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Animales

¿Se acabó la naturaleza? Tal vez

Por John D. Sutter

(CNN) — Sé que te preocupa. Quieres que tus hijos vivan en un mundo que en el que puedan vivir los elefantes salvajes, jirafas, rinocerontes, abejas, pangolines … y, por supuesto, también los humanos.

También confío en que haya escuchado algunas de las advertencias, que es probable que la Tierra se esté moviendo hacia el sexto evento de extinción masiva de su historia, el primero que están causando los humanos. Los elefantes podrían desaparecer de la naturaleza en una generación. Las poblaciones de anfibios ya están colapsando. El cambio climático está calentando y acidificando los océanos, amenazando con aniquilar los arrecifes de coral.

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Quizás haya leído lo más reciente de un grupo afiliado a la ONU, la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistemas, o IPBES, que publicó el lunes un informe arrollador y condenatorio sobre la biodiversidad global. Ninguno de los temas del informe es nuevo; hace tiempo que sabemos que estamos arruinando el mundo natural, que también es el mundo humano, pero los hallazgos del informe siguen siendo alarmantes y profundos. Especialmente estas tres cifras:

  • Tres cuartas partes de la tierra: el 75% de la superficie terrestre del planeta ha sido “alterada significativamente”. Tres. Cuartas. Partes. En relación a esto, la biodiversidad “está declinando más rápido que en cualquier otro momento en la historia de la humanidad”.
  • Un millón de especies: “[Un] millón de especies ya se enfrentan a la extinción, muchas dentro de décadas, a menos que se tomen medidas para reducir la intensidad de los impulsores de la pérdida de biodiversidad. Sin tal acción, habrá una mayor aceleración en la tasa global de extinción de especies, que ya es por lo menos de diez a cientos de veces más alto de lo que ha promediado en los últimos 10 millones de años”.
  • 82% de la biomasa de los mamíferos: no es solo la cantidad de especies que están en un estado crítico, sino también la cantidad total de criaturas. Una forma de medir esto es por masa. La biomasa global de mamíferos silvestres ha disminuido en un 82% desde la prehistoria. Eso es ahora, no una predicción.

Al borde del colapso

Esos números insinúan una verdad subyacente: al actuar como si la Tierra hubiera sido diseñada únicamente para la humanidad, el desarrollo de cultivos y la explotación de la energía, hemos aumentado las tasas de extinción y hemos puesto al mundo natural al borde del colapso. El informe de la IPBES, el primero que se publicó desde 2005, destaca el hecho de que las cosas están tan mal que estamos poniendo en peligro nuestra propia existencia.

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En algún nivel, creo que todos entendemos lo que está sucediendo.

Nuestras acciones cotidianas, la forma de consumo / extracción de nuestro mundo actual, amenazan con acabar con la naturaleza tal como la conocemos, y mucho menos cómo lo sabían nuestros abuelos y bisabuelos.

(Gran parte de esa naturaleza ya se ha ido).

Sin embargo, no logramos hacer los cambios que sabemos que son necesarios.

Estos incluyen: Reducir las emisiones de carbono para frenar el cambio climático; vigilar a los cazadores furtivos que están cortando los cuernos de los rinocerontes, robando colas de jirafas y matando a los pangolines por sus escamas; prohibir los plásticos de un solo uso; y, más al punto, proteger la mitad de la superficie de la Tierra.

Este último punto, que necesitamos proteger aproximadamente la mitad de la tierra y el océano, prestando especial atención a las áreas en los trópicos que son puntos calientes para la biodiversidad, es verdaderamente crítico. Este concepto de “Half Earth”, que ha sido descrito por el biólogo EO Wilson y otros, se puede lograr con una inversión de alrededor de 100.000 millones de dólares por año, a nivel mundial, dijo Eric Dinerstein, director de soluciones de biodiversidad y vida silvestre de Resolve, un grupo que se enfoca en la conservación. Eso es “una ganga”, dijo, cuando lo piensas como una inversión en nuestra propia supervivencia.

Actualmente, según IPBES, solo el 15% de los ambientes de tierra y agua dulce, así como el 7% de los hábitats marinos están protegidos; “solo cubren en parte sitios importantes para la biodiversidad y aún no son totalmente ecológicamente representativos y no se gestionan de manera efectiva o equitativa”.

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Las soluciones están al alcance

Los pasos que debemos tomar no son simples, pero están al alcance.

¿Por qué, entonces, hemos fallado en actuar, o en actuar con la suficiente amplitud?

La opinión más esperanzadora es que todo esto es un gran malentendido, que hay una ruptura de comunicación masiva entre los científicos y el público en general.

“La comunidad científica ha estado reconociendo esto como una crisis durante más de veinte años”, escribió Anthony D. Barnosky, director ejecutivo de Jasper Ridge Biological Preserve de la Universidad de Stanford, en un correo electrónico. “El problema ha sido hacer llegar la voz al público en general y a los responsables políticos de una manera significativa. Espero que este informe [de IPBES] ayude con eso”.

Si estás alarmado por lo que está leyendo, me dijo Barnosky, piensa en comer menos carne (especialmente res), pues la agricultura animal tiene una huella tan grande en el planeta y como la agricultura de animales rumiantes (ganado vacuno, cordero, bisonte, en particular ) contribuye en gran parte al cambio climático. Encuentra otras formas de reducir tu huella de carbono, ya que el cambio climático y la extinción se entrelazan en siniestros bucles de retroalimentación. La quema o tala de bosques contribuye al calentamiento del planeta ya que las plantas absorben dióxido de carbono, un gas que atrapa el calor. Por otro lado, el calentamiento global también amenaza ciertos ecosistemas críticos, incluido el Amazonas.

Y, dijo: Vota por los líderes que priorizan la naturaleza y la lucha contra el cambio climático.

Lo incorrecto, y casi todos están de acuerdo con esto, sería perder la esperanza.

“¿Es sombrío? Sí. ¿Está empeorando? Sí. ¿Pero estamos progresando? Sí, absolutamente”, dijo Stuart Pimm, profesor de Ecología de Conservación Doris Duke de la Universidad de Duke. “Y aunque no hemos logrado [ciertos] objetivos, claramente estamos haciendo cosas buenas. Estamos protegiendo más del planeta, tanto en tierra como en los océanos. Y somos mucho más conscientes del problema”.

Todo eso parece cierto.

Gritando en la tormenta

Sin embargo, hay otra manera de ver esto.

Quizás lo que está sucediendo no es tanto un problema de comunicación si no una señal de que los humanos somos incapaces de considerar cambios tan masivos y tan lentos.

Tal vez la extinción y el cambio climático, el fin de la naturaleza, ocurren demasiado lejos de la vida de nuestra ciudad para que podamos observarlos. Quizás el ritmo del cambio, aunque rápido en el tiempo de la Tierra, sea lo suficientemente lento como para que no active, puede que nunca, nuestros sistemas de alarma humanos. Quizás hemos diseñado nuestros sistemas políticos y nuestras economías para que funcionen solo por ganancias a corto plazo, no por la supervivencia a largo plazo.

Las advertencias se intensifican, como lo hicieron el lunes.

Y sin embargo, el declive de la naturaleza continúa.

(Las tres cuartas partes de la tierra se alteraron … Un millón de especies en riesgo de extinción …)

Pimm escribió un documento que generó conciencia sobre las tasas de extinción en 1995.

Bill McKibben fue el autor de “The End of Nature” en 2006.

Escribir sobre esto ahora, en 2019, es como gritar en medio de una tormenta.

Todavía es posible que escuchemos, aunque sea algo.

Pero el ruido es casi ensordecedor.