Nota del editor: Camilo Egaña es el conductor de Camilo. Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor.

(CNN Español) – Como en esta vida solemos andar cortos de auténticas lecciones de humildad, que la primera imagen del programa de hoy sea esta: el primer ministro de Holanda, Mark Rutte, que –tras un tropiezo– derramó su café. Pero hizo algo inusual entre los hombres con poder: pidió un trapeador y punto. Limpió el piso en medio del aplauso de los testigos.

El gesto de este político holandés me recordó enseguida al lord Michael Bates, secretario de Desarrollo Internacional de Gran Bretaña, un político conservador que, en febrero, presentó su renuncia al cargo por la vergüenza que sentía al haber llegado dos minutos tarde a una sesión del Parlamento y no haber alcanzado a escuchar la pregunta de una diputada laborista, por tanto, de la oposición. “Ofrezco mis más sinceras disculpas por mi descortesía”, señaló compungido el señor Bates. La primera ministra, Theresa May, consideró ‘’innecesaria’’ la dimisión.

Y esto ocurrió el 25 de mayo, pero acaba de trascender, al ser revelado por CNN. "¿Acaso no nos quemaron ustedes la Casa Blanca?", le espetó Donald Trump al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, durante la conversación telefónica que ambos líderes sostuvieron luego de que Trump amenazara con imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio que entran a EE.UU.

Según las fuentes, Trudeau presionó a Trump sobre cómo podía justificar esos aranceles como una cuestión de "seguridad nacional". Y justo en ese momento, Trump dijo lo que dijo.

La verdad verdadera es que jamás ningún, ningún canadiense estuvo implicado en el incendio de la Casa Blanca el 24 de agosto de 1812, en represalia por el ataque estadounidense a York, Ontario, un territorio que entonces era colonia británica. Ocurrió durante el conflicto entre EE.UU. y el Reino Unido luego de que el presidente James Madison le declarara la guerra a los británicos.

En marzo, el presidente Trump se jactó de haberle mentido al primer ministro Trudeau. Primero aseguró que Washington mantiene un déficit comercial con su vecino del norte y luego admitió que no sabía de qué hablaba. Eso sí, dijo que Trudeau es un ‘’buen tipo”.

Lo siento, yo quería significar dos lecciones de humildad y decoro en la política y he terminado con esto. Lo siento.

El presidente Trump se jactó de haberle mentido al primer ministro Trudeau. Primero aseguró que Washington mantiene un déficit comercial con su vecino del norte y luego admitió que no sabía de qué hablaba"

Camilo Egaña