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Alto tribunal de Brasil tipifica la homofobia como un delito penal similar al racismo

Por CNN Español

(CNN Español) — El Tribunal Supremo Federal de Brasil falló a favor de criminalizar la homofobia como un delito similar al racismo, y dijo que el Congreso del país hizo caso omiso para legislar en materia de agresiones contra la población LGBT, informó el Tribunal en un comunicado.

El Tribunal determinó que las agresiones contra la comunidad LGBT —homofobia y transfobia— deben ser tratadas como una forma de racismo hasta que el Congreso Nacional apruebe una ley sobre la materia, según el comunicado.

“La reiteración de los atentados derivados de la homotransfobia revela una situación de verdadera barbarie”, dijo la ministra Cármen Lúcia en el comunicado. “Se quiere eliminar lo que se parece diferente física, psíquica y sexualmente”.

La medida fue tomada con 8 votos a favor y 3 en contra y los jueces aseguraron que no es que el Tribunal esté legislando —una labor que le pertenece al Parlamento— sino que está determinando el cumplimiento de la Constitución. En mayo de este año la mayoría de los jueces del Tribunal Supremo ya se había manifestado a favor de penalizar la homofobia.

Antes de este fallo, la Constitución de Brasil no tenía una prohibición explícita de discriminación basada en la orientación sexual, según un reporte de la Asociación Asociación Internacional de Gays y Lesbianas, ILGA.

En caso de que incurrir en discriminación por orientación sexual, la conducta podrá ser castigada, como ocurre con el racismo, con hasta cinco años de prisión.

El Supremo declaró que este fallo no va en contra de la libertad religiosa y que quienes así lo quieran podrán profesar “libremente” su oposición a las relaciones homosexuales, siempre y cuando “no se incurra en discriminación, hostilidades o violencia contra las personas en razón de su orientación sexual o identidad de género”.

La medida, que fue celebrada por grupos defensores de derechos LGBT en Brasil, se da en un país cuyo presidente, Jair Bolsonaro, es ampliamente reconocido por sus comentarios homofóbicos, misóginos y racistas, y “sus discursos homofóbicos ayudaron” a catapultarlo a la presidencia, dice un reporte de ILGA, publicado en 2019. Bolsonaro ha negado ser homofóbico, misógino y racista.

Durante su gobierno, la situación de derechos humanos contra la población LGBT en Brasil se ha desmejorado y a pesar de que hace 15 años fue lanzado el programa “Brasil sin Homofobia” —que fue la primera iniciativa del gobierno de Brasil para la población LGBTI— este país tiene una “alta tasa de muertes por homolesbotransfobia”, según el reporte Homofobia de Estado, de ILGA, publicado recientemente.

“Estas situaciones se intensificaron aún más en el período electoral de 2018, en las que fue electo un candidato públicamente hostil a las reivindicaciones LGBTI y con posturas explícitamente fascistas en sus discursos”, dice el reporte de ILGA en referencia al gobierno Bolsonaro.

En su posesión presidencial, Bolsonaro comprometió a combatir la ideología de género: “Enfrentando la ideología de género, Brasil será libre”.

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El presidente de Brasil en varias oportunidades ha hablado abiertamente sobre su homofobia, con frases como “sería incapaz de amar a un hijo homosexual”, “Brasil no debe volverse un paraíso para el turismo gay” o su llamado a evitar que la homosexualidad sea tratada como algo “normal”, pues dice, se multiplicará el número de homosexuales.

Así mismo, otro retroceso para las políticas públicas de derechos humanos, familia y mujer de Brasil la dio Bolsonaro al nombrar como ministra de la Mujer a Damares Alves, a una pastora que apoya las terapias de conversión homosexual, y que ha calificado las relaciones entre mujeres como una “aberración”, según el reporte de ILGA.

Alves, además, dijo que durante su gestión las niñas vestirían de rosa y los niños de azul, y que ellas van a ser tratadas como princesas y ellos como príncipes, declaraciones que dispararon “innumerables manifestaciones en las redes sociales por parte de artistas, activistas, investigadores y polítiques, cuestionando el intento estatal de naturalizar a lo biológico como determinante de la expresión de género”, dice el reporte de ILGA.

A mediados de mayo que no está en contra del movimiento homosexual, sino contra la ideología de género.

“Mi crítica es conocida por todos, creo que es el intento de interferencia de los ideólogos de género en la identidad de nuestros niños”, dijo la ministra en su cuenta de Instagram. “Mi posición es contraria principalmente contra la erotización y la adultación de los niños. ¡Dejen a nuestros niños ser niños! Que estudien y jueguen sin que nadie las alienta a saltar fases”.

Sin embargo, la organización en su informe reconoce grandes avances en materia de protección a la comunidad LGBT, con temas como la aprobación del matrimonio entre parejas del mismo sexo —que aumentaron en un 25% tras la llegada de Bolsonaro al poder— y la existencia de órdenes religiosas con “posturas amigables” para esta comunidad.