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Papa Francisco

¿Qué piensa Francisco sobre la situación en Venezuela y Nicaragua?

Por José Levy

(CNN Español) — Comenzaré este comentario con una reflexión personal: “Qué difícil debe ser ser papa”. Por un lado ser líder espiritual de una parte importante de la Humanidad, que necesita constantemente su respaldo y apoyo, y por otro poder actuar de acuerdo a lo que para él son principios fundamentales de la fe.

Este será uno de los desafíos a los que tendrá que referirse estos días en Panamá, adonde se encuentran miles de jóvenes procedentes también de dos países, Venezuela y Nicaragua, que se encuentran ahora en momentos especialmente decisivos para su futuro.

Francisco está convencido de que su papel tiene que ser impedir cualquier tipo de violencia y que el diálogo, a pesar de parecer imposible, sea al final el que se imponga. Incluso recientemente llegó a citar una frase que el papa Pablo VI pronunció en las Naciones Unidas: “¡Nunca jamás guerra! ¡Nunca jamás guerra! Es la paz, la paz, la que debe guiar el destino de los pueblos y de toda la humanidad”.

Ese es un principio fundamental que rige también ahora a Francisco y a aquellos cargos clave de la Santa Sede, algo que inclusive habría llevado a ciertos tonos discrepantes cuando se escucha, por ejemplo, a la iglesia en Venezuela, donde tuvieron una actitud especialmente crítica y se calificó de “ilegítima” la toma de posesión de Nicolás Maduro: “Es un pecado que clama al cielo querer mantener a toda costa el poder. Es moralmente inaceptable”., exhortaba la Conferencia Episcopal Venezolana.

LEE: Francisco y los abusos en la Iglesia: el mensaje del papa a los jóvenes en Panamá

Tono muy diferente al expresado por el propio papa Francisco quien expresó en su reciente mensaje navideño: “Que este tiempo de bendición le permita a Venezuela encontrar de nuevo la concordia y que todos los miembros de la sociedad trabajen fraternalmente por el desarrollo del país”.

Con respecto a Nicaragua, su expresión también fue especialmente conciliadora: “Deseo que las distintas instancias políticas y sociales encuentren en el diálogo el camino principal”. 

Algo que provocó el descontento de la Iniciativa Democrática de España y la Américas (IDEA), donde veinte expresidentes latinoamericanos expresaban: “Nos preocupa el llamado de Su Santidad a la concordia ya que, en el contexto actual, puede entenderse ello como un pedido a los pueblos que son víctimas para que se acuerden con sus victimarios”.

En el texto se trata también la problemática intrínseca del papa: “La expresión de Su Santidad, que la sabemos dicha de buena fe y guiada por un espíritu de pastor, está siendo interpretada de un modo muy negativo por las mayorías de Venezuela y Nicaragua”.

Y si bien en el pasado fui testigo personal de la indignación en la Iglesia por la actitud del gobierno en Venezuela frente a sus intentos de mediación, para Francisco, a pesar de todo, no puede haber una posición diferente: “La Santa Sede no busca interferir en la vida de los Estados”, aseguraba.