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EE.UU.

Bolton, el guerrero que se quedó sin guerra

Por Pedro Brieger

Nota del editor: Pedro Brieger es un periodista y sociólogo argentino, autor de más de siete libros y colaborador en publicaciones sobre temas internacionales. Actualmente se desempeña como director de NODAL, un portal dedicado exclusivamente a las noticias de América Latina y el Caribe. Colaboró con diferentes medios argentinos como Clarín, El Cronista, La Nación, Página/12, Perfil y para revistas como Noticias, Somos, Le Monde Diplomatique y Panorama. A lo largo de su trayectoria Brieger ganó importantes premios por su labor informativa en la radio y televisión de Argentina.

(CNN Español) — El despido de John Bolton como Asesor de Seguridad Nacional del presidente Donald Trump tuvo apenas una cuota de sorpresa por las conocidas discrepancias que tenía con Trump. De hecho, meses atrás, el presidente había dicho que él lo “contenía”, ya que es público y notorio que Bolton es considerado un “halcón” entre halcones, lo que en el lenguaje de la política exterior estadounidense significa un hombre dispuesto a llevar a su país a la guerra sin medir las consecuencias.

La lista de países que Bolton propuso bombardear en su carrera es extensa, pero se destaca su especial animosidad hacia el mundo islámico en línea con las ideas del famoso texto ¿Hacia un choque de civilizaciones?, elaborado por el politólogo Samuel Huntington hace un cuarto de siglo y que visualizaba al islam como el principal enemigo de Occidente.

Su texto llegó después de la revolución islámica de Irán en 1979 y en el imaginario colectivo estadounidense “el enemigo árabe” que supo ser el egipcio Gamal Abdel Nasser o el líder palestino Yasser Arafat, mutó al “enemigo islámico”, en la personificación del Imam Ruhollah Jomeini y luego el saudí Osama Bin Laden, mucho antes incluso de los ataques de 2001.

El sábado 7 de septiembre el presidente de Estados Unidos, a través de su cuenta de Twitter, anunció que no recibiría una delegación de los Talibán afganos en la residencia de veraneo presidencial de Camp David. La sorpresa fue mayúscula porque el anuncio implicaba que Donald Trump había decidido recibir a los peores enemigos, aquellos que habían sido acusados de apañar en Afganistán a los responsables del atentado a las Torres Gemelas, lo que motivó la invasión y ocupación de dicho país en 2001, y que continúa hasta hoy.

Y semanas antes, al finalizar la cumbre del G7 en Francia, había dicho que estaba dispuesto a encontrarse con el presidente de la República Islámica de Irán, Hassan Rouhani.

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En 2017 John Bolton con absoluta convicción aseguraba que Estados Unidos debía derrocar al régimen de Teherán. Incluso —con soberbia— se atrevió a decir que antes de 2019 iban a poder celebrar en Teherán. Pues bien, 2019 se acerca a su fin, en Teherán Rouhani sigue al mando y Trump quiere negociar con él.  ¿Y Bolton? Sacó sus papeles de la Casa Blanca y se fue a su casa.