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Corea del Norte

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Corea del Norte despide al jefe de los campamentos para prisioneros

Por Brad Lendon

(CNN) — El líder norcoreano Kim Jong Un despidió a uno de sus principales lugartenientes, según el Ministerio de Unificación de Corea del Sur.

Como ministro de Seguridad del Estado, Kim Won Hong supervisó la agencia norcoreana encargada de dirigir los campos de prisioneros del país, erradicar a los espías en Corea del Norte y realizar operaciones de contraespionaje en el extranjero.

El portavoz del Ministerio de Unificación, Jeong Joon-hee, dijo que Kim Won Hong fue castigado por “abusos de derechos humanos cometidos durante interrogatorios en el Departamento de Seguridad del Estado”, entre otras cosas.

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El jefe de seguridad fue uno de los siete funcionarios norcoreanos sancionados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el 11 de enero, por abusos contra los derechos humanos.

Fue removido de su cargo en el gobierno de Corea del Norte en ese momento, dijo el funcionario surcoreano.

Según una declaración del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, Kim Won Hong dirigió actividades que incluyeron “palizas, hambre forzada, agresión sexual, abortos forzados e infanticidio” registrados en instalaciones del sistema de campos de prisioneros.

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La orden del Tesoro estadounidense congeló los activos de Kim Won Hong bajo la jurisdicción estadounidense.

Aunque Pyongyang niega oficialmente que existan los campos de prisioneros, múltiples grupos de derechos humanos han documentado su operación en curso a través de testimonios de sobrevivientes e imágenes satelitales.

En noviembre pasado, un informe de Naciones Unidas dijo que hasta 120.000 hombres, mujeres y niños están encarcelados en los campos, conocidos como kwanliso en coreano.

Un análisis realizado por Amnistía Internacional, en noviembre, concluyó que Pyongyang “continúa manteniendo e incluso invirtiendo en estas instalaciones represivas”.

“Estos campos constituyen la piedra angular de la gran infraestructura del país dedicada a la represión política y el control social que permite abusos generalizados y sistemáticos de los derechos humanos”, dijo Amnistía Internacional en un comunicado.