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Voto Latino

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¿Podría ser Julián Castro la gran esperanza latina de Estados Unidos?

Por Tanzina Vega

(CNNMoney) — En las etapas tempranas de la campaña, cuando el precandidato presidencial republicano Donald Trump pidió que se construyera un muro en la frontera entre México y Estados Unidos (que México pagaría) y dijo que los mexicanos eran violadores y asesinos, la comunidad latina se movilizó como nunca antes se había visto en una elección.

Habían protestas en las propiedades de Trump, manifestaciones a lo largo y ancho del país, y sobre todo un rechazo de la comunidad del entretenimiento latinoamericano, en espacial los músicos.

En un concierto en Los Ángeles, Fher Olvera, el cantante de Maná le pidió a sus fanáticos que votaran y comparó a Trump con Hitler. Después de recibir un Premio Juventud de Univision el verano pasado, Pitbull usó la plataforma para hablar de los otros candidatos: “Ahora que tengo el micrófono, déjenme decir algo … no suelo decir cosas políticas, soy un músico, pero ante todo soy un latino”, dijo, e hizo un llamado a Hillary Clinton y otros candidatos a enfrentarse a Trump para prevenir que fuera presidente.

El hombre que bien podría ser el próximo vicepresidente de Estados Unidos está feliz con que los artistas estén hablando contra el discurso nacionalista de Trump.

“Soy un gran fanático de los artistas que también son activistas y no temen alzar su voz”, dice Julián Castro, de 41 años, secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano del gobierno de Barack Obama. “Como país necesitamos girar en una dirección más constructiva que a la que nos intenta llevar Donald Trump. Él ha desatado el prejuicio en una forma que no habíamos visto en mucho tiempo”.

Castro es un ardiente defensor de Clinton, y se rumora que está en la lista de candidatos para ser su fórmula vicepresidencial.

Entra a la habitación que ha sido preparada para su entrevista con la revista Billboard saludando cariñosamente. “Trae mi propio cepillo”, dice mostrando el pequeño cepillo que usa para arreglar su pelo.

A pesar de tener asistentes listos para peinarlo y prepararlo, el cepillo que trae en el bolsillo del pecho de su traje oscuro es otro ejemplo de su preparación y su elegancia.

Si Clinton gana la nominación demócrata y escoge a Castro, este mexico-estadounidense sería el primer latino que se postula para el segundo cargo más importante en los Estados Unidos.

Castro, que antes de ser secretario fue alcalde de San Antonio, aún no se acomoda a la idea de ser el favorito para la fórmula vicepresidencial. “He dicho, y lo he dicho muchas veces, que espero regresar a Texas en un año y ahora estoy tratando de hacer un buen trabajo”, dice. “La mejor manera de tener un buen futuro es no olvidar lo que tienes justo delante tuyo”.

Habla con una voz suave. Hace contacto visual cuando habla y tiene la habilidad de saber qué decir y cuándo. Bromea que sus asistentes le advirtieron que no fuera muy honesto con sus gustos musicales, quizá porque son un poco triviales, o quizá justamente a la medida del político que es.

Incluyen Jay Z, Billy Joel, Vicente Fernández (se sabe sus canciones de memoria), Michael Jackson y Jon Bon Jovi. Bon Jovi también es fanático de Castro: “El secretario Castro reconoce que estos proyectos de la fundación tienen un impacto en la población sin hogar y deben proveer medidas para la prevención”, dice Bon Jovi, presidente de la Fundación Alma Bon Jovi.

Obama se refirió a la historia familiar de Castro en un discurso en el que lo nominó a la Secretaría, y resaltó que la abuela de Castro había trabajado como empleada doméstica y niñera para que sus hermanos pudieran tener un hogar estable.

“Julián ha vivido el sueño americano”, dijo Obama en español en ese entonces. “Y es precisamente porque lo ha vivido que trabajará como nunca para asegurarse de que las personas también puedan recorrer el camino de sus sueños”.

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Antes de graduarse como abogado de Harvard en el 2000, Julián y su hermano Joaquín fueron a Stanford, donde participaron en el gobierno estudiantil y se graduaron en 1996.

Cuando Castro fue admitido a Stanford, su mamá estaba ganando 20.000 dólares al año y los ingresos de su abuela se limitaban a “unos pocos cientos de dólares de la pensión”, recuerda el político.

Gracias a becas de Pell, préstamos y programas de estudio y trabajo federales pudo pagar Stanford. “Eso apoyó lo que yo pensaba de que nuestro país es más grande cuando recompensa el trabajo fuerte con las verdaderas oportunidades en la vida de las personas”.

Obama y Castro se graduaron de Harvard y fueron criados por madres solteras. Ambos están casados y tiene dos hijos, e incluso tienen temperamentos parecidos. Castro no le da importancia a esos parecidos. “No seré presumido para compararme a mí a mi familia con el presidente y su familia”, dice. “Creo que para las minorías en general, ver al presidente, a su esposa y sus hijas, es inspirador”.

Hasta el momento la prensa ha sido amigable con Castro. Pero a medida que la elección avanza y Castro se acerca a una posible candidatura vicepresidencial, sus detractores empiezan a salir a flote.

En abril una colación de activistas progresivos denunciaron a Castro y a la Secretaría de Vivienda y Desarrollo Urbano por vender hipotecas a los bancos de Wall Street y no a organizaciones sin ánimo de lucro. El ataque fue visto como un intento de los seguidores de Bernie Sanders por desacreditar a Castro como un político que se siente cómodo con Wall Street en lugar de proteger a los cientos de negros y latinos afectados con la crisis de vivienda.

“Cuando hacemos un lado la política y te enfocas en el asunto, la Secretaría ha hecho grandes avances ayudando a muchos estadounidenses a conservar sus hogares”, dijo Castro en un comunicado publicado después de su entrevista en Billboard.

Con 41 años, Castro puede conectarse con los millennials y la generación X de una forma en la que Clinton, que tiene 68 años, quizá no puede. Las raíces de Texas de Castro también le dan el balance geográfico perfecto para la candidatura, que está inclinada hacia el noroeste.

Entre los posibles opcionados a la candidatura vicepresidencial están el senador de Nueva Jersey Cory Booker, la senadora de Massachusetts Elizabeth Warren, el senador de Ohio Sherrod Brown y el secretario de Trabajo (y latino) Tom Pérez.

Castro sería el más joven del grupo y parece tener una ventaja: ha desarrollado una amistad cercana con Clinton y la ha apoyado en los estados claves. “Ella tiene un genuino interés en cómo estás”, dijo Castro, añadiendo que “ella entiende el liderazgo y la política mejor que cualquier otra persona que está aspirando a la nominación”.

Por su parte, Clinton tiene amables palabras para Castro. Cuando lo presentó en un rally en San Antonio en 2015 dijo: “Te he mirado con respeto y admiración por muchos años, y es increíble tenerte en mi esquina por todo lo que estás haciendo para darle un mejor futuro a Estados Unidos”.

La historia personal de Castro, que nació en San Antonio y tiene mediocres habilidades de Español, refleja la historia de muchos latinos.

“Yo solía ser de esas personas que sólo pensaban en los latinos en términos de Inglés y Español”, dice. “Muchos estadounidenses piensan en la comunidad latina así, pero es mucho más diversa”.

Al contrario de los negros, los latinos en Estados Unidos nunca han tenido un líder nacional. Cuando se les pregunta, los latinos dicen que sus líderes son personas como Jorge Ramos, periodista de Univision, y la juez de la Suprema Corte de Justicia Sonia Sotomayor.

“Hemos hecho progreso”, dice Castro. “Tenemos más latinos que se están convirtiendo con senadores y dos que han presentado sus candidaturas para presidente”.

¿Es Julián Castro la gran esperanza latina de Estados Unidos?

No si le preguntas a él. “No creo que haya un sólo líder”, dice. “Y eso no está mal. Cada persona tiene el riesgo de convertirse en su propio líder. No tenemos que esperar a que otros lo sean”.