(CNN Español) - La primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil dio como resultado una victoria del candidato de la extrema derecha, Jair Bolsonaro. De cara a la segunda vuelta de los comicios, que será el 18 de octubre, explicamos las claves de estas elecciones.

Brasil inicia una virada a la derecha

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El candidato ultraconservador del Partido Social Liberal (PSL), Jair Bolsonaro, obtuvo más de 49 millones de votos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas, consolidándose como el favorito de la carrera electoral.

El izquierdista Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT), cosechó algo más de 31 millones de sufragios, garantizándose la otra plaza para disputar la segunda vuelta electoral, el 28 de octubre.

Queda fuera de la disputa el progresista Ciro Gomes, del Partido Democrático Liberal (PDT), quien, a pesar de pelear a brazo partido para abanderar un bloque de centro-izquierda contra Bolsonaro, no consiguió superar a Haddad y se quedó estacionado en los 13 millones de votos.

Comienza una campaña aún más polarizada

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Una vez que los candidatos moderados o de centro han sido eliminados de la carrera presidencial en la primera vuelta de los comicios, la mayoría de los analistas coinciden en que la campaña que se inicia para la segunda vuelta será aún más polarizada.

A partir de ahora se enfrentarán por la Presidencia de Brasil dos modelos políticos antagónicos: la ultraderecha, de Bolsonaro, contra un PT, escorado a la izquierda. Es posible que ambos candidatos intenten buscar votos entre los electores de centro, ahora huérfanos de liderazgo.

Ola derechista

Según el planteamiento que hacen los principales analistas brasileños, más allá de la contundente victoria de Bolsonaro, la llegada de la ola derechista ha quedado patente con la elección de un número expresivo de diputados y senadores de perfil conservador.

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Las bancadas religiosa, ruralista y militar en el Congreso se han visto reforzadas, y el partido de Bolsonaro, que hasta la semana pasada era considerado residual, contará ahora con más de 50 diputados.

Los mercados prefieren a Bolsonaro

Tras confirmarse la contundente victoria del capitán, la Bolsa de Sao Paulo no tardó en reaccionar. El lunes, el Índice Bovespa subió más del 4% y el volumen de negociación de acciones superó los 28.000 millones de reales. El dólar se devaluó más del 2%.

Inicialmente, Bolsonaro no era el favorito de los mercados, que veían en Geraldo Alckmin (PSDB) al candidato ideal para implementar las reformas defendidas por los economistas para encarrilar la economía del país. Cuando la candidatura de Alckmin se hundió en las encuestas, el mundo financiero optó progresivamente por el ultraconservador como la mejor opción para defender sus intereses.

Declive de las familias políticas tradicionales

El tablero político brasileño ha dado un vuelco. Siglas tradicionales y hegemónicas como el Partido de los Trabajadores (PT), el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) o el Movimiento Democrático Brasileño (MDB) salen seriamente debilitadas de estas elecciones a todos los niveles: pierden gobernadores, diputados y senadores. En definitiva, pierden presencia, influencia y poder. A partir de ahora el arco político será mucho más fragmentado, algo que podría dificultar la aprobación de iniciativas en el Parlamento.

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Ascenso de Bolsonaro

El sorprendente ascenso de Jair Bolsonaro encuentra su origen en 2014, cuando se inicia un periodo de inestabilidad política tras la reelección de Dilma Rousseff como presidenta de la República. El posterior juicio político de Rousseff confluye con una grave crisis económica y con el punto álgido de la Operación Lava Jato, que destapa la mayor trama corrupta de la democracia brasileña.

Políticos de los principales partidos y grandes empresarios son procesados. Los indicadores de violencia e inseguridad no paran de deteriorarse en este periodo. Este conjunto exacerba los ánimos en la sociedad y genera una creciente ola de indignación y descrédito en el sistema, que sirve de trampolín para la candidatura de Bolsonaro.