, lo que ha hecho está funcionando.  

Hasta ahora, la mayor parte de la política tradicional se ha equivocado sobre lo que todo esto significa. Ellos dijeron que no duraría y ahora está liderando las encuestas.  Dijeron que él no revelaría su patrimonio ni renunciaría a su programa de televisión e hizo ambas cosas. Dijeron que cada cosa insultante, ridícula, inexacta y ofensiva que Trump ha dicho lo perjudicaría. No hay señales de eso.  Dijeron que ninguna red cedería ante sus demandas de presentar debates más cortos... pero lo hicieron.  

¿Quién sabe qué pasará cuando el Comité Nacional Republicano tenga que escoger oficialmente a su candidato a la presidencia? ...pero —vaya— sin duda será interesante verlo. ¿Y quién estará observando? Trump.  

Podemos llamar a Trump el charlatán de feria o la atracción secundaria política, pero desacreditar al que está ejerciendo nuevo poder es lo que hacemos cuando perdemos el control de la negociación. No es política, es un negocio... como de costumbre. Esta es la razón por la que Trump sabe que puede ignorarlo.  

También comprende algo poderoso: el apalancamiento. Él está por encima de Fox News, porque él ES la noticia. Y sabe que la historia tiene que ver con lo que él dice y hacia dónde va; por lo tanto, ese es el activo empresarial. Así que él está manteniendo el control de ese activo.  

El término psicológico para la forma en la que se mueve en el juego es la reactancia psicológica. Mientras más le niega el acceso a Fox, más hablarán de él. Fox picó el anzuelo y publicó una respuesta inmadura y sarcástica ante la decisión de Trump de evadir el debate.  

La clase dirigente no puede jugar con las normas del alterador, porque las normas están diseñadas para destruirlo.  

La clase dirigente republicana ya ha perdido. Trump será el próximo nominado del partido sin importar cuántas veces se refiera a Megyn Kelly como alguien carente de inteligencia. No importa cuántas reuniones a puerta cerrada lleven a cabo los hermanos Koch o qué haga Reince Priebus para reunir a los delegados del RNC. Se ha acabado.  

El respaldo de los periódicos también es irrelevante, al igual que los políticos marginales y estrellas de programas de televisión que se están alineando para respaldar a Trump.  Todos están muy retrasados.  

Lo único que puede vencer a Donald Trump ahora, es lo único que él no controla: los estadounidenses que no quieren sus servicios como presidente de Estados Unidos.  

La única forma en que harán una diferencia es si hay suficientes personas —suficientes liberales, demócratas, independientes, y sí, incluso algunos republicanos y conservadores— que saben apreciar el atractivo de un alterador, pero no quieren que uno de ellos dirija al país.

Lo único que puede vencer a Donald Trump ahora, es lo único que él no controla: los estadounidenses que no quieren sus servicios como presidente de Estados Unidos

Mel Robbins