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Noticias de EE.UU.

Médico dice que la Patrulla Fronteriza a menudo no detecta señales tempranas de enfermedad en niños inmigrantes

Por Bob Ortega

El Paso, Texas (CNN) — Para cuando el doctor Roberto “Bert” Johansson vio a una niña pequeña en la sala de emergencias, ella ya estaba vomitando, tenía fiebre, estaba deshidratada y gravemente enferma con una gastroenteritis aguda.

La niña había estado bajo la custodia del Servicios de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP, por sus siglas en inglés) durante dos días antes de que los agentes la llevaran al Hospital de Niños de El Paso, en Texas. Johansson le dijo a CNN que la admitió y la puso en terapia intravenosa, con líquidos y otros tratamientos.

“Ella vivió, pero su enfermedad no había sido detectada”, dijo sobre ese día de hace tres meses. “Necesitamos llegar a estos niños antes”.

Desde septiembre de 2018, al menos seis niños inmigrantes han muerto bajo custodia federal, incluidos al menos tres niños que se encuentran bajo la custodia de la Patrulla Fronteriza, en El Paso.

En los últimos días, la atención pública se ha centrado en la forma en que unos 250 niños permanecieron recluidos durante tres semanas en la estación de la Patrulla Fronteriza, en Clint, Texas, al sureste de El Paso. Durante ese tiempo, los niños tenían poco o ningún acceso a jabón, duchas, pasta de dientes y ropa de cama adecuada, y estaban durmiendo en habitaciones que tienen las luces encendidas las 24 horas del día, según abogados y médicos que entrevistaron a los niños allí.

Pero Johansson, un pediatra que se especializa en Medicina de Emergencia y Cuidados Intensivos, dice que hay otro problema apremiante: el examen médico que la Patrulla Fronteriza les hace a los niños indocumentados es “absoluta e inequívocamente inadecuado”.

Johansson dijo que en la década que ha trabajado en el Hospital de Niños de El Paso, ha tratado a más de 100 niños que han estado bajo custodia de la Patrulla Fronteriza (casi un tercio de ellos en el último año). Como médico voluntario en Annunciation House —que recibe a familias inmigrantes liberadas por el Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras o por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE)— dijo que ha visto a más de 1.000 niños inmigrantes durante ese tiempo.

Algunos niños llegan a la frontera enfermos. Pero Johansson dijo que la Patrulla Fronteriza hace un mal trabajo al evaluar inicialmente la enfermedad de un niño y con demasiada frecuencia no detecta los primeros síntomas de los problemas de salud de los menores bajo custodia. Para cuando los niños son enviados a los hospitales locales, las condiciones que podrían haberse tratado antes se han vuelto más graves y más difíciles de tratar.

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Una vez en el hospital, los agentes fronterizos u otros funcionarios hacen guardia afuera de las habitaciones de los niños. CNN visitó el Hospital de Niños de El Paso el viernes y encontró a un agente de la Patrulla Fronteriza sentado afuera de la habitación de una niña de 16 años. Un piso arriba, en la unidad de cuidados intensivos pediátricos, un agente de Seguridad Nacional, de Nueva York, conversó con uno de los médicos cuando se encontraba frente a la habitación de una niña de 6 años.

Según una directiva de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP, por sus siglas en inglés), anunciada en enero, un profesional médico que tenga un contrato con el CBP o un “proveedor de atención médica acreditado” debe realizar una entrevista y una evaluación médica de todos los niños bajo custodia.

“Hemos aumentado la capacidad del contrato médico en la frontera suroeste”, dijo un portavoz del CBP a periodistas en una conferencia telefónica la semana pasada. “Tenemos alrededor del 85% de cobertura con nuestro contrato actual, enfermeros graduados que se encuentran en nuestro centro de admisión las 24 horas del día, siete días de la semana. En aquellas áreas en las que no tenemos eso, tenemos técnicos de emergencias médicas de la Patrulla Fronteriza”.

El portavoz dijo que el CBP no quiere retener a los niños en sus instalaciones por más de 72 horas, pero que está limitado a entregarlos a la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR) por falta de espacio en camas en las instalaciones de la ORR.

“No los queremos bajo nuestra custodia. Nuestras instalaciones no fueron diseñadas para eso. Tenemos instalaciones de retención a corto plazo”, dijo el portavoz.

El portavoz respondió a reportes de que los niños no tienen acceso a duchas, jabón, pasta de dientes o atención médica adecuada.

Cuando los reporteros visitaron la estación de Clint, la semana pasada, vieron al menos cuatro monitores, recién contratados por el CBP, que ayudaron a algunos de los 117 niños en las instalaciones ese día. Una adolescente en cuarentena, con un cartel que decía que podría tener influenza, estaba sentada en una celda.

Johansson no es el único que hace estas observaciones sobre el cuidado de la salud de los niños inmigrantes. El viernes, un juez federal de California ordenó al CBP que permitiera a los profesionales médicos independientes ingresar a sus instalaciones en los sectores de Rio Grande Valley y El Paso para asegurarse de que las instalaciones sean seguras e higiénicas y para evaluar las necesidades médicas de los niños detenidos en California. La agencia tiene hasta el 12 de julio para cumplir.

Una coalición de grupos de defensa pidió al tribunal que interviniera presentando una moción que incluía 80 declaraciones de doctores, abogados, niños detenidos y sus padres, describiendo las condiciones que ponen en peligro la vida de los niños.

“Los niños, incluidos los bebés y las madres embarazadas, están sucios, tienen frío, tienen hambre y no pueden dormir. Debido a que las instalaciones les niegan una higiene básica, la gripe se está propagando entre los detenidos, que tampoco reciben evaluaciones médicas esenciales o tratamiento médico inmediato “, dice el documento. “Cada día que pasa ocurren más hospitalizaciones y más vidas están en riesgo. Se necesita una intervención judicial inmediata para … poner fin a esta crisis de salud y bienestar, y prevenir más enfermedades y muertes de niños en la frontera”.

La pediatra Dolly Lucio Sevier dijo, en una declaración, que acompañaba la moción que su reciente visita a un centro de detención del CBP en McAllen, Texas, llevó a que cinco bebés ingresaran en la unidad de cuidados intensivos neonatales en un hospital local. Otros médicos señalaron que el hacinamiento y la falta de higiene facilitan la propagación de enfermedades infecciosas.

Por su parte, Johansson no culpa a los agentes por la falta de detección adecuada. “No son pediatras; a veces los síntomas pueden ser sutiles”. Es por eso que la agencia necesita asegurarse de que los proveedores médicos con los que tiene contrato estén bien capacitados, dijo.

Johansson dijo que ha visto que la cantidad de niños inmigrantes traídos por la Patrulla Fronteriza o por agentes del ICE pasó de ser algo raro y ocasional desde hace una década, a cinco o seis, por mes, desde septiembre pasado.

Los agentes de la Patrulla Fronteriza también llevan a los niños al Providence Children’s Hospital en El Paso; la institución se negó a comentar cuántos niños reciben.

En diciembre pasado, Jakelin Caal Maquin, de 7 años, de Guatemala, murió en el Providence por sepsis estreptocócica, una infección bacteriana que progresa rápidamente, dos días después de que ella y su padre fueran detenidos por agentes de la Patrulla Fronteriza. Para cuando llegó al hospital, los agentes la habían revivido dos veces y su temperatura había subido a 40 grados centígrados.

Johansson, quien asistió a su autopsia, dijo que debido a que la sepsis estreptocócica progresa tan rápidamente, incluso unas pocas horas de retraso en el tratamiento pueden marcar una diferencia entre la vida o la muerte.

El domingo pasado, en un refugio de El Paso administrado por Annunciation House en el histórico vecindario de El Paso conocido como Segundo Barrio, Johansson trató a una joven centroamericana que acababa de ser liberada después de un par de días bajo la custodia de la Patrulla Fronteriza.

“Ella tenía todos las señales y síntomas de la sepsis temprana”, dijo. La hizo ingresar en el hospital, donde se recuperó rápidamente con antibióticos, líquidos y el tratamiento adecuado, dijo.

Johansson dice que ha tratado a niños migrantes con infecciones parasitarias como la leishmaniasis y la enfermedad de Chagas, leucemia, embolias pulmonares, enfermedades cardíacas congénitas, neumonía y muchas otras enfermedades. Como mínimo, dijo Johansson, aquellos que realizan exámenes médicos necesitan una mejor capacitación para “reconocer qué buscar” cuando los niños migrantes son detenidos por primera vez.

Hace cinco meses, Johansson trató a una niña migrante de 14 años por complicaciones de la diabetes. Ella le dijo que los agentes de la Patrulla Fronteriza le quitaron la insulina cuando la detuvieron y nunca se la devolvieron, dijo.

Aunque la CBP no respondió a esa alegación específica, la agencia ha dicho que su política es no permitir que los detenidos conserven los medicamentos con los que llegan, pero que los migrantes pueden recibir medicamentos una vez que hayan sido diagnosticados y el personal médico de CBP haya emitido una prescripción.

Relatos similares han venido de otros lugares a lo largo de la frontera. Eric Russell, un médico de medicina pediátrica de emergencia que trabaja como voluntario en un refugio en McAllen, Texas, en el Valle del Río Grande, le dijo a un reportero de Yahoo News que había tratado a un niño de ocho o nueve años que dijo que los agentes de la Patrulla Fronteriza se habían llevado y nunca habían devuelto sus medicamentos para las convulsiones.

La semana pasada, Kyle Yasuda, presidente de la Academia Americana de Pediatría (AAP), envió un mensaje a los miembros de la AAP diciendo que él y la presidenta electa Sally Goza estaban visitando la frontera para pedir “cambios inmediatos y permanentes en la forma en que tratamos a los niños inmigrantes cuando ellos vienen aquí”.

La posición de la academia es que los niños no deben ser detenidos en absoluto. La academia dijo que las instalaciones de CBP que albergan a niños “deben brindar atención médica, nutrición adecuada, incluyendo agua potable, refugio, fórmula infantil y alimentos para bebés, acceso a la higiene, incluyendo duchas y lavado de manos, y artículos esenciales como pañales”.

Johansson, quien se ofrece como voluntario para tratar a niños en varias clínicas y albergues cuando no está trabajando en el hospital, dijo que le gustaría ver que el CBP aumentara sus filas de personal médico.

“Pongamos a algunos pediatras allí”, dijo, inmediatamente ofreciéndose voluntariamente. “Yo trabajaría allí”.

 

— Nick Valencia de CNN contribuyó a este reporte.