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ISIS

¿Será ISIS expulsado de Mosul luego de ‘la madre de todas las batallas’?

Por Ben Wedeman

BAGDAD (CNN) — “Es una esplendida ciudad, hermosamente construida”, una vez escribió un famoso geógrafo musulmán.

“Su clima es placentero, el agua es saludable. Altamente renombrada y con una gran antigüedad, posee excelentes mercados y posadas, y es habitada por muchos personajes de prestigio y hombres instruidos”.

El autor, Mohamed Al-Maqdisi, al escribir en el siglo X, era muy elocuente sobre la ciudad iraquí de Mosul.

Ha pasado mucho desde que alguien habló sobre Mosul en esos términos. La historia reciente, un pequeño espacio de tiempo para una ciudad de casi 3.000 años, solo recuerda a un sitio de intensos combates entre tropas de Estados Unidos e Insurgentes iraquíes, seguido por la sorpresa de junio de 2014, cuando ISIS tomó partes de la ciudad luego de un casi total colapso del Ejército iraquí.

Estuve en Mosul, en abril de 2003, poco después de la caída de Saddam Hussein. La ciudad estaba en caos, con saqueos extendidos y anarquía. Muchas personas levantaron barricadas afuera de sus vecindarios para mantener fuera a gente problemática y se armaron con palos, pistolas y rifles automáticos que robaron de los arsenales del gobierno.

La atmósfera en ese entonces era negra y amenazante. Mientras conducimos por una de las principales vías, un hombre que sostenía un Ak-47 me apuntó, y entonces se pasó su pulgar sobre el cuello.

Cuando Mosul cayó en manos de ISIS hace dos años, entré a la misma zona crepuscular donde los que estaban afuera solo se podían enterar de lo que ocurría adentro por los que huían, o a través del caleidoscopio de la propaganda de ISIS, que representó a la ciudad como próspera y feliz, tomando el sol en el autodeclarado califato del autodenominado Estado Islámico.

 ¿Llegará a su fin el control de ISIS?

Ahora parece que los días de ISIS están contados. En solo poco más de un año, Iraq ha sacado a ISIS de Tikirt, Ramadi y Falluja. Ahora el Ejército de Iraq y la coalición liderada por Estados Unidos se esta preparando para la que se espera sea ‘la madre de todas las batallas” en la guerra contra ISIS en Iraq: La liberación de Mosul.

Mosul es la segunda ciudad más grande de Iraq y la más grande que se encuentra bajo control de ISIS.

Recientemente viajé con Khalid Al-Ubaidi -el ministro de Defensa de Iraq y quien nació en Mosul- hacia la parte sur de la ciudad, a la villa de Mahana, que apenas hace dos meses fue liberada de ISIS. Muchas de sus casas han sido destruidas, mientras que los habitantes no se ven por ningún lado. Gruesas columnas de humo negro se elevan en el horizonte al norte, incendios provocados por ISIS para oscurecer la visión del Ejército iraquí y los pilotos de la coalición. Los fuertes estallidos de un ataque aéreo sugiere que las tácticas de la era de Saddam no están funcionando.

Ubaidi declaró con confidencia que el liderazgo en Bagdad ha determinado que el “2016 será el año de la liberación de Mosul y el resto de Iraq”.

Ese es el plan.

Fuerzas iraquíes y kurdas han estado entrenando y preparándose para la batalla final. Un nuevo “Centro de Operaciones para la Liberación de Nineveh” ha sido instalado para coordinar la ofensiva, que se completa con docenas de asesores estadounidenses y británicos. Nineveh es la provincia donde se localiza Mosul. Una unidad de artillería de Estados Unidos también está dando apoyo a las operaciones al sur de Mosul.

Las fuerzas kurdas ya se encuentran en el este, norte y oeste de Mosul, y las fuerzas iraquíes se están moviendo lentamente desde el sur. Si la experiencia previa cuenta, ellos probablemente rodearan la ciudad, declarando a ISIS como desterrado de pueblos y villas cercanas, antes de entrar en la ciudad. Pero ellos pueden esperar la inusual combinación de las tácticas de ISIS: francotiradores, atacantes suicidas, conductores suicidas de coches bomba y miles de dispositivos explosivos improvisados.

Y esta semana, fuerzas iraquíes apoyadas por ataques aéreos de Estados Unidos retomaron la base aérea de Al-Qayyara cerca de Mosul, dijo el primer ministro iraquí Haider al-Abadi. Funcionarios iraquíes dicen que moverán los cuarteles centrales para la liberación de Mosul a la base aérea recuperada, y que su pista traerá el equipo aéreo de Iraq y la coalición que se necesita mucho en la ciudad.

No es el fin de ISIS

Funcionarios iraquíes me dicen que la operación para liberar a Mosul comenzó en marzo y tomará forma y velocidad en los próximos meses. Uno sospecha que el presidente estadounidense Barack Obama también puede querer ver una misión cumplida antes de dejar la Casa Blanca.

Sacar a ISIS de Mosul no es el fin del grupo, sin embargo. Es aprender de la forma más dura que es un fetiche territorial que viene con un alto precio. Sus movimientos son vistos muy de cerca por aviones no tripulados, satélites y equipo aéreo. Sus comunicaciones son vulnerables al espionaje. Su habilidad para generar ingresos del petróleo cada vez es más limitada.

Miles de ataques aéreos de la coalición y de Iraq han estado castigando la zona. Los líderes de ISIS están escondiéndose o en fuga y los adornos de independencia y de categoría de estado son muy costosos de mantener.

Todos militan hacia ISIS intentando detener su otro fetiche: el desenfrenado derramamiento de sangre inocente. Los ataques en el aeropuerto de Estambul y en una de las principales áreas comerciales de Bagdad son los más recientes y probablemente no los últimos ejemplos de eso.

La batalla de Mosul se pronostica sangrienta, costosa y larga. Igualmente predecible será el sufrimiento, una vez más, de la población civil.

En tiempos mejores la población de Mosul era de alrededor de dos millones de habitantes pero ahora probablemente bajó a 700.000. La población es predominantemente árabe sunita. Casi todas las minorías de la ciudad -kurdos, cristianos, yezidis y shiitas- se fueron cuando ISIS tomó el control.

Ellos han sido lanzados a las cuatro esquinas de Iraq y más allá. Hace un año visité una escuela en Bagdad que ahora da casa a refugiados de Mosul. En ese lugar conocí al veterano del Ejército de Iraq Louay Shawkat. Sentado en su silla de ruedas, me dijo que las oportunidades de regresar a la casa donde vivía era “una en cieno, una en un millón”.

Él ha visto a ISIS de manera cerca y personal. “Es una enfermedad”, dice. “es imposible de curar. El cáncer se puede curar. La tuberculosis se puede curar, casi todas las enfermedades pueden curarse, menos esta”. Me dice que está intentando dejar Iraq de una vez por todas y para siempre.

Louay y cientos de miles como él dejaron Mosul en junio de 2014 pero otros dieron la bienvenida a ISIS como un remplazo de la a veces mano dura del dominio del gobierno de Bagdad, que es shiita. Ese recibimiento muy seguramente ya se enfrió, pero los que quedan estarán temerosos ya sea de fuerzas kurdas, soldados iraquíes o paramilitares, una mayoría que es chiita, entrando a la ciudad.