(CNN) – Mientras los Dodgers de Los Ángeles marcaban su pase a la Serie Mundial de Béisbol en la noche de este jueves, la madre de uno de los grandes héroes del equipo sufría en Puerto Rico, que sigue devastado por el paso del huracán María. Sin embargo, eso no impidió que ella viera el juego de Enrique "Kike" Hernández a través de un televisor conectado a un generador, según relató el beisbolista.

El jugador ha sido una voz de apoyo para su tierra natal, desde que el ciclón arrasó con la isla. Y, aunque su familia pudo evacuar en los días siguientes al huracán, ahora han regresado.

Hernández le relató al canal MLB que pudo hablar con su mamá, Mónica González, por mensajes de texto antes del juego.

“Ella me dijo: ‘iré a donde tus abuelos’, ellos consiguieron que el generador funcionara y vamos a conectar el televisor y vamos a ver el partido”, afirmó el jugador.

Honestamente, su decisión fue motivada, en parte, por la superstición.

“Vi el juego en la casa anoche y ustedes perdieron. (Mientras que) los juegos que he visto en la casa de tus abuelos, ustedes han ganado”, le señaló a su hijo.

Hernández le prometió entonces que anotaría un jonrón.

Y sí que cumplió su promesa: terminó logrando tres, incluyendo un 'grand slam'. Fue un desempeño histórico que ayudó a la victoria a los Dodgers 11-1 sobre los Cubs de Chicago.

Pero tampoco la única victoria de la noche tampoco. Mientras los Dodgers celebraban con champaña y apretones de manos, la recaudación de Hernández para mitigar los efectos por el paso del huracán María en Puerto Rico superó la meta de 100.000 dólares.

"Tratando de difundirle al mundo la necesidad de ayudarles a las personas en mi hogar"

Los jugadores puertorriqueños del MLB han manifestado su apoyo a la isla durante esta semanas difíciles y Hernández ha estado entre ellos, participando en colectas, subastas y asociaciones, así como campañas de sensibilización a través de redes sociales.

Después de su heroísmo digno de la Serie Mundial, señaló ante los periodistas que de las cosas más importante del juego fue darle a sus compatriotas en Puerto Rico una razón para sonreír.

“Esto es lo único que ellos tienen ahora mismo”, aseguró. “Para mí, poder darles algo con que animarlos, aunque sea por tres o cuatro horas, o lo largo que haya sido este juego, es algo que no puedo expresar en palabras", explicó.