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Corea del Norte

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OPINIÓN | Lo que realmente sabemos sobre Kim Jong Un y Corea del Norte

Por Samantha Vinograd

Nota del editor: Samantha Vinograd es analista de seguridad nacional de CNN. Es asesora principal del Instituto Biden de la Universidad de Delaware, que no está afiliado a la campaña de Biden. Vinograd trabajó en el Consejo de Seguridad Nacional del presidente Barack Obama, de 2009 a 2013, y en el Departamento del Tesoro durante el gobierno del presidente George W. Bush. Puedes seguirla en @sam_vinograd. Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora. Ver más artículos de opinión en CNN en Español.

(CNN) – Kim Jong Un ha disfrutado la presidencia de Donald Trump. Luego de que las amenazas de “fuego y furia” por parte del mandatario de Estados Unidos terminaran convertidas en cartas de amor y apretones de manos, el líder de Corea del Norte consiguió en gran parte un pase libre para muchas actividades desestabilizadoras, incluyendo las pruebas de misiles de corto alcance que lanzó en las últimas semanas. De hecho, Kim permaneció en los afectos del presidente Trump por más tiempo que muchos de los secretarios del gabinete que Trump eligió.

El mandatario de Estados Unidos ha presentado su “éxito” con Kim como una victoria de su política exterior, incluso desde el podio de la Casa Blanca durante las sesiones informativas sobre el coronavirus. El viernes pasado, Trump restó importancia a las recientes pruebas ilegales de misiles de Corea del Norte, mintió sobre el historial del presidente Obama en Corea del Norte, evitó selectivamente mencionar su propia retórica agresiva hacia Kim al principio de su presidencia e incluso señaló que había recibido una “amable nota” de Kim, algo que los norcoreanos negaron.

Aunque Trump pareció confundir esa sesión informativa sobre coronavirus con un mitin de campaña, la verdad es que Kim estuvo bastante ocupado durante las últimas semanas haciendo lo que mejor sabe: afectando a su propia gente y volviendo el mundo un lugar más peligroso. La República Popular Democrática de Corea está acusada de mentir sobre sus reportes de cero contagios por coronavirus y de lanzar cohetes mientras sus personas sufren de hambre, problemas de salud endémicos y, probablemente, covid-19.

Sin embargo ahora, el comportamiento público pernicioso de Kim ha quedado relegado a un segundo plano en medio de informes de que está en grave peligro después de una cirugía.

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EE.UU. investiga si Kim Jong Un está grave de salud 2:47

La especulación se avivó después de que el líder de 36 años no asistiera a las celebraciones públicas de la fiesta más importante en Corea del Norte: el cumpleaños de su abuelo, Kim Il Sung. Otros líderes se han ausentado de este evento en honor al padre fundador de Corea del Norte antes, y Kim podría haber no ido por preocupaciones relacionadas al coronavirus. Pero su ausencia provocó invariablemente especulaciones sobre su salud.

Es difícil saber realmente lo que está sucediendo en este país, tan celoso con el exterior. Corea del Norte es uno de los lugares más difíciles para Estados Unidos cuando se trata de recopilar información de inteligencia, y sin acceso a información confiable la fábrica de rumores a menudo se desborda. Los últimos reportes pueden ser el episodio más reciente de dicha fábrica. Nuevos informes han señalado que la comunidad de inteligencia de EE.UU. está monitoreando datos de inteligencia acerca de que Kim se encuentra en graves aprietos.

No sabemos si esta inteligencia es precisa: si se ha verificado y si hay una valoración de alta confianza de que Kim está en peligro, o si se trata de inteligencia en bruto que necesita verificación. El Partido Comunista Chino descartó esa información, y los funcionarios de Corea del Sur indicaron que la estaban investigando. Tanto Corea del Sur como China tienen mejor acceso a Corea del Norte —y por lo tanto a Kim— que nosotros.

Lo que sí sabemos es que la historia nos ha enseñado a tomar con pinzas cualquier noticia de salud que provenga de Corea del Norte. Los miembros de nuestra comunidad de inteligencia –que trabajan con sus pares en todo el mundo– han trabajado durante mucho tiempo por obtener buenas fuentes de información dentro de Corea del Norte, pero la naturaleza restrictiva del país hace que sea difícil.

Tradicionalmente, Corea del Norte ha protegido cualquier información sobre la salud de sus líderes, y solo levantó ligeramente el velo sobre el historial médico –menos que estelar– de Kim Jong Un al señalar en 2014 que él estaba en una “condición física incómoda”, pero sin confirmar los rumores de que sufría de gota. Con este telón de fondo, mucha inteligencia en bruto sobre la salud de los líderes de Pyongyang ha resultado ser un callejón sin salida. Las especulaciones sobre el padre de Kim, Kim Jong Il, se propagaron desenfrenadamente, al igual que incluso los rumores sobre la propia muerte de Kim Jong Un.

La ausencia de Kim durante los últimos 10 días podría deberse a razones médicas: la última vez que dejó de estar bajo el foco de atención en 2014, según los reportes, fue para que le removieran un quiste del tobillo. Pero la conclusión es que cualquier informe sobre el estado de Kim debe ser examinado cuidadosamente.

Discreta celebración en Corea del Norte, en medio de la pandemia 0:22

Por mucho que algunos esperen ver a Kim salir pronto del poder (el presidente Trump probablemente no está entre ellos), también deberían considerar lo que desean. Cuando Kim muera —y es difícil imaginar otro escenario en el que él renunciaría al control— un período posterior a Kim Jong Un podría no augurar nada bueno en términos de los objetivos estadounidenses en la península de Corea.

No sabemos quién lo sucederá. Si bien supuestamente su padre lo nombró su sucesor en 2009 —años antes de su muerte— el joven Kim no ha hecho lo mismo. Se le ha señalado de ordenar el asesinato de un tío y un hermano que podrían haber sido herederos aparentes, y aunque ha permitido que su hermana asuma un papel más importante en el régimen, parece poco probable que ella tome las riendas, sobre todo porque es mujer.

Cualquier cosa que pase con Kim, China y Rusia seguirán siendo los principales patrocinadores de Corea del Norte, y se aliarán contra Estados Unidos. Kim también incursionó en sus relaciones con Washington y Moon Jae-in en Seúl. Con o sin Kim, el presidente Trump está obsesionado con el éxito de mercadeo en Corea del Norte. Se trata menos de Kim y más de él.

No debemos adelantarnos frente a las últimas noticias sobre la salud de Kim. Mientras que los analistas de inteligencia trabajan para evaluar el estado de Kim, los responsables de las políticas deben tomar un respiro y usar esto como un momento para revisar nuestra política fallida en cuanto Corea del Norte. Los esfuerzos de proliferación de ese país han continuado, sin cesar, con cada vez menos costos internacionales.

Los rumores sobre la salud de los líderes norcoreanos se normalizaron hace mucho tiempo. Lo que resulta nuevo es la normalización del comportamiento desestabilizador de Corea del Norte.