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Noticias de salud

¿Puede una vida más larga ser más feliz? La filosofía pregunta (y responde)

Por Mackenzie Graham

(CNN Español) — ¿Existe un tiempo límite a partir del cual los seres humanos no pueden vivir? Esta es una de las preguntas clave en la investigación sobre el envejecimiento.

Un estudio reciente, publicado en la revista Science, sugiere que no lo hay. El estudio, citado en The Conversation, midió las probabilidades de supervivencia de casi 4.000 personas mayores de 105 años en Italia. El resultado es que a partir de esa edad las probabilidades de muerte son prácticamente las mismas.

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Esto viene a sugerir que aún no nos hemos acercado a la edad máxima que podemos vivir pero, ¿es posible que viviendo más de un siglo aún podamos esperar algo? la filosofía puede ayudarnos a responder.

Pese a no saber con certeza si existe una edad a partir de la cual no podamos vivir, sí que hay investigadores que dicen que la “fecha de vencimiento” de los seres humanos se sitúa alrededor de los 125 años. “Chiyo Miyako es actualmente la persona más vieja conocida en el mundo, con 117 años. Jeanne Calment, que murió en 1997, tuvo la vida más larga registrada, 122 años”, pone de ejemplo el mencionado artículo.

Placer versus dolor

Pero, ¿qué significaría vivir hasta los 150 años? ¿Vivir mejor o solo por más tiempo? Los filósofos lo plantean por medio de la dicotomía placer/dolor: cuanto más placer en nuestras vidas, mejores serán. Una vida de 100 años será mejor que una de 80 solo si esos 20 años de más tienen más placer que dolor.

Ahora bien, cabe la duda de si esto es probable. “A medida que las personas envejecen, es mucho más probable que desarrollen afecciones degenerativas que podrían llevar a una calidad de vida inferior. Pero estas condiciones se pueden mitigar mediante un estilo de vida saludable y servicios de apoyo adecuados. Si bien la vida de personas mayores puede estar restringida de alguna manera, no hay ninguna razón para que no pueda ser, en general, placentera”, opina Mackenzie Graham en The Conversation.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que una vida útil prolongada puede influir en la vida cuando somos jóvenes: las expectativas en Reino Unido hablan de que en 2040 habrá 2,1 personas en edad de trabajar (16-64) por cada jubilado, frente a los 3,5 de 2017.

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Esto quiere decir que habrá más pensionistas y menos fuerza de trabajo, lo que podría tener como consecuencia que los trabajadores deban pagar más impuestos o trabajar durante más tiempo para poder mantener el sistema.

Una postdata no deseada

Otro punto de vista interesante: “Tener una vida más larga puede darnos más tiempo para lograr nuestras metas y proyectos. Pero también podríamos pensar que una vida deseable es aquella con cierta estructura narrativa”, plantea Graham.

El fallecido filósofo Ronald Dworkin hablaba de dos conceptos: “intereses experienciales” (cosas con las que disfrutamos, como el placer) e “intereses críticos” (aquellos que queremos que se conviertan en realidad como, por ejemplo, el interés de un padre en que su hijo sea feliz).

Es posible imaginar a una persona con interés crítico en evitar la demencia por la indignidad que se le relaciona. En ese caso, podría ser mejor para esa persona morir antes si así es más coherente con la idea que tenía de su vida de, por ejemplo, ser activa e independiente.

¿Y los deseos?

El difunto filósofo Bernard Williams, por su parte, hablaba de “deseos categóricos” (esenciales para nuestra identidad, como escribir una novela o tener hijos) y deseos “sin sentido”, como la necesidad de comida o de sexto, que, bajo su punto de vista, no ofrecen felicidad a largo plazo.

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Este filósofo planteó que, si se vive tanto tiempo, al cumplir nuestros objetivos categóricos “enfrentaríamos una vida restante de aburrimiento opresivo, o reemplazaríamos nuestros deseos fundamentales y cambiaríamos radicalmente quiénes somos”.

Algo que no comparte Graham: “la vida puede seguir siendo rica y compleja, incluso para las personas muy mayores, y asumir nuevos proyectos no debe socavar quiénes somos”, dice. “Esto es especialmente cierto si nuestros amigos y seres queridos también viven más tiempo. Si bien nuestros deseos e intereses pueden cambiar, la conexión con los demás puede ayudar a promover la continuidad entre las diversas etapas de nuestras vidas”, continúa.

La investigadora indica que todos los puntos de vista coinciden en que vivir más tiempo no es, por sí solo, vivir mejor. “A medida que nuestra población envejece, tendremos que tomar decisiones importantes y potencialmente difíciles sobre cómo queremos cuidar a los ancianos. Fundamentalmente, las estrategias para promover un envejecimiento saludable no solo pueden aliviar las cargas en la sociedad, sino que ayudan a asegurar que nuestras vidas más largas sean vidas mejores, incluso en un sentido filosófico”.

— Mackenzie Graham es investigadora de filosofía en la Universidad de Oxford.