Por Deanna Hackney

(CNN) - La imagen es impactante. Una joven madre inconsciente en el asiente del frente de su vehículo, con una jeringa apretada en su puño.

Lo que no puedes ver en la fotografía es el asiento de atrás, donde su pequeño hijo está llorando.

La foto es de un año atrás, pero para Erika Hurt, podría igualmente representar toda su vida.

La mujer de 26 años, oriunda de Indiana, dice que se ha mantenido sobria desde ese día, enfocada en su hijo y trabajando a tiempo completo.

Y la imagen, que en su momento fue una fuente de rabia y humillación, ilustra la delgada línea entre la abstinencia y la desesperación.

“Estaba sobria. Dejé de ir a las reuniones. Me había olvidado de lo malo que era la adicción”, relató Hurt a CNN acerca de ese periodo en su vida el año pasado. “Esa fotografía me ayudó a mirar atrás. Es un constante recordatorio de que la sobriedad requiere trabajo”.

El día que la foto fue tomada

El día que la fotografía fue tomada, Hurt aparcó en un estacionamiento de una tienda en Hope, Indiana para infiltrarse heroína. Había sido dada de alta de un mes de rehabilitación, tan solo dos semanas antes. Su hijo de 10 meses estaba en el asiento trasero.

Racionalizó su presencia ese día, de la misma manera que muchos adictos lo hacen mientras consumen droga frente a sus hijos, ella dijo: Está durmiendo o son muy pequeños para darse cuenta de lo que está ocurriendo.

Lo último que Hurt recuerda de ese día es haber estacionado en el lugar. Posteriormente supo que una cliente la encontró desplomada en el vehículo y llamó al 911.

Los oficiales tuvieron que aplicarle dos dosis de Narcan, droga utilizada para revertir una sobredosis en caso de emergencia, para poder revivirla.

“Si esta mujer no se hubiera desmayado e intentara conducir de inmediato, ella podría haber tomado la carretera, quedar inconsciente dos minutos después y chocar contra un automóvil con una familia y matar a todos ellos”, dijo Marshall Matthew a CNN en su momento. “Eso es lo que me resulta tan impactante cuando pienso al respecto”.

Lo que ocurrió después

Tras un breve paso por el hospital, vinieron las rejas. Hurt había violado su libertad condicional, de cargos anteriores que pesaban en su contra desde 2014.

Mientras esperaba la fecha para la sentencia, una reportera local le solicitó una entrevista. Luego otra y otra.

Ella no pensó mucho en su momento. Ella se dio cuenta de la razón, cuando vio las noticias esa noche.

Un policía había tomado una foto suya mientras estaba inconsciente en el vehículo. Rápidamente se volvió viral.

“Me sentí muy humillada, me sentí muy enojada”, asegura. “Sabes, me resultó difícil creer que esa persona era yo”.

La historia de Hurt coincide con un grave patrón, que muestran que el consumo de la heroína está en alza en los Estados Unidos, según investigaciones. El más reciente informe mundial de drogas de las Naciones Unidas encontró que 914.000 personas de 12 años hacia arriba reportaron haber utilizado heroína en 2014, un incremento de 145% desde 2007.

Dónde se encuentra ahora

Hurt ha estado luchando contra la adicción toda su vida, asegura.

“He sido adicta desde que tengo 15 años”, afirma. “No fue hasta que cumplí 21 que empecé a buscar ayuda y estaba fracasando”.

La sobredosis, captada en una fotografía, levó a Hurt a mantenerse sobria.

Fue sentenciada a seis meses de rehabilitación intensa en un complejo cerrado, para enfocarse en los problemas subyacentes de la adicción y cómo lidiar con ellos.

Ella es parte del grupo Mujeres Recuperándose con un Propósito (WRAP por sus siglas en inglés), un programa que requiere continuas sesiones con un terapeuta, un mentor para la abstinencia y múltiples clases de “autocuidado” como Narcóticos Anónimos, cada semana.

Actualmente trabaja más de 40 horas a la semana en una industria local. Además cuida de su hijo, pero su madre tiene la tutela.

En este punto, su enfoque está en mantener el curso.

“Si estás sobria y saludable”, afirma, “entonces puedes cuidar a todos los demás”.