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Noticias de EE.UU.

El caso Smollett es tan perturbador porque el riesgo de intolerancia es muy real

Por Jonathan A. Greenblatt

Nota del editor: Jonathan A. Greenblatt es director ejecutivo y director nacional de la Liga Antidifamación. Las opiniones expresadas aquí son propias del autor.

(CNN) — El actor Jussie Smollet ha sido arrestado y acusado de un delito grave, supuestamente por haber presentado un informe policial falso en el que decía haber sido víctima de un crimen de odio. Smollett, quien es negro y homosexual, le había dicho a la policía que fue atacado por dos hombres que utilizaron un lenguaje racista y homofóbico y que le ataron una soga alrededor del cuello. El jueves, la policía de Chicago dijo que Smollet le pagó a dos hombres para inventar el ataque. Smollett no ha hecho declaraciones desde que se entregó.

Nadie jamás debería fingir un crimen de odio ni de ningún otro tipo. La historia de Smollett corre el riesgo de oscurecer un hecho crucial y perturbador que muchos estadounidenses enfrentan cada día: los crímenes de intolerancia están aumentando. La revelación de que este incidente de alto perfil que involucra a Smollet podría haber sido montado es algo que nos debería resultar perturbador a todos debido al impacto que podría tener para aquellos que vayan a buscar justicia en el futuro.

Desafortunadamente, la mayoría de los crímenes de odio en este país rara vez reciben el tipo de atención que ha recibido el reportado – y posiblemente falso – ataque contra Smollett. La inmensa mayoría de crímenes de intolerancia en Estados Unidos no son noticia. A veces, esto se debe a que las víctimas tienen miedo de reportar dichos crímenes a las autoridades, o no confían en que la policía responda eficazmente y con sensibilidad. La estadística muestra el gran daño que la violencia criminal basada en prejuicios le hace a grupos marginados: los negros, la gente LGBTQ, musulmanes, judíos y otros.

Los inusuales casos de denuncias falsas no deberían eclipsar el aumento alarmante de crímenes de odio. En su último reporte anual para la Ley de estadísticas de crímenes de intolerancia, el FBI registró 7.175 crímenes de intolerancia en 2017 – un aumento de 17% con respecto a 2016. Hubo un pico de 37% de crecimiento de crímenes dirigidos contra judíos e instituciones judías. En general, un 28% de los crímenes de odio reportados fueron realizados contra negros, que siguen estando entre los grupos más vulnerables y escogidos.

Y estas cifras abrumadoras ni siquiera rozan la superficie de un problema más grande. Según un análisis de la Liga Antidifamación (ADL por sus siglas en inglés) de los datos del FBI, más de 90 ciudades con poblaciones con más de 100.000 personas o no reportaron ninguna información al FBI o reportaron que no hubo ningún crimen de intolerancia. Cualesquiera que sean las razones por las que los departamentos de policía no reportaron datos creíbles al FBI, la falta de información completa genera el riesgo de enviar el mensaje de que este no es un asunto prioritario y hace aún más difícil lidiar con la violencia de odio.

Aún más, todavía hay cinco estados sin leyes contra crímenes de intolerancia: Arkansas, Georgia, Indiana, Carolina del Sur y Wyoming. También existen algunos estados con leyes ineficaces o incompletas contra crímenes de odio, como Utah, cuya ley actual no enumera las categorías, y que no se aplica a delitos graves. Esto hace que sea increíblemente difícil – imposible, según algunos – aplicar la ley.

Los crímenes de odio exigen atención debido a su impacto especial. Los crímenes por prejuicios tienen la intención de intimidar no solamente a la víctima sino también a toda la comunidad de la víctima, dejándolos temerosos, aislados y vulnerables.

Las leyes de crímenes de odio son esenciales porque recalcan el grado de seriedad con que tomamos estos crímenes como sociedad, e imponemos penas más fuertes contra delincuentes que cometen sus ataques por motivos de raza, religión, etnicidad, orientación sexual u otras características o comportamiento. Eso también va para los crímenes de odio llevados a cabo de manera parcial o total por internet.

Las legislaciones sobre crímenes de odio generalmente aumentan la pena por un delito si la víctima o el blanco fue seleccionada deliberadamente debido a sus características. Esto envía un mensaje a toda la comunidad de que los crímenes de odio son inaceptables.

Durante más de tres décadas, la ADL -trabajando en conjunto con otras organizaciones de derechos civiles y religiosas, agencias de seguridad y líderes empresarios – ha encabezado esfuerzos para redactar, promulgar e implementar leyes eficaces contra crímenes de odio. Cuarenta y cinco estados y el Distrito de Columbia cuentan ahora con leyes contra crímenes de intolerancia basadas o similares al modelo del código de crímenes de intolerancia de la ADL, cuyo enfoque fue respaldado de manera unánime por la Corte Suprema en 1993.

No detendremos nuestros esfuerzos hasta que todos los 50 estados tengan en vigencia leyes integrales contra los crímenes de odio.

Si bien el caso Smollett continúa mostrando sus vaivenes, es esencial que reconozcamos que por cada caso como este, hay miles de otros que son indiscutibles y que dejan una marca duradera en las víctimas y sus comunidades. Debemos dejar claro, una y otra vez, que los crímenes basados en prejuicios que se dan todos los días son inaceptables.