Nota del editor: Carlos Alberto Montaner es escritor y analista político de CNN. Sus columnas se publican en decenas de diarios de España, Estados Unidos y América Latina. Montaner es, además, vicepresidente de la Internacional Liberal. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas del autor.

(CNN Español) - Bolivia y Chile se enfrentan en el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya. Aparentemente, todo lo que quiere Bolivia es negociar con Chile una salida al mar y busca que esa instancia judicial, la más alta del planeta, fuerce a los chilenos a conversar.

Bolivia perdió sus territorios marítimos en una guerra con Chile, ocurrida entre 1879 y 1884, en la que los bolivianos fueron auxiliados por Perú. En total, unos 120.000 km2 pasaron de manos bolivianas a chilenas.

La posición de los chilenos es distinta. Los dos países se sentaron en 1904 a negociar y lograron un acuerdo a perpetuidad, ratificado por ambos gobiernos y parlamentos. En el acuerdo se crearon obligaciones para ambas naciones y los chilenos alegan que ellos cumplieron rigurosamente su parte.

A mi juicio, Chile tiene razón. Los tratados se firman para cumplirse. Casi ningún país latinoamericano tiene hoy el contorno que tenía en el siglo XIX.

En 1881, mientras Chile, Bolivia y Perú libraban la Guerra del Pacífico, Argentina firmó un tratado con Chile por el que obtuvo 750.000 km2 de la fértil Patagonia, hasta entonces en disputa. La amenaza subyacente era que Argentina podía sumarse a Bolivia y Perú si no le entregaban las tierras.

Si Chile se ve obligado a reescribir el acuerdo de 1904, ningún país puede sentirse seguro. Rusia pudiera revocar la compra-venta de Alaska a Estados Unidos en 1867 o España pudiera reclamar a Cuba, Puerto Rico y Filipinas, perdidas por el Tratado de París de 1898.

Son hipótesis locas, pero caen dentro de lo posible con semejante precedente.

A mi juicio, Chile tiene razón. Los tratados se firman para cumplirse. Casi ningún país latinoamericano tiene hoy el contorno que tenía en el siglo XIX.

Carlos Alberto Montaner