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Argentina

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Buenos Aires también compró trenes con sustancia cancerígena a Japón

Por Emilia Delfino

(CNN Español) – Los trenes Nagoya 5000 fueron fabricados en los años 80 para el metro de esa ciudad del centro de Japón. El Metro de Nagoya decidió sacarlos de circulación entre 2011 y 2015 para reemplazarlos por formaciones más modernas.

Las autoridades de la ciudad de Buenos Aires lo vieron como una oportunidad. En 2013, la gestión del entonces jefe de Gobierno, Mauricio Macri, compró 30 vagones Nagoya 5000, que comenzaron a circular por la línea C, que conecta parte de la zona sur de la ciudad con la terminal de Retiro. Fue en diciembre de 2015, durante el mandato del actual alcalde, Horacio Rodríguez Larreta.

De acuerdo con una pericia a la que accedió CNN, los Nagoya 5000 contienen amianto, también conocido como asbesto, un mineral cancerígeno prohibido en Japón a partir de 2006 y en Argentina desde 2001.

Fuente: Gremio del metro / Universidad Nacional del Sur

A pesar de la prohibición en el país y al igual que con la compra de los trenes CAF 5000 al Metro de Madrid en 2011, las autoridades de Buenos Aires compraron formaciones construidas hace décadas que contienen esta sustancia cancerígena.

Los resultados de estos estudios fueron entregados en noviembre por la especialista en asbesto, Leticia Lescano, quien realizó los estudios a pedido del gremio del subterráneo.

Fuente: Gremio del metro / Universidad Nacional del Sur

Lescano, docente de geología en la Universidad del Sur (Bahía Blanca) e investigadora de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC-CGAMA) de la provincia de Buenos Aires, dijo a CNN que “todos los apagachispas de los Nagoya y las placas de los apagachispas, y algunas aislaciones de frenos contenían amianto de tipo crisotilo en gran cantidad”.

Según Metrovías, la operadora privada del subterráneo de Buenos Aires, son 121 trenes los que circulan actualmente por la red. De acuerdo con la investigación de CNN, 40 de ellos contienen asbesto.

Lilian Capone es médica especialista en Neumonología y Medicina del Trabajo. Integra la junta médica que examina la salud de los trabajadores del subterráneo. “El amianto es una fibra, por lo cual tiene una forma de hilo de aguja que ingresa a las vías respiratorias y queda impactada en el interior del pulmón, y puede afectar tanto al pulmón como a la pleura”, explicó en conferencia de prensa el 19 de noviembre.

Sbase, la empresa pública dueña del metro de Buenos Aires, compró los Nagoya 5000 a través de la corporación japonesa Marubeni. Los japoneses entregaron a la Ciudad un certificado de que los trenes cumplían “las normas de seguridad y medio ambiente”.

Fuente: Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado

 

Desde Tokio, la vocera de Marubeni dijo a CNN que cuando la compañía vendió los Nagoya 5000 advirtió a las autoridades de Buenos Aires que los trenes contenían asbesto. Sbase lo niega. La empresa japonesa insiste en que tiene documentos que lo demuestran, pero se rehusó a compartirlos con nosotros.

Sobre el certificado que contradice la versión de Marubeni y en el que compañía dejó asentado que los trenes Nagoya 5000 cumplían con las normas de seguridad y medio ambiente”, la empresa argumenta que “se elaboró a pedido del cliente”.

A pesar de la peligrosidad del asbesto, los expertos sostienen que los pasajeros no correrían peligro. Son los trabajadores del metro quienes están realmente expuestos a este material cancerígeno.

“El riesgo de enfermedad está en relación con el tiempo de exposición y la dosis, que sería la cantidad. Es decir que los trabajadores que nosotros hemos visto con engrosamiento de pleura, placas pleurales, son los de los talleres, que son los que están más expuestos”, sostuvo la doctora Capone. “El amianto trae inflamación, fibrosis y cáncer”, agregó.

El problema del amianto en el subterráneo afecta ya tres líneas: B, C y E. Estos ramales reciben cada día un promedio de más de 460.000 pasajeros y 2.181 trabajadores, de acuerdo a Metrovías.

Un informe de Borg Argentina, la empresa contratada para descontaminar parte de la flota, estimó que solo en la línea B deberá extraer 2.600 kilos de amianto. En ese ramal son al menos 13 los trabajadores de los talleres diagnosticados oficialmente con placas pleurales en sus pulmones debido a la exposición al asbesto.

Los trabajadores de las líneas C y E todavía no han sido evaluados y el gremio solicita que todos los empleados del metro sean examinados.

Roberto Pianelli, secretario general del gremio del metro, dijo a CNN: “Hay más de 4.000 trabajadores que estuvieron trabajando en un ámbito contaminado con un cancerígeno que, encima, las enfermedades que produce tienen un periodo de latencia de 10, 15 años, entonces van a tener que hacerse estudios todos los años para ver en qué momento tienen la desgracia de estar enfermos”.

Sbase y Metrovías no reconocen los resultados del peritaje ordenado por el gremio en este caso. Sostienen que a mediados de diciembre comenzarán los exámenes oficiales sobre los trenes Nagoya 5000. Esto ya sucedió con los trenes CAF 5000 y con los Mitsubishi. En ambos casos, las pericias oficiales se realizaron meses más tardes y finalmente coincidieron con los resultados del estudio encargado por el sindicato.

A mediados de noviembre, el gremio retomó las medidas de fuerza y presentó un amparo colectivo ante la Justicia local.

En el amparo, el sindicato solicita que se prohíba el contacto de los trabajadores con el amianto, que se identifique a todos los que hayan podido estar expuestos en los últimos 40 años y que se fije una fecha para comenzar el proceso de compra de trenes nuevos.

Una fuente judicial informó a CNN que analizarán los exámenes científicos de los trenes para determinar si se acepta el pedido del gremio.