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Israel

Elecciones en Israel: esto es lo que debes saber

Por Andrew Carey

Jerusalén (CNN) — Los israelíes votan este martes en una elección general observada muy de cerca y que es vista como un referéndum sobre Benjamin Netanyahu.

El 31 de marzo, Netanyahu cumplió 10 años ininterrumpidos como Primer Ministro de Israel, además de los tres años que encabezó el país en la década de 1990, y hay pocas dudas de que se ha ganado un lugar en la lista de principales líderes mundiales; para un hombre que lidera un país de menos de nueve millones de personas, su influencia y reconocimiento son un logro notable. Pero en casa se ha convertido en una figura altamente polarizante, inspirando devoción y repulsión en igual medida.

Netanyahu llega a esta elección en medio de acusaciones por delitos de soborno y abuso de confianza. El fiscal general lo llamó para una audiencia final antes de decidir si presentar o no cargos. Sin arrepentirse, Netanyahu ha negado los cargos y ha tratado de sacar provecho de estas investigaciones criminales, presentándolas como una persecución dirigida por una élite de medios de comunicación de izquierda.

Un hombre árabe israelí camina frente a un anuncio electoral con las fotografías de los líderes del partido Azul y Blanco.

Como descubrió CNN cuando visitó un bastión de su partido Likud, en la ciudad desértica de Beersheva hace varias semanas, ese mensaje resuena con fuerza entre muchos israelíes de clase obrera. El organizador local del Likud en la ciudad comparó a Netanyahu con Moisés y dijo: “Cuanto más van tras él, más fuerte se vuelve”.

Otro componente clave de la campaña de Netanyahu ha sido explotar su estatus de estadista mundial, con estrechos vínculos tanto con el presidente de Estados Unidos como con el de Rusia, quienes han estado dispuestos a hacerle favores en las últimas semanas. En una visita a Washington, Donald Trump firmó una proclama que reconoce la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, desafiando el abrumador consenso internacional. Esto, además de las decisiones anteriores de Trump de mudar la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén y retirarse del acuerdo nuclear con Irán.

Días antes de las elecciones, en una visita a Moscú, Netanyahu pudo agradecer personalmente a Vladimir Putin por el papel clave de Rusia en la localización del cadáver de un soldado israelí que había estado desaparecido en el Líbano durante casi 37 años. Incluso los críticos de Netanyahu se han visto obligados a reconocer que la relación del líder israelí con Putin ha sido notablemente fructífera, permitiendo al ejército israelí una considerable libertad para operar contra objetivos iraníes en Siria, lo que Netanyahu siempre cita como la principal consideración de seguridad de Israel.

La elección fue convocada en diciembre, aparentemente después de que el gobierno abandonó los esfuerzos para obtener un nuevo proyecto de ley de servicio militar en el Parlamento. Parece claro que Netanyahu pensó que este era el momento adecuado: llamar a los votantes a las urnas antes de que se presentaran acusaciones en su contra, y con un mensaje que podía vender al electorado. Hablando con sus legisladores del Likud el día en que se convocó la elección, dijo que el gobierno saliente tenía “logros sobresalientes” sobre los cuales hacer campaña.

Enfrentando primero una gran variedad de oponentes, Netanyahu vio cristalizarse un verdadero desafío tras un dramático anuncio en febrero, en el que tres exjefes del ejército se unieron a un antiguo presentador de noticias de televisión convertido en político para crear el partido Azul y Blanco.

El nombre era sencillo pero significativo. Azul y blanco son los colores de la bandera israelí. El mensaje era igualmente simple: el partido Azul y Blanco nació para reclamar el Estado de Israel al primer ministro Netanyahu. El hombre que lideraría esa campaña y se presentaría como el candidato antiNetanyahu era Benny Gantz, un exjefe del ejército, quien había ocupado ese puesto en el gobierno de Netanyahu, y quien participó en dos guerras en Gaza durante su mandato.

La entrada de Gantz en la arena política había sido ampliamente anticipada y, de hecho, esperada en muchos sectores. Los números del partido Azul y Blanco en las encuestas aumentaron rápidamente, convirtiendo la elección en una carrera de solo dos competidores. La campaña fue dura y personal. Después de que se supiera que Irán supuestamente había hackeado el teléfono de Gantz, Netanyahu preguntó si se podía confiar en él para mantener a salvo al país si él mismo no podía cuidar su teléfono.

Los leales a Netanyahu sugirieron también que Gantz había abandonado a un soldado moribundo después de un ataque hace muchos años en la ciudad de Naplusa, en la Ribera Occidental. El partido Azul y Blanco rechazó la acusación y Gantz también fue absuelto por una investigación de las Fuerzas de Defensa de Israel. Por su parte, el primer ministro anunció que tenía la intención de demandar a Gantz y a su aliado clave, Moshe Ya’alon, luego de que este último sugiriera que Netanyahu podría ser culpable de traición en relación con una investigación sobre adquisiciones militares.

Cuando la campaña llegaba a sus últimos días, la mayoría de las encuestas colocaban a Gantz con una ligera ventaja sobre su rival. Pero las mismas encuestas sugerían que la ruta de Netanyahu para construir una coalición exitosa sería más directa, debido a la gran cantidad de otros partidos de derecha proyectados para ganar escaños. De hecho, el éxito proyectado de varios partidos de extrema derecha podría ser un resultado clave de esta elección.

La última actividad de campaña de Netanyahu incluyó una serie de importantes entrevistas televisivas en las que eligió impulsar el tema de la anexión de la Ribera Occidental.

Netanyahu le dijo a un entrevistador que de resultar reelegido: “Voy a aplicar la soberanía israelí a los asentamientos. Y no distinguiré entre los bloques de asentamientos y los asentamientos aislados”, una referencia a tres áreas de la Ribera Occidental donde se ubica la mayoría de los asentamientos israelíes, conocidos como bloques, y otros asentamientos más pequeños dispersos en todo el territorio.

Cualquier movimiento de este tipo sería altamente controversial. La comunidad internacional considera que la Ribera Occidental es un territorio palestino ocupado y sigue comprometido con el eventual establecimiento allí de un estado palestino. Gantz dijo que los comentarios de Netanyahu eran “irresponsables” y dijo que, como primer ministro, no realizaría ninguna acción unilateral en el conflicto israelí-palestino.