(CNN) - Donald Trump dijo hace un par de semanas que respetará el resultado de la elección general pero que se sujetará a los resultados "solo si gano".

Los principales asesores y simpatizantes de alto perfil del aspirante presidencial republicano, incluyendo su hija Ivanka Trump, su compañero de fórmula Mike Pence y la jefa de campaña Kellyanne Conway, han sido menos crípticos, al decir claramente que los republicanos aceptarán la decisión final.

Pero la campaña, en un intento por normalizar las afirmaciones infundadas de Trump sobre un "voto amañado" y un "fraude de votación a gran escala", ha comenzado a pedalear una racionalización extraña y engañosa, comparando la promesa de Trump durante el debate de mantener al país "en suspenso" el día de la elección y posiblemente después, con el recuento de votos del año 2000.

"Donald Trump ha dicho, a través del tiempo, si tomas todos sus posicionamientos juntos, ha dicho que aceptará el resultado de la elección", dijo Conway a CNN, "pero todos, incluyendo Al Gore en el 2000, esperan a ver cuáles son los resultados de la elección. Esperas para ver cuáles son los resultados, si están verificados, si están certificados".

Pero esa comparación, de acuerdo con Gloria Borger, jefa de análisis político de CNN, es como comparar "una manzana con un elefante. Son cosas completamente diferentes".

Para empezar, como notó Borger, Gore nunca sugirió que los resultados estaban amañados antes de la elección del 2000. Ni tampoco hizo el argumento, como Trump una y otra vez y sin evidencia, de que fue o iba a ser engañado por una banda amorfa de conspiradores electorales.

El equipo de Trump ha buscado desviarse de esa realidad al afirmar, como Conway dijo en su entrevista con CNN, que Gore esperó en el 2000 para ver cómo influenciaba el resultado de Florida antes de buscar el inicio de un largo recuento.

Gore, de hecho, retiró su concesión a Bush esa noche luego de que la diferencia entre ambos se redujo, pero no alentó de forma activa la crisis que siguió.

De hecho, el entonces gobernador de Florida, Jeb Bush, hermano de George Bush, no estaba seguro de que las cadenas de televisión fueran a proyectar correctamente los resultados de Florida, y con ello la presidencia para Bush.

Karen Hughes, directora de comunicaciones de Bush, dijo a CNN en 2015 que para cuando Gore concedió, Jeb Bush todavía estaba frente a su computadora actuando como 'no sé lo que están viendo. No se qué números están viendo, todavía creo que está muy cerrado".

El joven Bush estaba en lo correcto y los resultados se cerraron cada vez más.

"Fue un recuento automático de la mitad del 1%", explicó Borger. "Cuando Donald Trump habla sobre demandas legales y todo el resto, fue un recuento automático, pero fue Jim Baker (exasesor de Bush) quien de hecho terminó llevando el caso a la Corte Suprema", debido a que la Corte de Florida estaba dominada por demócratas.

Al final, Gore reconoció la decisión 5 a 4 de la Suprema Corte para poner un fin al recuento y entregarle la presidencia a Bush, diciendo el 13 de diciembre de 2000: "Acepto la finalidad de este resultado el cual será ratificado el próximo lunes por el Colegio Electoral".