Tokio (CNN) - Japón está considerando dar un paso más allá de su postura pacifista de larga data con el propósito de atacar objetivos de ultramar, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.

La propuesta del gobernante Partido Liberal Demócrata (PLD) aboga por la adopción de nuevas medidas para hacer frente a las amenazas nucleares de Corea del Norte.

La iniciativa incluye un incremento de las capacidades militares y de defensa de Japón, en una salida de su Constitución de Posguerra, lo que permitirá desarrollar la “capacidad de contraatacar bases enemigas”, en un evento en que un misil ataque el país.

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Hiroshi Imazu, jefe de la Comisión de Investigación y Seguridad del PLD, y el exministro de Defensa, Itsunori Onodera, entregaron una propuesta sobre misiles de defensa al primer ministro de Japón, Shinzo Abe.

Onodera, que lideró el panel, les dijo a los periodistas luego de la reunión, que los sistemas actuales de Japón no son capaces de enfrentarse a una lluvia de ataques.

“Nuestro sistema balístico de misiles tiene limitaciones si se disparan varios misiles”, dijo Onodera. “Neutralizar una base enemiga (y prevenir el lanzamiento de) un segundo y tercer misiles están dentro del rango de la defensa propia. No es un ataque preventivo”.

La ansiedad de Japón llega después de una serie de pruebas nucleares de Corea del Norte. A principios de este mes, Pyongyang lanzó cuatro misiles nucleares de mediano alcance, tres de los cuales aterrizaron a menos de 370 kilómetros de la costa de Japón.

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Un soldado de las Fuerzas de Autodefensa de Japón hace guardia cerca de una unidad de lanzamiento de misiles tierra-aire, utilizado para combatir amenazas de misiles balísticos entrantes. (Crédito: KAZUHIRO NOGI/AFP/Getty Images)

Cambio en la Constitución

Esta no sería la primera vez que el actual Gobierno busca cambiar el rol militar de Japón.

En 2015, en medio de protestas de ciudadanos y de países vecinos, el Gobierno ajustó su Constitución Pacifista de Posguerra para permitir un papel más activo en conflictos extranjeros.

La legislación reinterpretó el artículo 9 del documento, que dice, en parte: “El pueblo japonés renuncia para siempre a la guerra como un derecho soberano de la nación y a la amenaza o el uso de la fuerza como medio para resolver las disputas internacionales”.

Esto le permite al Ejército japonés, conocido como Fuerzas de Autodefensa, o SDF por sus siglas en inglés, proveer defensa limitada a sus aliados en conflictos en el extranjero. Las fuerzas han estado restringidas tradicionalmente a roles humanitarios.

Sin embargo, Jeff Kingston, director de Estudios Asiáticos en la Temple University de Tokio, alertó que cualquier nueva militarización japonesa corre el riesgo de agredir aún más a sus vecinos asiáticos.

“Las reacciones de las coreas y de China podrían ser negativas por el despertar militar japonés. (Pero) la situación en Corea del Norte ha hecho esto menos difícil. Si lo hubieras intentado hace unos cinco años pudo haber muertos en el agua”.