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Inmigración

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EE.UU. pone vallas más altas para los solicitantes de visas

Por Rafia Zakaria

Nota del editor: Rafia Zakaria es autora de “The Upstairs Wife: An Intimate History of Pakistan” (Beacon 2015) y de “Veil” (Bloomsbury 2017). Es columnista del periódico Dawn en Pakistán y The Baffler. Las opiniones expresadas en este artículo son propias de la autora.

(CNN) — En la más reciente avalancha de controvertidas y restrictivas disposiciones inmigratorias establecidas por el gobierno de Trump, el Departamento de Estado de EE.UU. anunció esta semana que actualizó los requisitos en los formularios de visas no inmigratorias para que la “mayoría” de los solicitantes de visas brinden información sobre “sus alias” en medios sociales y otros datos de cinco años atrás. En una reticente declaración a The New York Times, el Departamento de Estado le restó importancia al potencial impacto de los nuevos requisitos, diciendo: “Ya solicitamos cierta información de contacto, antecedentes de viajes, información sobre los miembros de familia, y anteriores direcciones para todos los solicitantes de visas”. Los nuevos requisitos de verificación, agregan los funcionarios, se establecieron para “proteger a los ciudadanos estadounidenses”.

Ambas premisas, de exigir información de los medios sociales no es más intrusivo que otras disposiciones existentes y que se requiere para proteger a los ciudadanos estadounidenses, son cuestionables como mínimo.

Cuando los solicitantes completan un formulario para una visa no inmigratoria a Estados Unidos, principalmente lo que deben brindar son pruebas de que no tienen intención de superar la estadía de sus visas. La sección 214(b) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad (8 USCS 1184(B)) señala: “Se presumirá que todo extranjero es inmigrante hasta que establezca a satisfacción del funcionario consular, al momento de la solicitud de admisión, que tiene derecho a su estatus no inmigratorio”. En lenguaje llano, esto significa que en el proceso de solicitud de una visa, la presunción está en contra del solicitante, quien debe probar a satisfacción del funcionario consular que la persona no vendrá a Estados Unidos para no irse.

Visas de Estados Unidos: todo lo que debes saber

Compartir cinco años de publicaciones de medios sociales, los “me gusta”, los retuiteos y otra información probablemente les dificultará a los solicitantes de visas no inmigratorias cumplir con los requisitos. Considerando los requisitos legales, estas medidas parecen diseñadas para brindar a los funcionarios consulares más razones para rechazar a quienes solicitan visas no inmigratorias. Este es un problema excepcional, dado que el funcionario consular tiene discreción total y si a uno le niegan la solicitud no puede apelar la decisión.

Las publicaciones de medios sociales de tres o cuatro o cinco años atrás que dicen algo así como, “quisiera irme de aquí”, o “me gustaría vivir en Nueva York”, podrían interpretarse como prueba de la intención de quedarse, al igual que una cantidad de declaraciones ambiguas o reactivas que la gente rutinariamente hace en las plataformas de medios sociales.

Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos, se dirige a los periodistas en febrero en Budapest, Hungría.

La cuestión se vuelve aún más complicada en el caso de aquellos que solicitan visas de estudiantes porque cualquier publicación que mostrara entusiasmo por asistir a esta o aquella universidad en un pueblo o ciudad en particular podría malinterpretarse como si hubiera una posible intención de quedarse después finalizar los estudios.

Asimismo existen problemas de privacidad y vigilancia. La disposición sobre las redes sociales crea una división artificial entre los ciudadanos estadounidenses, cuyas expresiones e información en Facebook y Twitter están protegidas por la Primera Enmienda, y un solicitante de visa no inmigratoria, cuya información no está protegida. En respuesta a estos requerimientos, la Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos observó que el requisito genera “significativa preocupación por la privacidad y problemas con la Primera Enmienda para ciudadanos e inmigrantes.”

Al extender sus tentáculos a los datos de las redes sociales de los no inmigrantes, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos bien podría extender sus capacidades de vigilancia e incluir a todos los que tuvieran parientes no ciudadanos afuera de Estados Unidos que soliciten visas no inmigratorias, con quienes se comunican en las redes sociales. Esto es particularmente escalofriante dado que el gobierno de Trump ya está siguiendo una política como la “desnaturalización”, y está realizando inversiones significativas para acelerar y expandir la habilidad del gobierno de quitar la ciudadanía estadounidense a ciudadanos ya naturalizados. Dado que los ciudadanos naturalizados tendrán inevitablemente relaciones y amigos no ciudadanos, esta nueva política de visas también podría facilitar potencialmente la recopilación de evidencia para ese propósito.

El mundo de las redes sociales es un terreno virtual sin fronteras que ha transformado nuestras vidas y el acceso a otras personas, a lugares lejanos y a nuevas ideas. Hay una fuerza que equipara en este terreno virtual, que le da a la ciudadanía y a la nacionalidad y a su otorgamiento arbitrario de derechos y privilegios un lugar de menor importancia que en la vida real.

Al exigirles a los solicitantes de visa que provean cinco años de alias y cuentas de redes sociales e información de las cuentas, Estados Unidos ayuda a crear jerarquías de ciudadanía y vigilancia en el mundo real, como lo ha hecho en sus fronteras reales. Lo más importante es que está levantando otra valla para los turistas y los familiares y estudiantes que aguardan su ingreso a Estado Unidos, un país que solía enorgullecerse de sus costas abiertas y acogedoras.

(Traducción de William Montes)