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(CNN Español) - Toda semilla tiene potencial para germinar. Sin embargo, la cantidad de luz que recibe, la humedad y la calidad del terreno juegan un factor determinante para el éxito de vida de la nueva planta. Desde que el gobierno chileno decidiera hace varios años atraer nuevos emprendimientos para entre otras cosas diversificar la economía, Santiago se ha convertido en tierra fértil para miles de empresas emergentes o startups.

Jacob Moskowitz, presidente ejecutivo del sitio de compra de pasajes inteligentes Voyhoy, explica que esto se debe a que administrativamente es fácil crear una empresa en ese país. “Hay mucho talento, apoyo del gobierno y de aceleradoras para ayudarte a llevar tu idea al mercado”, dijo el joven ejecutivo al equipo de Fuerza en Movimiento durante una entrevista para su próximo episodio sobre este tema.

Según una investigación del profesor Michael Leatherbee de la Pontificia Universidad Católica, “el agua y la luz” que reciben estás empresas de parte de las llamadas aceleradoras en términos de redes de contacto, consejería e inversión de capital inicial, son cruciales en las primeras etapas de la germinación de los negocios incipientes. Según el educador, aceleradoras como Start-Up Chile pueden levantar el capital de una empresa en un 21%, su valuación en un 500% y su capital hasta un 600%.

Para los que aspiran a crear un negocio, este apoyo puede ser vital. Daniela Lorca, presidenta ejecutiva del portal de e-commerce de artículos para bebés, lo vivió en carne propia al fundar Babytuto. “La red Endeavor nos ha permitido llegar a personas que probablemente no hubiésemos podido llegar”, admitió a FEM.

Pero no todo es color de rosa en Chile para los nuevos empresarios. El país, y América Latina en general, tiene pocos inversionistas privados para estos nuevos negocios considerados de alto riesgo y hay desconfianza entre las generaciones que tienen la plata hacia los jóvenes emprendedores entre otros asuntos. Aun así, lo que ya muchos llaman el “Chilecon Valley” de América Latina sigue teniendo muchos atractivos y ofrece la oportunidad de crear algo único para las necesidades específicas de la región.

José Manuel Moller, presidente ejecutivo de la empresa social de distribución de alimentos AlGramo es uno de esos nuevos talentos que buscó hacer empresa para ayudar a las comunidades de bajos recursos. Explicó a FEM que con su negocio quiere hacer entender que “… la definición de éxito tiene que cambiar” y que no solamente se debe buscar el éxito económico.

Desde que el gobierno chileno decidiera hace varios años atraer nuevos emprendimientos para entre otras cosas diversificar la economía, Santiago se ha convertido en tierra fértil para miles de empresas emergentes o startups.

Gabriela Frías